Opinión

Internet y las elecciones

Por: Enrique Iturralde Chaparro

Una encuesta del Universal sobre la preferencia de los votantes reveló un empate técnico entre los candidatos a la gubernatura de Querétaro: el panista Francisco Domínguez y el de la Coalición, “Querétaro Nos Une”, el priista, Roberto Loyola Vera.

Ambos cuentan con una intención del voto ciudadano de alrededor del 46%, con aproximadamente un 20% de sufragio duro para cada fórmula. La contienda es cerrada, 32% de los encuestados declararon estar aún indecisos. En un panorama en el que es más cotidiano el uso de Internet ¿Qué papel podrían jugar los medios sociales en la presente campaña?

El hecho de que estas herramientas puedan, o no, contribuir a la consolidación de una democracia es un punto controversial. Asegurarlo tajantemente, implica hacer de lado ingenuamente muchos factores, como el contexto sociopolítico y la dinámica interna de estos sitios.

En un análisis sobre las elecciones presidenciales de 2012, el investigador Candón Mena asegura que el surgimiento del movimiento #YoSoy132, que ganó notoriedad en el aparador de la web, fue un factor determinante para acortar la distancia entre los entonces candidatos Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador.

La media pronosticada por las encuestas daba entonces una ventaja al ahora presidente de la república por un 18.1% sobre el tabasqueño. Tras el conteo de los sufragios, la diferencia se redujo a tan solo 6.6 puntos porcentuales. Peña ganó con un 38.2%  del voto mientras que López Obrador, obtuvo el segundo lugar con un 31. 59%.

Si bien, Candón Mena atribuye el impacto del #YoSoy132 no sólo a la tecnologías digitales sino también a estrategias coordinadas de comunicación en medios tradicionales  y a la acción pública en las calles, minimiza el  desempeño que tuvieron las encuestadoras en ese momento y que fue severamente criticado por inflar los resultados a favor de Peña Nieto.

En el caso del papel que los medios sociales pudieran tener en las actuales campañas  para elegir gobernador, se deben tomar en cuenta diversos factores. El primero de ellos es que, de acuerdo al INEGI, sólo el 38% de los queretanos accede Internet, de los cuales  696 mil usa las redes sociales, es decir, un 16% del total de la población en el estado. Una minoría.

Si a esto agregamos que los usos que se le dan a sitios como Facebook y Twitter son el ocio, la socialización y no precisamente el activismo político, se constriñe aún más la cosa.

Diversos estudios, algunos realizados en la UAQ como el de Omar Árcega sobre Facebook, demuestran que en estos sitios es muy escaso el debate habermasiano basado en la racionalidad y el respeto, debido a que muchos usuarios no tienen capacidad argumentativa, por lo que predomina la burla y el insulto.

Un aspecto más es la falta de regulación sobre los contenidos de campaña que circulan dentro de las plataformas digitales (Tribuna 740). Esto se presta no sólo a una saturación de spots políticos sino a la propagación de prácticas como los trolls, los bots, la propagación de rumores y la “guerra sucia”.

Cuestiones como las anteriores, desnudan la falacia de las plataformas digitales como panacea del cambio social, algo que sólo beneficia al discurso de la dominación. Pero descartar su utilidad por completo también sería ingenuo.

Principalmente, instrumentos como las redes sociales pueden utilizarse como termómetros que ayuden a medir cuáles son los temas y tendencias dominantes en una campaña electoral.

En una red como Twitter, por ejemplo, el nombre “Pancho Domínguez”, mote-eslogan del candidato del PAN a gobernador en Querétaro, es el que tiene más menciones en esta red con 7, 469 tuits,  del día en que arrancaron las campañas al momento de escribir este artículo, el 29 de abril.

Roberto Loyola se ubica en el segundo lugar con 6, 629 menciones. En el caso de Adolfo Camacho, candidato del PRD, la cifra cae drásticamente a los 500 tuits dentro del mismo periodo. Celia Maya García, postulada por Morena, tiene 112 y Salvador López Ávila, de Movimiento Ciudadano, sólo 75.

Sobre estas cifras se pueden hacer algunas lecturas. La primera, quiénes son los candidatos con más presencia en esta red. Es importante señalar que las menciones no provienen sólo de ciudadanos sino mayoritariamente de los equipos de campaña, lo que denota un mayor trabajo de posicionamiento de estas fórmulas electorales en las plataformas digitales.

En el caso de Pancho Domínguez, se hace rodear por cuentas que tienen un estatus alto en Twitter, como  la de Juan Pablo Sosa, @jpsosa, con 17 mil seguidores, organizador del Foro Digital Querétaro 2013 y activista abierto del Partido Acción Nacional. A Roberto Loyola, por su parte, lo respaldan cuentas como la de Héctor Sinecio, @hector_sinecio, con 5 mil seguidores.

Respecto a los demás candidatos: o no tienen buenos coordinadores ni recursos para sus campañas digitales, o no les interesa mucho tenerlos, lo que sería peor, pues eso despierta las suspicacias sobre su verdadero papel dentro de los comicios.

En cuanto al uso de las plataformas digitales para ejercer la presión ciudadana,  resulta un ejemplo interesante la iniciativa #3de3, diseñada por organizaciones como Transparencia Mexicana para que los candidatos de los diferentes procesos electorales declaren su patrimonio por Internet. La renuencia de Loyola a participar en este ejercicio, ha sido un factor negativo para su estrategia de imagen que ya tuvo repercusión en medios internacionales como CNN. Pero el hecho ganó notoriedad no tanto por Internet, sino por la publicación que hizo un medio impreso, Tribuna de Querétaro, sobre las 31 propiedades que tiene el político.

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