Opinión

Jean Daniel: Los míos

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

Milan Kundera escribe el prefacio. Es natural –dice– que cada cual se considere autor exclusivo de su actitud, de sus convicciones, de sus actos: de sí mismo: cada cual tiende a subestimar el papel del azar que, mediante encuentros imprevisibles, nos modela desde fuera. Pero un buen día, percibimos a nuestro alrededor una dispersa comitiva de personas y reconocemos en ella a algunas sin las cuales no seríamos lo que somos.

A esa comitiva Jean Daniel les llama “Los míos” y así titula su libro, publicado en español en mayo de 2012, por el sello Galaxia Gutenberg.

La necesidad de evocar, y escribir, sobre algunos de los seres que iluminaron su camino la descubrió –dice Daniel– por las visitas que realizaban esos personajes mediante los sueños.

Jean Daniel es reconocido como uno de los mejores periodistas de nuestra época. Nacido en la Argelia colonial de 1920 terminó su formación profesional en La Sorbona. Emprendiendo uno de sus mayores retos en 1964, cuando cofunda, con Daniel Bernstein, Le Nouvel Observateur.

El libro es una galería de 52 retratos de personas ya muertas. Si bien dichos retratos tienen una dimensión hagiográfica, ello no significa una posible confianza en el ser humano. Jean Daniel considera que la vida no tiene más sentido que el que le dan los seres que amamos. Cree que la condición humana es carcelaria, aunque también nos ha sido dada una inmensa fuerza vital para romper de vez en cuando algunos barrotes de la prisión. Así, nunca hay que olvidar lo que el hombre está abocado a hacer al hombre ante la irónica mirada de los dioses.

Cuando un amigo desaparece es una mutilación que acentúa la soledad, la fuerza con que empujan las nuevas generaciones y la dura prueba de la expulsión.

El primer retrato es el de su madre y, con ella, toda su familia (judía), que vive en Argelia y se considera francesa; el segundo es el de un joven llamado Vicente, hijo de familia pobre, que un día se irá a España donde lo matarán los franquistas en la guerra civil.

Transitan por sus páginas, entre otros, Henri Matisse; André Gide, a quien reconoce como el maestro que le enseñó a dudar; Jean-Paul Sartre y su mundo “feo, malo y sin esperanza”; Raymond Aron y el sabio rechazo a llegar a una conclusión; la pasión por lo insólito de Michel Foucault; se refiere a Winston Churchill diciéndole “viejo como un profeta, joven como un genio y grave como un niño”; Octavio Paz y la muerte de un poeta y el legado de Lévi-Strauss.

De Raymond Aron, autor que los sociólogos leímos y reflexionamos desde los primeros semestres de formación, dice: “No hay que olvidar su fascinante mecánica intelectual, apta para consignar, racionalizar, enseñar todo, con un rigor de asceta de la idea pura. En su presencia uno se sentía en cierto modo seguro”. El método de Aron consistía en extirpar del ámbito de lo político todas las raíces de la ideología y la moral para descubrir el advenimiento de la Historia. A la par de Max Weber, se camina de la “ética de la convicción” (peligrosamente criminal, digo yo) a la “ética de la responsabilidad”; de la caprichosa subjetividad moral, a la acción política responsable del entorno humano completo y no de los intereses parciales de los facciosos. Raymond Aron no enseñó ningún sistema, pero su método le permitía denunciar a todos los incompetentes en el arte de dirigir bien su razón.

De Michel Foucault, “homosexual del modo más discreto”, destaca la reflexión en torno a la posibilidad de ser filósofo, intelectual, y renunciar a lo universal. He aquí un extracto de la respuesta foucaltiana: “… ¿Qué es lo que está pasando en la actualidad y que pasa? ¿Qué somos nosotros, nosotros que quizá no somos sino lo que está pasando en la actualidad?” El problema de la filosofía es ese presente que somos nosotros mismos. Por eso la filosofía es totalmente política y totalmente historiadora.

Tras escribir este libro –cierra Daniel en el prólogo– creo haber superado esa mutilación (la muerte de los amigos) y, me siento, en cierto sentido, acompañado.

rivonrl@gmail.com

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