Opinión

La administración del caos

Para destacar: Querétaro ha sido administrado bajo la visión reduccionista de sus gobernantes; primeramente, cada 6 años se lo inventan; cada 6 años hay que hacer un diagnóstico de todo porque la administración anterior lo dejó hecho un caos; cada 3 y cada 6 años los políticos engranan en la estructura de poder los negocios de los que recibirán tajada; ahí esta Marcos Aguilar, jugándole al faraón y gobernando el municipio con prepotencia.

Por:Daniel Muñoz Vega

Luces rojas, luces blancas; ambos carriles de 5 de febrero se decoran con el color del caos. Los carros circulando a vuelta de rueda desvirtúan la lentitud, somos lentos porque ya no cabemos, ya no cabemos porque hemos encontrado en el automóvil, la representación individualista de la prisa, aquella que paradójicamente, crea la insoportable dilación.

Son las 7 de la mañana y el entorno urbano nos pone en alerta; el nuevo horario nos permite ver los últimos minutos en que termina de amanecer. Avenida 5 de febrero quedó rebasada y nos ejemplifica la catástrofe urbana en que se ha convertido Querétaro. Hace 30 años se construyeron los puentes del Seguro, Tlacote, Universidad y Carrillo; la ciudad se preparaba para el progreso, ese que hay que poner entre comillas; y hace 15 años, se le aumentó un tercer carril, para que todos cupiéramos.

Parece que la ciudad tiene alma propia; desde el punto más alto de donde puedas observarla, Querétaro es una mancha urbana que genera un pequeño zumbido musicalizado por los autos. Desde ahí, desde lo más alto, Querétaro nos muestra la mejor cara del mes de abril, miles de jacarandas responden a la primavera y hacen llover morado. ¿Cómo se mueve esta gran mancha urbana? El defeño se ríe de nosotros y nos dice: —en la Ciudad de México se mueven 5 millones de personas diariamente por el metro; se han construido 5 líneas de Metrobus por donde se mueven 1 millón de personas más,  y a pesar de eso, la Ciudad de México está colapsada por el tráfico, generando una contaminación infame que respiramos todos los días. En eso pensamos que estamos lejos de llegar a ser como la gran CDMX, pero de la nada, tenemos una nata gris sobre nuestra cabeza.

¿Cómo es que se mueven las ciudades? ¿Cómo encontramos vida dentro del gran caos? ¿Cómo soportar el nivel de estrés y hacerlo amigable con nuestro nivel de triglicéridos? Preguntas y preguntas y un guitarrazo suena en tu cabeza, Welcome to the Jungle… You know where you are? You’re in the jungle baby, you gonna die… te cantas y ríes.  Querétaro dejó de ser el pueblo del que hablaban tus abuelos y ahora es un lugar que los políticos lo venden como la quinta maravilla, pero donde la inseguridad, el tráfico, la falta de movilidad, la erosión de áreas naturales y el crecimiento desbordado son la cotidianidad misma. Los políticos se han dedicado ha administrar el desastre progresivo, lo hacen con el pretexto de la inversión extranjera y el cuidado de nuestras lindas tradiciones.

Querétaro ha sido administrado bajo la visión reduccionista de sus gobernantes; primeramente, cada 6 años se lo inventan; cada 6 años hay que hacer un diagnóstico de todo porque la administración anterior lo dejó hecho un caos; cada 3 y cada 6 años los políticos engranan en la estructura de poder los negocios de los que recibirán tajada; ahí esta Marcos Aguilar, jugándole al faraón y gobernando el municipio con prepotencia, bajo la visión del conservadurismo más rancio, con hipocresía y bajo la óptica de los negocios personales. Concesionó lo mejor que funcionaba en Querétaro: el servicio de recolección de basura. La política del moche se impuso a las necesidades reales de nuestro municipio y a las necesidades de quienes han limpiado la ciudad por años haciéndola merecedora de premios internacionales, hay que ser muy canalla o muy estúpido para pasar a manos privadas lo que funciona desde lo público. Marcos Aguilar, como nuestro gobernante más próximo, resultó el más engreído y prepotente, incapaz de bajarse del ladrillo para tratar de entender el entorno al que se supone que le sirve y sobretodo, entender él su propio papel de gobernante.

Querétaro es sustentable únicamente en la demagogia del discurso. La administración del caos, en todos los sentidos aplicables, es la forma como los gobernantes hacen negocios particulares; no hay proyecto sustentable, hay discursos y buenas intenciones nada más, pero en los actos, los gobernantes van por las tajadas. No hay una ciudad justa, los escenarios de desigualdad los vemos al cruce de una avenida; no hay una ciudad con proyectos de cultura, ahí está la visión de Marcos Aguilar de querer vender las casas de cultura; Querétaro no es una ciudad ecológica, la devastación viene administración tras administración; no hay acceso a la movilidad, desde la administración pasada el problema del transporte público se acrecentó; y no hay respeto a las diversidades, Querétaro sigue siendo de visión cerrada, acepta poco los cambios. Lo que hemos dejado de hacer y lo que no hagamos hoy,  es lo que mañana terminará por colapsar a Querétaro.

 

 

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