Opinión

La causa de Nando

Tigres de papel

Con afecto solidario para Nando y su padre Fernando

Por: José Luis Alvarez Hidalgo

El estruendo fue ensordecedor: miles de astillas de cristal, madera y metal se estrellaron de lleno en el sueño a pierna suelta del padre y del hijo, quienes dormían plácidamente la madrugada del 2 de febrero en lo quedó de su casa ubicada en la emblemática esquina de Tláloc y Ahuitzotl, colonia Desarrollo San Pablo. Los dioses y guerreros míticos se encabronaron. Fue un cruel despertar.

El Nando es mi amigo, colaborador y compañero de mil batallas en la lucha por un México más igualitario, libre y justo… y se ha quedado sin casa. Un automóvil lujoso se impactó de frente contra la fachada, se introdujo hasta la cocina y acabó con todo. La parte que se destruyó totalmente fue la que alberga a la papelería, el negocio familiar de los Islas, y la principal fuente de sustento se fue al carajo. Los responsables, ebrios y drogados, se dieron a la fuga, al único que detuvieron lo dejaron libre pocas horas después con el argumento absurdo de que el delito cometido no ameritaba la detención del inculpado. ¿Usted alcanza a comprender semejante despropósito?

La policía tardó más de veinte minutos en llegar y eso que la delegación más cercana se encuentra a menos de un kilómetros de distancia y, cuando llegaron, ya era demasiado tarde; el tres veces H. Ministerio Público le dijo que el peritaje para evaluar los daños tardaría entre diez y quince días en realizarse debido a que sólo existen dos peritos especializados en ingeniería civil y tienen “un chingo de chamba”; les pidieron que no tocarán nada, que guardaran la calma, que muy pronto todo se arreglaría, que todo era cuestión de procedimiento, que confiaran en la justicia. Y nada.

Esta es la quintaesencia de la aplicación y la procuración de justicia en nuestro país: la nada. La justicia en México es ciega de verdad: no mira al infortunado, al que padece la peor de las injusticias, al miserable, indefenso, ignorante, a quien no sabe a quién acudir para que le resuelvan un problema, al que es despreciado por el color de su piel, por su lengua y vestimenta, en una palabra, al jodido, al que no tiene nada. A ése, nadie lo mira. La justicia sólo tiene ojos para el poderoso, a quien le rinde cuentas, lo reconoce y lo premia. La justicia en México es una muñeca rota, tuerta y estúpida que da tumbos en la oscuridad.

La única lucesita que se atisba en este sombrío panorama es aquella que produce la revelación de la verdad. Sólo que la verdad, además de revelada, tiene que ser propagada, difundida, compartida. Ya no basta la reflexión unipersonal, la expresión cara a cara o en grupo: no, la verdad tiene ser dicha y difundida a nivel masivo para que pueda surtir efecto y provocar el efecto dominó y de avalancha y de bola de nieve. Una verdad mil veces dicha y compartida con todos se convierte en VERDAD. Y cuando ésta irrumpe en la comodidad de nuestro espacio sagrado provoca un alud de respuestas que mueven a la acción y a la búsqueda de la justicia a una sociedad completa. Y ya no hay quién la pare.

Esta es la estrategia comunicativa que ha decidido asumir Fernando José Islas Blas, “El Nando”, para buscar procurarse la justicia que la propia justicia le niega. Decidió someterse a una intensa exposición mediática que le ha rendido frutos en el corto plazo. Ha buscado entrevistas en todos los medios habidos y por haber; se ha conectado con todas las redes sociales; ha enviado notas y fotografías del desastre a todas las publicaciones sociales; en suma, se ha convertido en el signo de su propia tragedia y la respuesta no se hizo esperar. Los medios respondieron y estuvieron a la altura de las circunstancias.

Merece la pena hacer un reconocimiento a los periodistas y a los medios de comunicación locales que se solidarizaron con la causa de Nando y le concedieron el espacio necesario para expresar sus demandas de justicia: el diario Noticias, Querétaro 3.0, el noticiario Presencia Universitaria, los programas radiofónicos de Radio UAQ como Tetras y La voz del SUPAUAQ, además del semanario Tribuna de Querétaro y de manera muy especial, al gran fotoperiodista Demian Chávez y a su heroica madre, Lupita. Por su solidaridad y generosidad, todavía cabe la esperanza

Por supuesto que aún falta abrir más espacios periodísticos a las causas nobles y a las injusticias en contra de nuestro pueblo, sobre todo en el caso de los medos concesionados; por lo pronto, se agradece la entrega, la solidaridad y la responsabilidad social de los medios citados, en aras de hacer de la denuncia y la critica las herramientas idóneas para construir un periodismo libre e independiente en nuestro Querétaro.

Nando y su padre, Fernando Islas, siguen a la espera de recuperar su casa y algo más importante todavía: la certeza de que sólo la lucha por la justicia nos dará la posibilidad de ser un pueblo que abraza la libertad.

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