Opinión

La grotesca retórica

Por: Daniel Muñoz Vega

Históricamente los discursos han funcionado como un nexo entre el pueblo y la esperanza. La oratoria ha sido fundamental en la historia política del mundo. Los grandes oradores políticos, serán recordados por el embellecimiento del lenguaje dirigido hacia las masas.

Pero en la actualidad, las tecnologías de la información han puesto al descubierto un abismo entre la retórica y la realidad. Antes resultaba fácil convencer a la gente, a través del discurso diseñado y revisado para fines específicos. Hoy tenemos un mayor margen para comparar lo que se dice frente al foro y lo que realmente es.

En la actualidad, los discursos se diseñan para cumplir con la agenda. Es difícil pararse a decir la verdad, sobre todo cuando te beneficias de la mentira. Los que redactan los discursos, en el caso de presidencia en México, deberían de acortar, con tantita vergüenza, la brecha entre lo que se dice y lo que es.

En la actual administración ya no hay recato en lo que se dice. Las palabras son más huecas que nunca, además de estar infestadas de cinismo. “México, es una nación plenamente comprometida con la ley, los derechos humanos y la paz” leyó Peña Nieto en la Asamblea General de la ONU y Añadió: “hemos asumido plenamente la elevada responsabilidad de ser parte del consejo de derechos humanos de la ONU para el trienio 2014 – 2106. Hoy mi país tiene una de las legislaciones más avanzadas a favor de los derechos humanos, y trabajamos para asegurar su vigencia en toda la geografía nacional, más aún, estoy convencido, y así lo hemos acreditado en los hechos, de que la experiencia y aportaciones de la comunidad internacional, permiten enriquecer los esfuerzos internos en esta materia”. Así de grande es el cinismo. Peña Nieto habló en la ONU a escasos días de que se cumpliera un año de la desaparición de 43 estudiantes en Ayotzinapa, Guerrero. Apenas un mes  después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos echara por tierra la “verdad histórica” sobre el destino de los estudiantes. Bajo ese contexto, Peña Nieto fue a la ONU a pregonar los “avances” de nuestro país, en materia de derechos humanos.

Ya entrados en gastos, enarboló el miedo de la clase política que él representa, a la fuerza que retoma López Obrador con cara al 2018. Como si no hubiera cosas más trascendentales para discutir en un marco de política internacional.  Además, como si su gobierno no estuviera plagado de políticas populistas que han deteriorado la vida pública, social y económica de México. Así lo dijo: —Con las crecientes desigualdades y una crisis económica mundial que no cede y con una frustración social que esto provoca, el mundo de hoy está expuesto a la amenaza de los nuevos populismos; nuevos populismos de izquierda y de derecha, pero todos riesgosos por igual. El siglo XX ya vivió y padeció las consecuencias de individuos que carentes de entendimiento, responsabilidad y sentido ético, optaron por dividir a sus poblaciones. Las sociedades deben de estar alerta frente a quienes se aprovechan de sus miedos y preocupaciones, ante los que siembran odio y rencor con el único fin de cumplir agendas políticas y satisfacer ambiciones personales —nuevamente, que grande es el cinismo.

Ante el foro en que fue pronunciado este discurso (la ONU), ante la falta de replica y de sentido crítico, entiendo que el mundo funciona contrariamente a las palabras que embellecen los discursos: paz, derechos humanos, nobles ideales, el horror de la guerra, progreso social, seguridad internacional, respeto a migrantes y mujeres; respeto a la dignidad humana y a la pluralidad política. Todas estas palabras mencionó Peña Nieto.

México ante el mundo es uno en el discurso oficial y otro, en la realidad social, política y económica que vivimos. Para los estados del mundo, siempre es conveniente hacer oídos sordos ante el cumulo de mentiras que dice nuestro presidente sobre nuestra nación, lo único que les queda es el aplauso fácil y degustar los suculentos banquetes que se sirven en las reuniones que convocan al diálogo entre los líderes de los países.Este mundo, está al revés.

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