Opinión

LA MATRIA PODRIDA (Corrupciones municipales)

Por: Abelardo Rodríguez Macías y Mirtha Leonela Urbina Villagómez

“La mayoría de las matrias cuenta con un grupo de munícipes. Estos, según la ley, son elegidos libremente por la mayoría ciudadana del municipio; en la realidad los designa el supremo gobierno en conveniencia con el cacique de cada matria.

En torno a éste pululan las fuerzas locales: los tenderos y demás riquillos, el presidente municipal, el todista, el doctor, el lambiscón y pico de oro, el chistoso, el listo y el leguleyo”.

Don Luis González.

El historiador Luis González llamó a toda esa “franja patriótica” que constituyen los dos mil municipios de la nación mexicana “La Matria”, para diferenciarla de la Patria. La Matria es pues “la patria chica” y constituye un abigarrado y complejo cuerpo político, jurídico y administrativo, en donde encontramos municipios tan pequeños y pobres como la mayoría de los más de 500 municipios del estado de Oaxaca, y también municipios más poderosos económicamente que muchos estados de la República, ubicados en zonas connurbadas de las grandes ciudades del país, como las zonas metropolitanas del DF, Guadalajara y Monterrey. Pues bien, en esta Matria se ubica el municipio del Marqués, en donde recientemente se violó flagrantemente su “intíma y discreta” subcultura política, a través de un video subido a las redes sociales, en el cual el hasta entonces secretario de Administración municipal, el ingeniero Noé Noriega Paredes, le exige un moche de 50 mil pesos a un proveedor de nombre Reginaldo Ramírez Galván, alias Bruno, como condición para darle más contratos. El video puede verse en Youtube y fue subido por el periódico Reforma. En los días subsiguientes, el presidente municipal del Marqués, Enrique Vega Carriles, destituyó a Noriega Paredes, deslindándose de éste y negando que él reciba estos moches, como se dice en el video, y anunció de inmediato una auditoría interna para deslindar responsabilidades, añadiendo, con gesto adusto e histriónico, “que no tolerará actos de corrupción”. Por su parte, el exhibido exsecretario de Administración se consiguió una declaración del autor del video, el tal Bruno, en donde éste se desdice y suscribe una versión distinta, en donde el tal moche es en realidad “un préstamo personal”, por lo que, tendríamos que suponer, “que no habría delito que perseguir” y asegurando que todo este incidente “se trataba de una broma”. Con esta aclaración certificada por el notario público Jorge García Ramírez, Noé Noriega corrió “a lavar su nombre” en el noticiero Radar, que conduce Andrés Estévez. En la entrevista también argumentó que debido a que están próximas las elecciones en Querétaro, esto debe verse como parte de una “guerra sucia contra el PAN y contra el buen desempeño del presidente municipal Vega Carriles”. A pregunta expresa, Noriega Paredes negó que el tal Bruno sea proveedor del municipio, asegurando que es empleado del mismo. Y en el colmo de la inverisimilitud, también dijo que el video es del 2012 y que el tal Bruno no lo subió a las redes sociales, pues “extravió su celular” y que, por lo tanto, hará una demanda para saber quien “editó y subió el video, y cómo llegó al periódico Reforma”. Hasta aquí la anécdota.

En recientes días hemos sabido, por medio de vecinos indignados de La Cañada, cabecera municipal del Marqués, diversas informaciones que nos llevan a preguntar lo siguiente: ¿Es verdad que la auditoría interna exoneró a Noriega Paredes y ya buscan reubicarlo discretamente? ¿Es cierto que el exsecretario de los moches, perdón, de administración, Noé Noriega es proveedor del servicio de llantas para el municipio que administraba, por medio de un primo que hace de prestanombre y cuyo negocio se ubica en Carrillo Puerto? ¿Y que además otro de sus primos es el diputado local panista Jorge Lomelí Noriega, ambos oriundos de la región chinanteca de Oaxaca, y avecindados en el Marqués, a donde llegaron modestamente sin nada y hoy poseen casas grandes y buenos negocios? ¿Es verdad que, al contrario de lo que dijo Noé Noriega Paredes, Reginaldo Ramírez Galván, alias Bruno, exregidor y hoy empleado del municipio, sí es proveedor del municipio, pues es bien sabido por los vecinos que desde hace años renta lonas para los actos oficiales? ¿Es cierto que le dieron dinero a Ramírez Galván para que cambiara su versión en una acta notariada? ¿En qué invirtió el Municipio del Marqués los más de 2 mil 100 millones de pesos que tuvo en el trienio?¿Por qué no se ven reflejados estos 2 mil 100 millones en las 46 comunidades del Marqués? ¿Por qué sólo se invirtió un millón de pesos en la cabecera del municipio? ¿Por qué el presidente municipal no concluyó la carretera al Centro Expositor, si ya tenía etiquetado el presupuesto? ¿Vega Carriles estaría dispuesto a que se le hiciera una auditoría externa independiente? ¿Por qué el Partido Acción Nacional, que abandera un “sistema nacional anti-corrupción”, asume una postura ambigua y omisa en este caso?

Este caso, que en otro tiempo no pasaría de ser parte del voluminoso acervo de nuestro folclor político corrupto, hoy tiene otras connotaciones por demás inquietantes. Pues a raíz de la tragedia de Ayotzinapa, hemos constatado cómo los municipios, células madre del Estado-Nación, nunca llegaron a la madurez institucional que tendría como horizonte muy amplio la autonomía. Al contrario, lo de Ayotzinapa nos confirma que los municipios están en bancarrota moral, política y económica, y que por ello han sido fácilmente permeados por la corrupción y el narcotráfico. No se necesita mucha imaginación para ponerse a pensar qué pasaría si en lugar de los moches de 50 mil, en cualquier momento llegue un narco o la poderosa industria inmobiliaria a cualquier municipio de Querétaro, a dar moches de cinco o cincuenta millones para cambiar uso de suelos o controlar a la policía. Con estos políticos y funcionarios chafas, soeces, come tortas prepotentes, con un comportamiento más próximo a la “Tuta” que a un servidor público, lo que nos espera es la consumación de la pesadilla que ya se vive en buena parte del territorio nacional. Ensimismada en sus mezquinos intereses económicos y de grupo y sus guerritas sucias, la clase política parece no importarle el hartazgo de la gente por la política y los políticos, ni tampoco el derrumbe social tan grave que vivimos. Sólo quieren perpetuarse en sus puestos para hacer dinero mientras la nación se derrumba. La Matria está podrida, al igual que nuestra clase política y la respuesta está en la sociedad y en la generación de una opinión pública municipal, de organizaciones políticas autónomas del Estado, de los partidos y gobiernos y la creación de medios de comunicación libres y honestos. Si no se salvan los municipios, no se salva el país.

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