Opinión

La reforma laboral del PRIAN: legalizar el fraude laboral

Por: Ángel Balderas Puga

Los sumisos, los mansos, los indiferentes, los sufridos, los resignados, son la masa,

la muchedumbre que con su pasividad, su modorra y falta de carácter hace lento y doloroso el avance de las sociedades.

Ricardo Flores Magón.

 

Los legisladores federales del PRI y del PAN, principales impulsores de la reforma laboral regresiva que aprobaron sin haber consultado a sus supuestos representados, no pueden no saber lo que significa la legalización del outsourcing.

Legalizar el outsourcing

El outsourcing es un sistema que surge en Inglaterra alrededor de 1980. En teoría, es un sistema de contratación por medio del cual las empresas entregan a otras empresas (las outsourcing) tareas no esenciales y que no son el objeto central de la empresa principal.

La anterior Ley Federal del Trabajo tenía herramientas suficientes para regular este sistema con los artículos 13, 14 y 15 así como el artículo 15-A de la ley del Seguro Social, por lo que no había necesidad de modificar la ley si la verdadera intención fuera sólo regularizar esta forma de contratación.

Legalizar el outsourcing implica regresar a la contratación privada, cuando todo era negociable, es decir, regresar a condiciones laborales de más de 150 años atrás.

Los legisladores aprobaron una reforma laboral que es un exceso pues rebasa la norma constitucional, el outsourcing es un sistema no previsto en nuestra Carta Magna. Esta reforma es anticonstitucional ya que va contra la letra y el espíritu del artículo 123 constitucional. Con esta reforma se pretende legitimar lo ilegítimo pues una ley secundaria no puede estar por encima de la Constitución. En los hechos PRI y PAN están abriendo una puerta trasera para que los empresarios se brinquen el artículo 123.

En efecto, en el artículo 123 se señala que “toda persona tiene derecho al trabajo digno y socialmente útil” y precisamente el outsourcing es lo más alejado del trabajo digno. Además se señala, en dicho artículo, que la jornada laboral máxima debe ser de ocho horas, algo ya rebasado por la realidad pues según los indicadores sociales de la OCDE del año pasado, en México se trabajan, en promedio, 10 horas diarias, el número más alto de todos los países de la OCDE. Y esto se debe, entre otras, cosas a la implementación del outsourcing y esta situación empeorará al legalizar los contratos por hora porque la tendencia será aumentar aún más la jornada laboral. Para muchos empresarios su sueño dorado es regresar a las jornadas laborales de sol a sol.

El mismo artículo señala que “los salarios mínimos generales deberán ser suficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”. Esta reforma provocará, entre otras cosas perniciosas, un empobrecimiento generalizado de la población pues no sólo promoverá los bajos salarios sino también la pérdida de prestaciones por lo que el salario, cada vez más, se alejará del nivel marcado en la norma constitucional.

Este artículo constitucional ha sido una referencia para México, en todo el mundo. La reforma prianista lo deja inoperante.

Fraude laboral

En México, y nuestros legisladores no pueden no saberlo, se ha abusado de esa figura jurídica y la ley laboral no ha hecho nunca ningún seguimiento al respecto.

Por ejemplo, ¿cómo es posible que Bancomer (en realidad se trata del banco español Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) tenga de sus 28 mil 565 empleados un solo trabajador contratado de manera directa mientras que los demás están contratados por outsourcing? (Milenio, 26/09/2012) No es creíble que las tareas sustanciales de Bancomer, en todo el país, sean desarrolladas por una sola persona. A todas luces ésta es una simulación pero también un fraude laboral para evadir responsabilidades legales de la empresa, fraude permitido por las autoridades. Y así como este caso hay muchas más empresas que usan el mismo esquema. Por ejemplo, en la misma nota de Milenio se señala que de los 42 bancos existentes en el país, 11 tienen a casi el cien por ciento de su plantilla en outsourcing (Azteca, Famsa, Wal-Mart e Inbursa, entre otros).

Por otro lado, las propias empresas abren sus propias compañías de outsourcing para evadir sus responsabilidades. Contratan a sus trabajadores pero por medio de su propia outsourcing para seguir simulando. Por ejemplo, la empresa española Abengoa tiene en Querétaro una empresa llamada Abeinsa la que contrata a sus trabajadores por medio de una empresa de outsourcing llamada “Servicios Auxiliares de Administración S.A. de C.V.”. Sin embargo, al revisar el sitio web de Abengoa se descubre que esta empresa es la dueña al cien por ciento de Servicios Auxiliares y que esta última empresa tiene un costo de apenas cuatro mil euros, ¡unos 68 mil pesos! Lo que no es para nada creíble.

Otras empresas simulan quiebras para despedir a sus empleados y volverlos a contratar con peores condiciones laborales y esto lo hacen de manera regular, por ejemplo, cada dos años. Cuando los empleados demandan no saben bien a quién demandar o las “empresas” de outsourcing desaparecen. Tan sólo en el sector farmacéutico existen más de 80 mil demandas laborales contra esquemas de outsourcing (Milenio, 27/09/2012).

Por todo esto y por lo que he escrito en números anteriores yo también marcharé con mi familia el próximo 1° de diciembre en contra de la reforma laboral (salida 4 p.m. del jardín Guerrero).

anbapu05@yahoo.com.mx


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