Opinión

LA RELACION CUBA-EU

La política y la ciencia

Por: Martha Gloria Morales Garza

El 17 de diciembre de 2014, después de cinco años de negociaciones, el presidente de los Estados Unidos de América, B. Obama, hizo una declaración histórica que rompió 50 años de conflictos diplomáticos entre los Estados Unidos y Cuba.

Las relaciones entre Cuba y EU fueron muy buenas: Cuba era el burdel de Estados Unidos y el paraíso de las apuestas y del juego. Con el triunfo de la revolución cubana, en 1959, la relación entre los dos países cambió radicalmente… El paraíso de las apuestas tuvo que ser trasladado a Las Vegas.

Es importante recordar que en esos años la Guerra Fría dominaba el escenario internacional; y unos años antes, el gobierno de EU había propiciado un golpe de Estado en Guatemala para que el presidente Arbens dejara el poder, sólo porque afectó con la reforma agraria los intereses de las empresas trasnacionales.

Así que las primeras medidas de la revolución cubana —que no fueron socialistas sino, cuando mucho, nacionalistas— fueron interpretadas por EU como políticas hostiles hacia los intereses de su gobierno; la reforma agraria, la reforma de las viviendas para regular el precio del alquiler, el precio de los productos farmacéuticos.

La presión de los exilados cubanos en EU fue tal, que convinieron con aquel país formar un ejército armado para desembarcar en la isla y reconquistar el país; según dicen los informes recientemente descalificados, los cubanos exilados aseguraban al gobierno estadounidense que cuando los cubanos en la isla vieran las banderas norteamericanas, todo el pueblo apoyaría la invasión y se revelarían contra Fidel Castro. Como sabemos, no sucedió así, sino todo lo contrario: la famosa invasión de Bahía de Cochinos fue un fracaso rotundo para EU y antes que debilitar a la revolución cubana, la fortaleció.

Después de éste, hubo otro intento de invasión fallido, con la explosión de un barco en las costas de Cuba, lo que obligó a la isla a aceptar la ayuda de la Unión Soviética y contar con mayor armamento. Obviamente, esto enfado mucho a EU y provocó la así denominada “Crisis de los misiles”, en 1962, y posteriormente la ruptura definitiva de las relaciones diplomáticas entre los dos países. Para 1964, Estados Unidos presentó ante la OEA la propuesta de excluir a Cuba de este organismo internacional, propuesta votada y aprobada en Chile, con la abstención del gobierno de México. Este acto nunca fue olvidado por el pueblo ni por el gobierno cubanos, pues consideraron que México había sido el único país que los apoyó.

Por todo lo anterior, la declaración de Obama del 17 de diciembre del año pasado es histórica y debe ser analizada en todas sus dimensiones; principalmente, y por ahora, en cuanto a las implicaciones para el gobierno norteamericano y para el cubano.

El acto aludido supone al menos tres reconocimientos del gobierno norteamericano:

1.- Que la política de la Guerra Fría y el bloqueo contra Cuba no tuvo ningún efecto práctico para EU, ni logró el apoyo —durante los cincuenta años que duró— de ningún país importante adicional; esta política tampoco logró la derrota de la revolución cubana, antes la fortaleció, pues cada vez que era necesario, se culpaba al bloqueo de los males de la isla.

2.- Que el conflicto de EU con Cuba era más emocional que racional, pues como el propio presidente Obama lo reconoció, Estados Unidos lleva más de 35 años de relaciones diplomáticas con China, y más de 20 con Vietnam, ambos países comunistas, sin el modelo de democracia occidental que demandan para Cuba. Incluso, en el caso de Vietnam, el pueblo norteamericano libró una guerra brutal en la que murieron muchos de los. Por ello es obvio que el conflicto con la isla no es por la democracia y los derechos humanos, como siempre han argumentado, sino más bien porque no le han podido perdonar a Cuba, a quien consideraban su patio trasero, el que haya logrado no sólo su independencia sino que además se organizará políticamente como mejor le pareció.

3.- Que la cooperación entre los dos países en temas muy importantes, como la salud pública, ha sido benéfica para ambos países y sobre todo para la humanidad en su conjunto. En la lucha contra el SIDA, el cáncer, y el control del Ébola, las aportaciones de la medicina cubana han sido y son pioneras.

Las razones que explican este cambio en la orientación del gobierno cubano tienen que ver con:

1.- El debilitamiento de los cubanos exilados, sobre todo los viejos.

2.- Una visión de mayor alcance en la política internacional por parte de EU, sobre todo en el marco de un conjunto de países que se están alineando a la izquierda frente a la imposibilidad del crecimiento en América Latina: Brasil, Ecuador, Venezuela, Argentina, Uruguay y Chile, los cuales estaban fortaleciendo la postura de Cuba y estaban marginando a Estados Unidos. Antes que perder, mejor cambiar.

3.- En un contexto internacional en el cual está en duda su hegemonía, requiere mantener la unidad del continente, eso explica la intervención de Canadá.

4.- Sin duda, el cambio en las relaciones diplomáticas entre los dos países también tiene que ver con un cambio en la política cubana. Desde 2008, con la llegada de Raúl Castro al poder, ha habido cambios importantes en la economía y —en menor medida, pero también importantes— en la política cubanas.

5.- Cambios sobre todo en lo que se refiere a los derechos de los cubanos a transitar libremente en la isla, a poder viajar sin restricciones del gobierno cubano fuera del país, a tener propiedad, y a tener negocios propios.

6.- Cambios importantes en torno al derecho a la diversidad, el derecho de los homosexuales, las mujeres, etcétera.

A pesar de lo anterior, queda claro para los dos países que Cuba no está dispuesto a cambiar en lo relativo a los derechos políticos y a la existencia de partidos políticos como condición para poder hablar de democracia.

Este tema me resulta relevante y quiero hacer algunas consideraciones; los debates entre los dos países, particularmente entre las dos mujeres responsables de la negociación, es muy sugerente; mientras que la norteamericana insiste en la necesidad de la vigencia de los derechos políticos individuales —como la libertad de prensa, de organización y de afiliación en sindicatos y partidos—, la cubana alude a la importancia de los derechos sociales —la vivienda, la educación y la salud gratuita para toda la población—.

Ciertamente, no se contraponen los derechos en términos teóricos, pero en la práctica sí; los países, incluso los desarrollados, están siendo incapaces de mantener vigentes los derechos sociales. El caso de España es emblemático: no sólo no hay derecho a la vivienda sino que los desalojos están causado, en los últimos años, el famoso movimiento de los sin techo; la ley mordaza es el colmo de la limitación de los derechos individuales; y sin embargo, Estados Unidos no está cuestionado a ese país por tal motivo.

Pero quizá lo más importante es la insistencia de ligar el tema de la democracia a la existencia de partidos; cuando en nuestros países queremos justamente lo contrario, encontrar la fórmula de tener una democracia sin partidos.

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