Opinión

La vergonzosa ley antiaborto

Perspectiva 2013

Por: Sergio Centeno García

Hace unos días, la ley antiaborto impulsada por los sectores más mochos y mojigatos de Querétaro y aprobada por los diputados panistas en el 2009, fue puesta en tela de juicio por el H. Ayuntamiento de Arroyo Seco, que interpuso una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), solicitando su invalidez.

Después de deliberar, la SCJN determinó que, en efecto, los “legisladores” queretanos que aprobaron esa ley habían incurrido en errores de procedimiento, pues sólo se había tomado en consideración el punto de vista de tres municipios y no de los 18, como debió haber sido. Esto se asumió rápidamente como un triunfo por los grupos que promueven la libertad de las mujeres para tomar sus propias decisiones, y no era para menos. Sin embargo, muy poco les duró el gusto, porque al día siguiente una mayoría de los ministros de la Corte determinó que la declaratoria de invalidez sólo aplicaba para el municipio que interpuso la controversia, mientras que en los otros ayuntamientos la ley seguiría vigente. Tampoco se esperaba otra cosa, no se olvide que los integrantes de la SCJN, así como los del IFE y otros organismos públicos, son puestos ahí por el grupo de poder en turno, y la actual SCJN se debe al panismo.

Es muy esperanzador el hecho de que haya sido uno de nuestros municipios el que se rebeló contra semejante engendro legaloide, pero es más preocupante el saber que la justicia que se imparte en México está bajo la responsabilidad de una mayoría fundamentalista.

Repasando un poco el papel que históricamente ha jugado nuestro estado en los movimientos de tinte progresista, muchas veces he sentido vergüenza de haber nacido queretano. Lo mismo cuando me he enterado de lo que han hecho en el Congreso “legisladores” como Enrique Burgos, Diego Fernández de Cevallos o Francisco Domínguez Servién, quienes desde mi muy particular punto de vista como “legisladores” han sido o son una vergüenza para los queretanos de pensamiento abierto y progresista.

Pero en definitiva una de las cosas que más me llenan de vergüenza es saber que en Querétaro aún se considera el aborto como un crimen. Me avergüenza saber que en nuestro estado han dominado las legislaturas locales personas tan oscurantistas y rudimentarias que aún se atreven a decir que el producto de la fecundación de un óvulo por un espermatozoide ¡Ya es un ser humano!

Opino que sólo a un ignorante o a un iletrado se le puede ocurrir semejante aberración, pues aristotélicamente hablando, no puede ser un humano lo que aún no tiene ni siquiera la calidad de animal, ya que para poseer la esencia de hombre, se necesita ser animal y también racional. Pero un gameto, o huevo, o feto, o como se diga, no puede ni siquiera tener la calidad de animal porque aún no posee los cinco sentidos que les son propios a las bestias, por lo tanto, si lo que se desarrolla en el vientre de una mujer como resultado de una fecundación no posee aún sentidos, mucho menos va a poseer la cualidad de ente racional o humano.

Por ello, considero que es un desatino prohibir a las mujeres que interrumpan su embarazo cuando ellas así lo han decidido. Es un atentado contra la razón saber que hay estados y gobiernos tan oscurantistas que ofrecen todo el apoyo cuando una mujer decide continuar con su embarazo, pero que se lo niegan y hasta castigan a quienes deciden practicarse un aborto. Esto representa una injusticia y una iniquidad social, pues lo que realmente importa es apoyar a la mujer en su decisión, sea cual sea, y no sólo cuando se adapta al pensamiento mojigato.

Por esto mismo admiro y respeto mucho a los legisladores de izquierda que en su momento lograron aprobar en el Distrito Federal la ley que protege la decisión de la mujer y hasta la apoya con clínicas cuando ella decide abortar. Eso es inteligencia. Porque siempre lo he dicho: el aborto no es un tema exclusivo de la mujer o del feminismo, no es un tema legal o de derechos, tampoco es un asunto de moralidad o de medicina o de religión. No, abortar, cuando hacerlo significa no truncar un proyecto de vida de alguien que ya está aquí viviendo, es sencillamente un asunto de ELEMENTAL INTELIGENCIA. Pienso.

sergiocenteno05@live.com

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