La participación ciudadana en la toma de decisiones de los gobiernos municipales

En enero de este año, el presidente municipal de Querétaro Felipe Fernando Macias presentó la plataforma de internet “Querétaro decide”, que pretende ser un mecanismo de participación ciudadana en las decisiones de obras publicas municipales.
El programa que incluye 153 propuestas de obras distribuidas en todas las delegaciones del Municipio, permite a los ciudadanos conocer una breve descripción de la obra, el lugar donde se realizaría, el monto de la inversión y votar por la obra de su preferencia.
Después de dos meses, el 24 de marzo, se aprobó, a pesar de las críticas de los regidores de oposición, el plan de obra anual, por mil 500 millones de pesos, 100 millones más de lo invertido, el año pasado, en un solo edificio “El Bloque”, según dicen los regidores críticos.
No existe disponible información sobre cuantos ciudadanos y ciudadanas participaron, en la sesión de cabildo se habló de 2 por ciento de la población, y según el responsable de obras municipales, la lista de las más votadas fue sólo una guía.
En mi anterior entrega hablé de la importancia de la participación ciudadana en las decisiones de los gobiernos, y puse como ejemplo el programa de presupuesto participativo en el Municipio de Tequisquiapan, y quiero dedicar estas líneas a comprar éste programa con el impulsado en el Municipio de Querétaro.
Ambos programas son un avance en la participación ciudadana, pero tienen diferencias fundamentales, la primera, muy evidente es el uso de tecnologías de comunicación en uno de ellos y en el otro la relación directa con la población a través de asambleas ciudadanas y comunitarias.
No es una diferencia menor, pues en el caso del programa de Querétaro, la población expresa sus preferencias a través de un voto, pero sin escuchar las preferencias de otros miembros de la comunidad. Al final la construcción de la mayoría es una encuesta que nadie conoce como se procesó, y en el otro caso es una votación presencial y directa en urnas.
La segunda diferencia, en el programa de Querétaro toda la población del municipio puede votar por cada una de las obras, aunque no viva en la localidad afectada, lo cual coloca a ciertas obras en desventaja de otras. La gran aportación del programa de Tequisquiapan es que solo los pobladores de la comunidad pueden presentar la necesidad y votar por ellas. Eso garantiza que la obra sea prioridad para la comunidad.
La tercera diferencia, en el caso del programa de Querétaro, se le presentan a la población una cantidad determinada de obras que el municipio considera pertinentes y necesarias, y aunque se permite que los ciudadanos presenten nuevas propuestas, que parece que no hubo ninguna propuesta, estas quedan en desventaja.
En cambio, en el programa de Tequisquiapan, en la propia asamblea los ciudadanos y ciudadanas presentan las necesidades que consideran más apremiantes y es entre las propuestas presentadas, que se realiza la votación y se elige la que obtenga más votos.
La participación importa, pero hay que recordar la famosa frase de que “la forma, en política es fondo”.



