Opinión

Los retos de Francisco

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

Los tiempos cambian y nada ni nadie es ajeno a ellos, y esto viene a cuento porque se consideraba, hasta hace poco, que el nombramiento de un Papa, nada más terminaba con su muerte, pero no, el Papa Benedicto XVI abdicó al nombramiento, señalando la falta de fuerza física para seguir con tan difícil encomienda.

Se recuerda a su antecesor, Juan Pablo II, que estuvo enfermo, pero no dejó su labor.

Con respecto a la abdicación al papado, por Benedicto XVI, se ha especulado, presiones internas, falta de apoyo de cardenales, de la burocracia eclesiástica, etcétera.

Cualquiera que haya sido el motivo, muy poderoso, finalmente se nombró a un sucesor, el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio, quien adoptó el nombre de Francisco.

Y los retos a los que se enfrenta no son pocos, son intereses muy poderosos en lo político y en lo económico. Entre los guías espirituales también existen intereses mundanos y los hacen valer.

Uno de los retos es limpiar la imagen de la Iglesia frente a la opinión pública; los abusos de sacerdotes no son privativos de un país, lo que ha provocado serios problemas legales, económicos y cuestionamientos de los fieles que han abandonado el seno católico, para fundar o irse a otras religiones.

Sin bien Francisco a nombre de la Iglesia pidió perdón, hacen falta más acciones, sancionar legalmente a los transgresores, que no sea la Iglesia quien los juzgue, sino las leyes civiles de cada país.

Otro reto, la situación económica de El Vaticano. Se dice que la autoridad es el Papa, pero que el manejo económico está descentralizado, que cada diócesis se maneja con autonomía, con cierta discrecionalidad.

Otro, abrir un diálogo de la Iglesia frente al cambio del mundo actual, sobre problemas como el uso de anticonceptivos, eutanasia, el aborto, las bodas entre personas del mismo sexo. Posición nada fácil, requiere foros con posiciones conciliatorias, no condenatorias.

Uno más, el descenso de fieles. Las causas son variadas y los que se han alejado se la Iglesia tienen sus razones: falta de tiempo, pérdida de credibilidad en los sacerdotes, aparición de sectas o religiones que hacen labor de proselitismo en todos los niveles sociales, es decir, mercadotecnia, ir en busca del prospecto, no confiarse en el “producto”, ofrecer lo que otros no tienen.

Y el nuevo Papa, Francisco, ha enviado señales muy claras de lo que será su pontificado, “Una Iglesia de los pobres y para los pobres”, una clara alusión para muchos jerarcas católicos, que no acuden a iglesias de barrios pobres, que sus zapatos no tienen el polvo del camino, que viajan en autos último modelo y ofician las bodas de la “gente bonita”.

En Buenos Aires, el entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio conoció la miseria de las llamadas villas, sabe de las penurias de la gente pobre.

El Papa Francisco es un jesuita que pretende llevar a cabo reformas necesarias y urgentes en El Vaticano. Sobre su escritorio y en la computadora han de existir infinidad de documentos que requieren de su inmediata acción, pero frente a esas decisiones, seguramente se enfrentará a la resistencia al cambio, y ahí es donde habrá de tejer fino, para que la Iglesia católica recupere credibilidad y regresen los fieles.

Y los nostálgicos, piensan que con los cambios que hará Francisco, a ver si no le hacen “panchos” los cardenales.

rangel_salvador@hotmail.com

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