Opinión

Manifiesto universitario

A la comunidad universitaria

Al pueblo de Querétaro

1. La universidad ha sido uno de los principales mecanismos de ascenso social en el país, la región y el estado de Querétaro al promover una formación congruente con las necesidades sociales; unido a ello, igualmente ha promovido la investigación y la formulación de saberes científicos de beneficio para la humanidad y, específicamente, para nuestra sociedad; asimismo, se ha dedicado a generar, difundir, compartir y alentar cultura académica y científica en la sociedad toda. Esto es lo que se resume en las funciones propias de la universidad: docencia, investigación y extensión.

2. La Universidad Autónoma de Querétaro es continuación de los niveles educativos anteriores y, por tanto, deudora de ellos. Reconoce en particular a la educación básica como uno de los más legítimos recursos de la población para identificarse a sí misma e impedir cualquier forma de discriminación social, por lo que la ve como derecho primordial; de allí se desprende la urgencia de que a todos los espacios de la geografía nacional y estatal sea extendida dicha educación, protegida con esmero e investigación y entregada decididamente a toda la sociedad. Sólo con ese antecedente, las tareas de la Universidad Autónoma de Querétaro podrán ser cumplidas a cabalidad.

3. Lejos de los principios que la vieron nacer y desarrollarse a lo largo del siglo XX, se ha pretendido convertir a la universidad en vasallo y víctima de políticas sociales, económicas, culturales y científicas que, cuando menos en los últimos 30 años, han condenado al pueblo mexicano al analfabetismo funcional o real, al abandono, a la miseria, a la violencia y, en suma, al exterminio. Así, se ha intentado someter a la universidad al rechazar o anular su sentido crítico, al reducirle los presupuestos a que tiene derecho según la Constitución y al no permitirle obtener recursos más que de modo extraordinario a través de concursos, con lo que se desvía la fuerza de sus tareas y se mina paulatinamente su autonomía.

4. Eliminar progresivamente los derechos laborales de los trabajadores universitarios, situación que se ve agravada por la pérdida del poder adquisitivo de sus salarios, engañosamente complementados con recursos irregulares no ligados al salario, no sólo no ha estimulado la producción académica, sino que ha llevado a la universidad a una burocratización perversa de los procesos universitarios y, con ello, socava la vocación académica.

5. Establecer políticas que han frenado el crecimiento y diversificación de su matrícula, al mismo tiempo que generar gastos de operación que, al final, tienen que pagar los usuarios de la universidad, han dado paso a cierta elitización de la educación media superior y superior. Así, la matrícula universitaria se modifica de manera progresiva al privilegiar a las clases más favorecidas económicamente, a la vez que, con el pretexto de fomentar una pretendida calidad de la educación, en cada ciclo escolar se rechaza a miles de aspirantes que provienen de las capas populares de la sociedad y se beneficia la perspectiva mercantilista de una educación privada que, al estar exenta de procesos de evaluación académica, opera con profundas deficiencias en la formación profesional y en la construcción social de conocimiento, pese a sus altos costos.

6. De entre las consecuencias de dichas prácticas y perspectivas se encuentra que los aspirantes menos favorecidos económicamente, en un porcentaje enorme, pasan a formar parte del ejército de desempleados, ven canceladas sus posibilidades de ascenso social mediante la educación y son condenados de raíz al desempleo, al subempleo y a un futuro de explotación. Igualmente, los egresados de la universidad con menores recursos económicos se encuentran ante las tramposas y falsas salidas del utilitarismo, frente a la egoísta y salvaje competitividad y en profunda desventaja ante las falaces búsquedas individualistas del éxito. Todavía más: al estructurar a la universidad así, desde el capitalismo neoliberal, se está aniquilando lo único capaz de reconstruir y mantener el tejido social: la solidaridad social y la acción desinteresada por los demás.

7. Reiteradamente, autoridades y funcionarios universitarios –muchos de los cuales, más que al desarrollo de la universidad, dedican su tiempo laboral a organizar oportunidades para apropiarse de recursos ajenos o para ocupar espacios de poder– establecen o reproducen prácticas autoritarias, son proclives a controles burocráticos de la vida académica y política de la universidad, desdeñan el diálogo racional, se muestran desinteresados por la búsqueda de consensos con los diferentes sectores universitarios, privilegian estructuras administrativas por encima de cualquier interés académico, utilizan o consienten tráfico de influencias, recurren a la compra de conciencias y al gatopardismo político. Ello atenta contra una de las características más preciadas de la universidad, la libertad de pensamiento, o la pone seriamente en riesgo, y coloca a la universidad cada vez más lejos de la posibilidad de construir la vanguardia intelectual, científica y espiritual de este país en bancarrota.

8. En la Universidad Autónoma de Querétaro, como en todas las del país, se ha impuesto la fórmula neoliberal que enferma de gestión a la universidad pública, corroe sus funciones sustantivas de investigación, docencia, vinculación y extensión, e incluso pervierte su identidad en tanto institución social compleja. El desdén a la mejor historia de la universidad, la renuncia a la propia palabra, el sometimiento de los intereses sociales a los dictados de funcionarios y dueños de los dineros, el aislamiento cómodo, la mediocridad obediente, las prácticas cotidianas de exclusión y autoritarismo, la mezquindad del individualismo egoísta y la falta de solidaridad han sido inmejorables cómplices de esas prácticas.

9. En el proceso de sucesión rectoral que se aproxima en la Universidad Autónoma de Querétaro, según lo que la situación actual permite advertir y suponer, no vemos indicios de que las prácticas señaladas puedan cambiar sustancialmente. Con todo, tomamos ese proceso como ocasión para reflexionar en profundidad sobre los rumbos científicos, culturales, políticos y sociales de nuestra universidad.

10. Por eso vale decir que, desde varios ángulos, en nuestra universidad, la verdad y el honor muestran el tinte de principios en vías de extinción; pareciera que, en adelante, el lema al que han de acogerse profesores, estudiantes, trabajadores en general y usuarios populares de la universidad será “sálvese quien pueda”.

Por todo lo anterior, manifestamos

(I) Que los universitarios de ayer y hoy, de dentro y fuera, hijos del pueblo y pueblo al fin, reclamamos nuestro derecho a decir, a opinar, a exigir y a decidir las acciones y los destinos de la Universidad Autónoma de Querétaro.

(II) Que la universidad pública, como la educación pública en general, no es patrimonio de ningún particular, y que cualquier intento de convertirla en un bien privado y exclusivo para un grupúsculo o para las clases sociales más privilegiadas significa un hurto descarado que, en el terreno de las ciencias y el conocimiento, se hace al pueblo.

(III) Como alma mater reconocida por todos y a la que la población mayoritaria se ha acogido, la universidad nos ha formado a todos, y todos tenemos derecho y obligación de emprender su rescate, su defensa y su engrandecimiento. Tenemos voz y propuesta, no somos más de lo mismo, no somos flor de un día y buscamos una universidad al servicio de la nación.

(IV) Que constituimos una fuerza importante de universitarios de elevada ética, comprometidos históricamente con un proyecto de universidad popular, que verdaderamente dé cabida a los hijos de las etnias, de los campesinos y de los obreros, sustento real de nuestra nación.

(V) Que reprobamos contundentemente el continuismo de la política neoliberal en nuestra universidad, que se configura mediante una sucesión rectoral sin propuestas nuevas. A una sucesión así aspiran candidatos que, en su mayoría, en el fondo, mantienen la misma perspectiva hasta ahora dominante y forman parte del mismo grupo histórico que ha dirigido a la institución a sus actuales derroteros.

(VI) Que es necesaria la construcción de un proyecto universitario que reivindique la autonomía en el hacer y el pensar, y exija las condiciones constitucionales necesarias para su operación y su viabilidad.

(VII) Que responda en honor y verdad a los requerimientos actuales de ampliación de la cobertura y diversificación de la oferta educativa, formando profesionistas sensibles a las características actuales de la sociedad, y que responda a las necesidades de producción de conocimiento tendiente a una mejor calidad de vida y que posibilite el desarrollo de los sectores productivos populares de la Nación.

(VIII) Si reclamamos el derecho a voz en el contexto del ámbito universitario es porque sabemos firmemente que la universidad debe tener voz en los temas fundamentales de la agenda nacional, regional y local.

(IX) Los estudiantes universitarios somos, mayoritariamente, ciudadanos plenos con igualdad de derechos plasmados en la carta magna de nuestro país; nuestra condición de profesionistas en formación no debe, bajo ningún pretexto, ser motivo para socavar nuestras garantías como ciudadanos. Reprobamos las políticas y prácticas universitarias que consideran que hay universitarios de primera y de segunda, que tienden a anular nuestro derecho a la palabra, a la libertad de pensamiento y a la toma de decisiones respecto a nuestra alma mater. Convocamos a nuestros compañeros a recuperar con dignidad, honradez y autonomía nuestro lugar en la definición del futuro de nuestra universidad.

Universidad Autónoma de Querétaro. México

Septiembre de 2011

 

GUILLERMO DIAZ DE LEON PIÑA
JOSE LUIS ALVAREZ HIDALGO
ROSALBA PICHARDO SANTOYO
ROSA ADRIANA SEGURA PÉREZ
GONZALO GUAJARDO GONZÁLEZ
SALVADOR CERVANTES Y GARCÍA
FERNANDO TAPIA RIVERA
IGNACIO HERNANDEZ LUNA
RAQUEL ALVAREZ PACHECO
JOSÉ JAVIER LEDESMA LARA
HÉCTOR MAZATÁN DE LA PARRA
MA. INÉS JURADO MENDOZA
EPIGMENIO OROZCO MUÑIZ
WGUENDOLYN ALVAREZ PACHECO
OLIVER RODRIGUEZ ALVAREZ
LETICIA CHAVEZ CERVANTES
AGUSTIN ESCOBAR LEDESMA
FIDEL SOTO GONZALEZ
CELIA MAYA GARCÍA
JOSÉ ENRIQUE GONZÁLEZ RUIZ
HUGO ABOITES

 

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