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Me too en ajedrez

Siendo una actividad dominada por los varones no es extraño que haya infinidad de casos de machismo, acoso y demás incordios en contra de las mujeres

En el torneo de Carlsbad (hoy República Checa) 1929, uno de los más importantes de la historia, el jugador Albert Becker se negaba a aceptar la participación de la campeona mundial femenina Vera Menchik, incluso trató de convencer a los otros competidores de sabotear el encuentro. Al no tener eco su petición, propuso “El Club Vera Menchik”, cuyos miembros “distinguidos” serían aquellos varones derrotados por la rusa nacionalizada británica. Quiso el destino que la primera ronda enfrentara a Becker con Menchik, quien le venció con un juego brillante y agresivo. El caballero Becker se convirtió así en el primer miembro de ese “exclusivo” club. De Vera Menchik, el gran José Raúl Capablanca dijo: “es la única mujer que juega como un hombre”, esta frase a manera de cumplido. 

El legendario Bobby Fischer dijo en su tiempo que las mujeres eran pésimas jugadoras de ajedrez. Y que incluso podría dar un caballo de ventaja a cualquier mujer y aún así le derrotaría. Incluida la campeona mundial. 

Susan Polgar ha sido una de las mujeres que más han denunciado acciones machistas. Los varones no podían creer que la joven húngara les venciera allá en la década de los 90’s del siglo XX. Polgar ha denunciado que en algún torneo un jugador estuvo a punto de arrojarla al vacío por un balcón luego de ser derrotado

La joven británica Tallula Roberts en el prestigioso torneo de Reikijavik de 2022 denunció que uno de sus oponentes hizo al juez una extraña solicitud. Pidió cancelar la derrota debido a que el pronunciado escote de su rival le había distraído y como consecuencia había perdido el encuentro

En la transmisión de la novena ronda del FIDE Gran Prix de mujeres de 2022, el GM israeli Ilya Smirin compartió micrófono con la jugadora de Luxemburgo Fiona Steil-Antoni. Smirin hizo varios comentarios sexistas, como el vertido acerca de la rusa Alexandra Goryachkina repitiendo la frase de Capablanca, “una mujer que juega como hombre”. Después se arrepintió y dijo al aire, “esto no debería decirlo de manera pública”. Ese mismo día, la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) nombró una comisión que despidió a Smirin, quien no volvió a comentar en dicho torneo.  (Cfr. https://tinyurl.com/4rhvnh6f )

El escándalo más grande sucedió en 2023. La WGM Jennifer Shahade, dos veces campeona femenil de los Estados Unidos denunció a través de su cuenta de Twitter el acoso que había sufrido por parte del GM Alejandro Ramírez, querido y prestigioso comentarista del St Louis Chess Club, el más importante en USA. Ramírez también era el entrenador femenil de la selección nacional norteamericana. La ola se multiplicó y muchas mujeres dieron cuenta de la misma situación. A pesar de la solicitud velada y legal de cancelar las denuncias y que buscaron se retractara, Jen siguió adelante. Luego de la inmensa presión social, el club de San Luis echó a Ramirez. Sin embargo, Jennifer Shahade pagó el precio. Muchas puertas se le cerraron para el juego del ajedrez. Sin embargo, la enorme lección de dignidad y congruencia ha quedado ahí como un ejemplo para muchas otras mujeres después de ella.

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