Opinión

Mercantilizar la educación es privatizarla: La ilusión neoliberal-populista

Por Ricardo Rivón Lazcano

El 9 de enero pasado, en la ciudad de Monterrey, Felipe Caderón anunció con bombo y platillo la puesta en marcha del Programa Nacional de Financiamiento a la Educación Superior (PNFES).

Lo hizo ante invitados como el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina; el rector del sistema Tecnológico de Monterrey, Salvador Alva; el presidente consejero del propio sistema, Lorenzo Zambrano; el rector de la Universidad de Monterrey Antonio Dieck; el rector de la Universidad Regiomontana, Rodrigo Guerra, y la cereza del pastel educativo privado, el comandante de la IV región militar, general Noé Sandoval.

Dijo el Presidente: “Y estar, precisamente, aquí –en las instalaciones del ITESM– para hacer un anuncio muy significativo que estoy seguro que le va a cambiar la vida a miles y miles de jóvenes en todo el país” (no lo aclaró pero el tope será, de eso se encargarán los comerciantes educativos, de 23 mil jóvenes).

En el folleto-guía del programa, publicado por Nacional Financiera, SNC, (se puede consultar en Internet), leemos en el resumen: Cubre hasta 80 por ciento de pago de colegiaturas totales o 180 mil pesos; Tasa de crédito fija preferencial durante toda la vida del crédito; Mientras se cursa la carrera sólo se cobran intereses de los recursos recibi­dos; Ofrece seis meses de gracia al finalizar la licenciatura mientras encuentras empleo; Te da la oportunidad de crear un expediente de crédito confiable; El plazo máximo para cubrir el crédito es de 10 años, y por último, es “la” alternativa a tu servicio para alcanzar tu sueño profesional (comillas mías).

Y mucho ojo con las letras chiquitas: “Hay un punto fundamental –menciona el folleto–: Este programa es un financiamiento, no es una beca”.

En una guía no debe faltar un ejemplo concreto: Sandra estudiará la carrera de informática en nueve semestres (recordemos que “tiene que ser” en una institución privada). El costo total de la colegiatura es de 230 mil pesos; el costo por semestre es de 25 mil 555; el financiamiento (préstamo) establecido por el programa es de 180 mil pesos, equivalente al 78 por ciento del costo total. Por esto último, los padres de Sandra –quien se dedicará de tiempo completo a sus estudios– tendrán que pagar un complemento 5 mil 555 pesos por semestre y al terminar su carrera, con un buen empleo asegurado (¡faltaba más!), Sandra le pagará al banco correspondiente 108 mensualidades fijas de 2 mil 784 pesos.

Javier Flores (La Jornada, 17/01/12) sintetiza las características esenciales del PNFES: a) el gobierno es el impulsor de la iniciativa y garante (con recursos públicos) de la misma, b) los principales beneficiarios son los bancos y las instituciones de educación superior privadas, c) los estudiantes adquieren simultáneamente una carrera y una deuda, d) la calidad de la educación dentro de este modelo no es un factor de importancia.

¿Y cuáles son las instituciones de educación superior privadas participantes?: El Tecnológico de Monterrey en todos sus campus, el Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente y el Educativo del Noroeste, así como las universidades Anáhuac, Panamericana, Intercontinental, Tecnológica de México, Latinoamericana, de Monterrey, del Valle de México, del Valle de Atemajac, del Claustro de Sor Juana, Regiomontana, Popular Autónoma del Estado de Puebla, Latina, Justo Sierra, Tangamanga, Contemporánea y La Salle. Instituciones que se repartirán, según “sus ventas”, una bolsa –sólo para el año 2012– de 2 mil 500 millones de pesos de dinero público. Los bancos ya perseguirán jóvenes y avales solidarios.

¿Quién le garantizará un empleo al egresado de una de esas no todas notables instituciones para que pueda pagar su hipoteca educativa?

rivonrl@gmail.com

@rivonrl

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba