Opinión

MESA REDONDA: ¿Qué esperar del nuevo Papa?

“No esperemos cambios en términos doctrinales”, concluyeron especialistas en sociología de la religión


Por: Jabnia Tapia Muñoz

Es “muy ingenuo” pensar que el nombramiento del argentino Mario Bergoglio como nuevo jerarca de la Iglesia católica traerá cambios doctrinales en la institución, porque ésta mantendrá la búsqueda por preservar sus intereses, coincidieron en señalar Gabriel Muro González y Efraín Mendoza Zaragoza, especialistas en el tema de la sociología de la religión.

A continuación el diálogo que sostuvieron los académicos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales durante el noticiario Presencia Universitaria.

Locutor: Hablaremos en torno a la reflexión, análisis, sobre la asignación del nuevo jerarca máximo de la Iglesia católica del mundo. ¿Quién es Mario Bergoglio en la Iglesia católica, quien asume el nombre de Francisco y es jesuita?

Gabriel Muro: Nos estamos enterando de quién es este personaje que ha sido notable en el ámbito latinoamericano, pero como se ha dicho no se esperaba que fuera electo Papa.

Creo que es una persona con una trayectoria notable y sobre todo, bueno, por su presencia en el Episcopado latinoamericano, pero también por su protagonismo, por decirlo así, en la política argentina.

Son muy sabidas las relaciones tensas que hay con los gobiernos argentinos desde hace ya muchos años, por sus críticas a la política argentina y también hay que decir que es una persona con unas muy buenas conexiones con la jerarquía católica de todo el mundo: el hecho de que se habla de su muy cercana relación a Ratzinger, que tuvo probabilidades de ser electo en el cónclave pasado.

Me llama la atención cómo saben estas cosas, cuando se supone que es secreto. No tengo idea cómo sacan estas deducciones. Se inventan las historias o hay fuga de información, no lo sé.

Locutor: Maestro Efraín Mendoza, se califica a Jorge Mario Bergoglio, como una persona sencilla, humilde, ¿cuál es el mensaje que se le estará dando a los seguidores de la Iglesia con esta presentación de esta sencillez del argentino Jorge Mario Bergoglio?

Efraín Mendoza: Yo vería en primera instancia esta elección como una suerte de guiño de Europa hacia América, una consideración por el peso que tiene el continente americano en el conjunto del catolicismo planetario, más de la mitad de los católicos del mundo radican acá, en lo que fue hace algunos minutos el nuevo mundo.

Desde luego que los nuevos propagandistas del nuevo pontífice se han ya ha apresurado a mostrarlo como un hombre que viaja en metro, que camina, como un hombre sencillo.

Posiblemente lo sea, pero yo creo que no es ahí donde habría que fijar la atención, sino más bien en el perfil, qué hay en lo que podría haber detrás de esta decisión, en qué está pensando el colegio cardenalicio cuando tomó esta decisión, cuando justamente piensa en un hombre como éste.

Es cierto que ni fue el arzobispo de Boston que quería o que era el candidato de Leonardo Boff, un teólogo de la liberación latinoamericana, una figura confrontada de manera muy abierta con el Papa Ratzinger, al que condenó al silencio por algunas osadías doctrinarias.

Tampoco fue el cardenal de Ghana que también se decía como un mensaje geopolítico: irnos a ponernos en eje de África. Pero tampoco fue el cardenal de Milán, que figuraba entre los ‘delfines’ de la curia romana.

Me parece ahí que sí hay una señal interesante porque muestra el perfil de moderación que la misma Iglesia quiere asumir en este momento.

Es decir, sí hay que enfrentar los problemas, mover el eje de una curia romana muy cuestionada los ocho días que presidieron al Cónclave, que en realidad duró prácticamente unas horas, creo que ahí está la sustancia a lo que llaman las congregaciones generales que son una suerte de debates, de análisis sobre los problemas, los perfiles, el tipo de pontífice que es necesario en este momento y no es casual que se trate de un argentino efectivamente de descendencia italiana.

Es una suerte de injerto europeo en América pero también un hombre que bien nació en Argentina se forma en Europa, es un hombre que sus pasos los podemos ver en Roma, también en Alemania, de manera que tiene un pensamiento europeo en buena medida.

Argentina es una zona europea en nuestro continente, de este modo sí hay un nivel de velocidad moderado que dicen: “mandemos una señal de que ya que Roma no va ser será el eje exclusivo”, aun cuando dominan en el colegio cardenalicio.

Locutor: ¿Cómo encuentra este nuevo Papa la Iglesia católica? no hay que olvidar que en estos últimos meses de Benedicto XVI surge este tema de los famosos “Vatileaks” donde se filtra información importante que compromete a gran parte de la jerarquía de la Iglesia católica, ¿cómo encuentra la Iglesia católica al día de hoy Francisco?

Gabriel Muro: Desde luego con muchos problemas, pero esto no es nuevo, ya digamos desde Juan Pablo II se venían estos problemas con una enorme dimensión, desde luego con Ratzinger, yo creo que hay que fijarnos en otros símbolos.

¿Por qué eligió el nombre de Francisco? Hay que interpretar esto, se dice por Francisco de Asís, ¿quién fue Francisco de Asís?, ¿cuál fue la relevancia de Francisco de Asís?

Conociendo un poco la historia de la Iglesia en el siglo XIII, pues realmente reformó la Iglesia, con todos los problemas que había entonces de corrupción, de distanciamiento de la jerarquía con la población, lo hizo. Se le ha reconocido como un papel de reformador.

Entonces yo creo que nos indica, el nombre, la elección de ese nombre, es posible que en su mente esté eso, pero también es Francisco por, estamos interpretando desde luego, por san Francisco Javier, el segundo jesuita más importante, por decirlo así, después de san Ignacio.

La Iglesia necesita misionar más, necesita cambiar sus esquemas en torno a problemas sociales, entonces a mí me parece que es el mensaje que probablemente quiere mandar el nuevo Papa.

Efraín Mendoza: Sí, yo creo que es cierto, lo que Gabriel señala que quiere decir este nuevo pontífice al elegir el nombre de Francisco, y como bien dice son interpretaciones nuestras, y eso indica hacia dónde va pero también y creo yo lo más importante, ver de dónde viene.

Es decir, más que plantear las miradas hacia el futuro, ver las biografías, esto es fundamental porque a veces lo pasamos por alto, y bueno ya los medios desde ayer porque todo mundo quería saber de quién se trata, evidentemente señalaron dos rasgos que hoy son materia de discusión y se están reeditando los libros tanto donde vienen las acusaciones que han formulado, como la defensa que el cardenal arzobispo de Buenos Aires presentó en su momento.

Una de ellas tiene que ver con la postura que asumió frente a las atrocidades de la guerra sucia en Argentina, es interesante que hoy Argentina esté en el centro de la discusión porque hemos visto que es de las pocas naciones que han venido ajustando cuentas con su pasado, y hoy vemos al impresionante general Videla, al general Viola, Almacera, hombres de insoluto poder, hoy sentados en el banquillo de los acusados, y bueno señalados por muertes, por persecución de toda naturaleza y en ese escenario se inserta una acusación que pesa sobre monseñor Bergoglio y por la cual él tiene que acudir a los tribunales él mismo y que tiene que ver con hechos que implicaron a jesuitas, a sacerdotes que según la acusación fueron delatados por él.

Ahora él ha explicado que eso no es cierto que más bien los protegió.

No conocemos los hechos, los estamos apenas hoy conociendo, necesariamente tenemos que meternos a valorar de manera muy juiciosa, muy mesurada estos hechos porque son graves, lo cierto es que no es un tema menor, no es un tema con una denuncia mediática, fueron hechos que están documentados y forman parte de procesos judiciales.

La otra cuestión que en mi opinión se debe mostrar, ¿hacia dónde va?

Tiene que ver con su postura frente a las discusiones que en los últimos 25, 30 años se han venido dando de manera cada vez de una manera más intensa, lo que tiene que ver con el derecho de los individuos a vivir su sexualidad como les plazca, y con todo el discurso moral sexual que la Iglesia católica tiene.

Específicamente nos estamos refiriendo a la postura que asumió en 2010 frente a una iniciativa del gobierno de su país, Argentina, en relación con el derecho de las personas del mismo sexo a contraer matrimonio.

El discurso que adoptó el hoy pontífice fue un discurso beligerante que nos remite casi a posturas maniqueas de decir “esto es una movida del diablo” como lo expresó y es necesario una guerra, la guerra de Dios.

Si lo hubiera formulado de otra manera, a lo mejor podríamos decir ser menos rígidos con su pensamiento y valorarlo en sus circunstancias. Lo cierto es que asumió una postura de confrontación abierta al gobierno argentino, en un tema muy sensible hoy, y que en mi opinión, tiene que ver con el tema de escándalo en el que hoy se ha visto envuelta la Iglesia.

Pensemos en qué historia tiene el actual pontífice y qué comportamiento tuvo en su país frente a los temas en los problemas de su país. No dudo que la gente pueda cambiar o rectificar tener una revisión de sus propias posturas pero la historia cuenta a lo mejor no tanto como origen destino, ¿verdad? Pero seguramente son rasgos ya indelebles en su personalidad y en la construcción de un personaje como éste.

Locutor: Trataremos ahora a esta figura de la Iglesia católica a nivel mundial y sobre la sucesión con la Iglesia católica en México ¿habrá de modificarse algo? ¿O continuará la misma dinámica por lo que va en la Iglesia católica en México?

Gabriel Muro: Yo creo que no hay que esperar grandes cambios. Me sorprende mucho que se admiran de la posición beligerante de Bergoglio, pero de cualquier cardenal, hay que entender a la Iglesia católica tiene sus propios principios y los va a defender. En Chile, en Brasil, en donde quieras, la postura ortodoxa es ésa: siempre va haber una contraposición fuerte con estas políticas liberales porque es parte del cuerpo doctrinal de la Iglesia católica.

Entonces hay que entender eso, mientras no se diga desde los concilios o desde donde lo diga la institución que se generan cambios; el comportamiento va ser bastante similar, podemos revisar cómo es el comportamiento en Venezuela de la Iglesia, lo mismo. La institución está en su papel; tiene que ver por el cumplimiento de sus objetivos, yo digo “no esperemos grandes cambios”. Donde podríamos pensar se transforma un poco la Iglesia es en el aspecto pastoral.

Creo que hay que poner atención más, por ejemplo, en los problemas sociales, eso quizás sea el matiz pero no esperemos cambios en términos doctrinales; el aborto, la homosexualidad, las mujeres sacerdotisas, no se ve que haya un cambio próximo…

Locutora: ¿Aun con un nuevo jerarca en la Iglesia Católica?

Gabriel Muro: Pues claro que no, las analogías sirven un poco para entender esto, nosotros esperaríamos que un Presidente de los Estados Unidos en un momento dado diga: “fronteras abiertas para todos”, “un Plan Marshall para América Latina”, ¡no! Porque ellos defienden sus intereses y lo tienen muy marcado, entonces no hay que esperar, me parece muy ingenuo eso, claro hay unas críticas a la Iglesia siempre, pero la Iglesia es así, no tiene remedio (risas).

Locutor: Son instituciones muy afianzadas que van a defender a ultranza siempre…

Efraín Mendoza: La Iglesia por supuesto es una institución pesada, dos mil años no son 15 gramos ¿verdad? (risas).

Sin embargo hay que también tener en cuenta hoy no es una institución monolítica, es una institución que discute, tan es así que una semana de debates internos sobre quién deba estar al frente, y quién deba estar al frente es relevante, no porque esté en sus manos como individuo sino por el carácter piramidal, estructural, monárquico que tiene la institución en el ejercicio del poder.

Y yo diría aquí que si bien tenemos estos jerarcas con posturas muy ortodoxas en estas materias, también los tenemos en posiciones, diríamos, más abiertas, si no radicalmente opuestas a las anteriores; y uno de esos ingenuos más recientes es el arzobispo de Milán recientemente fallecido don Carlo María Martini, jesuita por cierto.

Al final de su vida pues se retiró al silencio y que en alguna de sus apariciones finales, dejó muy claro cuál es su misión de la Iglesia, y estamos hablando del cardenal arzobispo de Milán, en el corazón y papable además, un hombre con una capacidad intelectual que llegó a sostener discusiones con Umberto Eco, por ejemplo, no sé si te acuerdes de aquel famoso libro “¿Qué creen los que no creen?”.

Este hombre llegó a decir que esta Iglesia vive 200 años atrás, e hizo una pregunta en agosto del año pasado, decía: “¿cabe preguntarse si la gente escucha todavía los consejos de la Iglesia en materia sexual, en este campo la Iglesia todavía es una materia de referencia? ¿O sólo una caricatura de los medios?”

Estamos hablando de alguien desde adentro que sostuvo discusiones y que llamó a poner en la mesa de las discusiones temas fundamentales que son hoy los que encuentra en la mesa el Papa Francisco, que dicen que no es primero.

Pero que tendrá que enfrentar y que en mi opinión tiene que ver, uno, con el tema hacia el interior de la institución del celibato sacerdotal. Él no asumió una postura muy directa de decir “hay que abolirlo”, pero sí dijo: “hay que discutirlo” y al discutirlo estamos por supuesto, planteando una postura de cuestionar la postura tradicional de la institución.

Permitir la incorporación de sacerdotes casados; en México incluso, ya hay diáconos casados y de hace mucho tiempo; en el sur, muchas diócesis incorporaron diáconos casados, que es, un peldaño inmediato anterior al del sacerdote.

Es otro elemento fundamental y lo han planteado como una solución o como una vía, para encarar la baja en las vocaciones de los jóvenes para el sacerdocio.

Reconocer a las mujeres dentro de la institución; en algunas iglesias cristianas, no sólo hay sacerdotisas, hay obispas, yo sinceramente nunca he comprendido la razón por la cual se asume el criterio de que dicen, que los interpretes que Jesucristo dispuso, que fueran hombres los que encabezaran la institución, ¿verdad? No sé de dónde salga esta conclusión, pero no comprendo desde una perspectiva contemporánea, por supuesto, ¿por qué las mujeres están excluidas si conforman más de la mitad de la población y son activas en la vida religiosa?

Reconocer el derecho al divorcio; la propia renuncia de Benedicto XVI, creo yo, que si la vemos como un hecho de alto simbolismo, llevaría a trasladar este acto o la relevancia de este acto, a otros campos, como el derecho de renunciar a la vida, o el derecho como es el tema de la eutanasia, o la voluntad anticipada, que también es otro tema que está en la mesa, o el derecho a dar por concluida la relación matrimonial.

Por eso hay algunos que interpretan cuando dicen “hasta que la muerte los separe”, dicen algunos: “No, lo que quiso decir, es: hasta que la muerte del amor los separe”, entonces es distinto, de manera que la propia renuncia, es decir, que una persona puede decir: “¿sabes qué? Yo ya no puedo con esta vida. Con permiso, ahí se ven.

El Papa dio de veras un mensaje, que lo vamos a ir entendiendo en 15 ó 20 años, pero yo sí rescato ese acto que toca la dimensión personal, que enfrentó incluso, reacciones airadas de clérigos en la propia Italia; ahí se difundió mucho, cómo un sacerdote lo quemó en efigie, para reclamarle porque se bajó de la cruz, si habíamos disfrutado de un espectáculo mediático en 2005, después de que vimos largo periodo de agonía terrible de su predecesor.

Y luego el tema que decíamos ya, de la diversidad sexual, es decir, sí es cierto que hay temas en los cuales, ya está dictada la palabra colegiada de las instancias que establece la doctrina en la Iglesia, pero también, éstas han ido cambiando con el tiempo, y hoy los tiempos nuevos, si es que a la Iglesia le interesa tener feligresía, pues necesita escucharlos, y sobre esto mismo concluyo.

Me parece, que el otro gran tema que tiene el nuevo pontífice que atender es cómo reanudar el diálogo de la Iglesia con el mundo.

El diálogo que inicio en 1962 con el Concilio Vaticano segundo y que en mi opinión se interrumpió con la muerte del Papa Juan Pablo I en 1978, esto es como vérselas con su tiempo, de manera que se asuma la función terrenal que tiene la institución implicada con los problemas cotidianos porque la Iglesia es una institución actuante, atravesada por los conflictos sociales y también por los anhelos de la sociedad.

Locutora: Maestro Efraín Mendoza, doctor Gabriel Muro, ¿consideraciones finales?

Gabriel Muro: Bueno, yo insisto mucho en la lógica organizacional de la Iglesia y yo creo que es una falacia el decir que si la Iglesia se abre a la modernidad, como se ha planteado, va a tener más feligreses, tenemos ejemplos de cómo muchas iglesias protestantes han cambiado, han modificado sus estructuras doctrinales y no han tenido más feligreses, eso lo tenemos claro.

Por el contrario hay religiones muy exitosas, muy rígidas en sus principios doctrinales y están teniendo muchos fieles, el ejemplo más claro es el Islam, la religión que está creciendo con mayor intensidad en todo el mundo, bueno ya sabemos cómo es el Islam y sin embargo sigue habiendo fieles, ya están entrando en Europa de una manera muy contundente, en América ya existen muchos musulmanes.

Los testigos de Jehová, los adventistas del séptimo día, son religiones, iglesias, con esquemas anti modernos y sin embargo siguen teniendo aceptación.

No creo que una modificación de la estructura doctrinal de la Iglesia católica sirva para tener más fieles, bueno, eso en el supuesto caso que hubiera la intención de hacerlo, pero cómo se toman las decisiones en la Iglesia, bueno, el Papa, pero en los concilios es donde se toman las decisiones, donde todos se ponen de acuerdo sobre qué es lo que hay que hacer y así va a seguir.

Yo creo que si hubiera una modificación se ocasionaría un cisma como ha ocurrido en otras ocasiones. No me parece que ésa sea una situación posible en el futuro inmediato ni más allá del inmediato.

Efraín Mendoza Zaragoza: Habría que ver también qué clase de cisma es preferible si el cisma originado por los feligristas producto de la apertura al mundo o las decisiones de los radicales que están pensando en una Iglesia si no levantada en armas sí una Iglesia viva, actuante.

Creo yo Gabriel sí es necesario que la Iglesia revise con mucha, hasta celeridad podría decir, algunos temas, porque no creo yo que el destino de esta institución sea la marginalidad y eso si atendemos el propio discurso de la propia institución fincado en aquel mandato de su fundador: “¡Vayan y prediquen a todas las criaturas!”, dijo que a todas ¿sí?, de modo que algunos se complacen en decir: “¡La Iglesia del futuro va ser como la Iglesia de las catacumbas!”

Esperaría que la Iglesia recuperara el espíritu de Juan XXII, y de los que poco esperaban por su edad, y además circunstancias, pudiera tener la lucidez personal de liderazgo para convocar al Concilio Vaticano III, pero un concilio que vuelva a reunir a todos los cardenales y obispos del mundo a discutirlo.

Creo que les toca a ellos, como observadores decimos, por eso digo yo, la Iglesia no ocupa ni a los sociólogos ni a los antropólogos ni a los politólogos, se basta con que escuchará a sus voces internas y yo remito a Carlo María Martini, a Hans Küng, a Leonardo Boff, a nuestro cardenal, a todos sus hijos disidentes, los hijos que han sido profetas en una época que tenemos escasez de profetas. Ésa sería mi reflexión final.

 

 

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