Opinión

México: el país del “haiga sido como haiga sido”

Por: Jorge Antonio Torres Anaya

“México es el país de la ciencia ficción, donde cualquier cosa puede suceder.”

(@Satanas_Padre)

Empezar citando un tweet parece expresar la magnitud de la irrealidad que en los medios de comunicación convencionales no quieren (o no les permiten) ver, y que sólo los medios abiertos a la gente y a las diversas formas de pensar, como lo son las redes sociales, parecen manifestarse.

La cueva del conejo (que en este caso parece más cueva de ratas o cueva de ladrones como podría hacer entender el comunicado reciente del Sub Marcos) en que se ha ido convirtiendo México en el último siglo va mostrando su naturaleza: una realidad tergiversada en donde nada es lo que parece y en donde lo evidente no es para nada lo más importante, sino una pantomima para esconder la suciedad desfachatada de las acciones de la “clase política”.

Sin más, ahora se pone en los canales de televisión abierta el siguiente acto de la obra llamada “Caso Cassez”, donde de principio un solo nombre comparte los créditos de productor, guionista y director al mero estilo de los filmes de Woody Allen: Genaro García Luna. Tras de este macabro personaje la maquinaria de un sistema que parece ideado en la más maquiavélica de las mentes de Hollywood, donde las pantallas de luz y las cortinas de humo hacen ver a las artes teatrales ninjas como numeritos de jardín de niños. Es en la obra cuya autoría se atribuye a García Luna, que los actores ocultos, los tramoyistas, han volteado todo el escenario y ahora sacrifican a escritor/productor/director para quedar inmunes y seguir ejerciendo con ingenio la profesión de creadores de escenarios inverosímiles. Ahora la ciudadana francesa sigue siendo la protagonista liberada, sólo para ocultar tras cortinas el robo a la ciudadanía que fueron las elecciones. Enrique Peña Nieto y sus partidarios (en sus diversos colores y aglutinados bajo el apelativo Pacto por México) se salen con la suya con los medios, a plena luz del día y con la menor cantidad de reflectores, enterrando el caso de la campaña electoral donde se registraron 32 mil 624 operaciones con tarjetas de Monex por 50.5 millones de pesos.

Si el acto de actuar es propiamente un arte, la “clase política” en México con su desfachatez, su falta de ética, su irresponsabilidad y su cinismo; convierten al acto sobre el entarimado en una forma de vida, donde las sombras son el mejor lugar para llevar a cabo sus planes y fechorías. Las reformas estructurales, laborales y educativas, son la pantalla perfecta para esconder el plan a futuro (y que mantengo en una hipótesis hasta que no se demuestre lo contrario): hacer de México un gran teatro donde los espectadores son obreros para la maquinaria industrial del mundo. Ahora los trabajadores tienen todo para que puedan trabajar de sol a sol en la industria, pues sus hijos podrán recibir “educación” durante todo el día, con profesores hechos a la medida de Televisa. Las pruebas y los exámenes a los docentes para depurar a los “rijosos” y dejar sólo a los que se cuadren y recomienden los programas “históricos” de la televisora de los Azcárraga. Para que al salir de la educación básica, las universidades públicas se vean tan mermadas que no puedan albergar más que a algunos elegidos. Obviamente después de que las instituciones de educación superior privadas hayan captado a los más prometedores para hacerlos futuros gerentes, subordinados de los grandes empresarios. Alicia en el país de las Maravillas como guión tergiversado y macabro para la obra de teatro del gran capital internacional, titulada “México”. Un hoyo bien profundo a donde quieren arrojar al país y sus ciudadanos para convertirlos en la mano de obra del mundo industrializado, el escenario perfecto del neoliberalismo mexicano que busca hacer frente (irracionalmente a mi parecer) a la avanzada de la industria china y su economía.

La actitud descarada que aquí denuncio frente a las acciones de la “clase política” ya la tienen bien estudiada y ensayada. Recuerden el Caso Paulette, la reciente obra Los perros de Iztapalapa, Las narco-camionetas de Televisa y el peor de los montajes recientes: El regreso del PRI. Son excelentes guionistas, pero el pueblo puede ser muy bueno en leer entrelíneas. La idea es actuar y no sólo quedarnos viendo frente a la pantalla de televisión. Porque necesitamos acciones contundentes y no actores en las curules, los gobiernos estatales, municipales y demás cargos de elección popular (en entredicho).

“¡Seamos realistas, EXIJAMOS LO IMPOSIBLE!”

Además opino que se debe de respetar la libertad de expresión en los medios de comunicación (DEMOCRATIZACIÓN DE LOS MEDIOS), legislarse adecuadamente sobre los derechos indígenas (MARICHIWEU AMERICA LATINA), evitar que los grandes capitales se involucren en nuestras elecciones, y dejar de disfrazar el fraude electoral desde los medios (#1DMx). #YoSoy132 #NoALaTauromaquiaComoPatrimonioCulturalQueretaro

@AntonioTorresA

antoniotorresanaya@gmail.com

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