Opinión

Migrantes desaparecidos de Landa de Matamoros*

Por: Agustín Escobar Ledesma

En invierno los árboles de los bosques de Landa de Matamoros dejan caer hojas color ocre que el viento arrastra suavemente y que se confunden con las mariposas que revolotean alrededor de las casas de los serranos, trepadas en las laderas de las montañas.

Así como hojas y mariposas recorren las veredas de la Sierra Gorda queretana, los lugareños hacen lo propio para salir de la miseria que los atenaza desde tiempos inmemoriales, porque aquí el Estado es y ha sido fallido, al no satisfacer las necesidades básicas de los ciudadanos: casa, alimentación, salud y educación.

De acuerdo al “Informe de pobreza y evaluación en el estado de Querétaro 2012” del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el municipio de Landa de Matamoros, con el 81.2 por ciento de su población, es decir 17 mil 137 personas, es el municipio con mayor porcentaje de pobres en el estado de Querétaro.

Emigrar es considerado por los lugareños como una actividad productiva, un oficio. Sin embargo, los riesgos de salir de las comunidades en busca de mejorar sus condiciones de vida implican pagar costos muy altos pues en ello les va su propia seguridad, la vida.

17M2010

El 17 de marzo de 2010 desaparecieron 17 jóvenes migrantes de este municipio que viajaban en un autobús con destino a la frontera norte de nuestro país, para cruzar como indocumentados a la Unión Americana en busca de trabajo; ahí mismo iban seis muchachos de Hidalgo y otros ocho de San Luis Potosí. En total fueron 31 hombres jóvenes de quienes hasta el momento se ignora su destino.

17+20

Los 17 landenses forman parte de la primera desaparición masiva del municipio y del estado de Querétaro, sin embargo, de acuerdo a una investigación realizada por este reportero en el mes de febrero, en esta demarcación situada en el norte del estado de Querétaro colindante con Hidalgo y San Luis Potosí, existen otros 20 casos más de personas desaparecidas, pertenecientes a 13 comunidades.

De los 20 desaparecidos, 14 son adultos y seis son menores de edad; por sexo 18 son varones y una es mujer. En cuanto al lugar en el que desaparecieron, 12 ocurrieron en la frontera norte de nuestro país o en Estados Unidos; cuatro en ciudad de México; uno en Oaxaca; uno en la Huasteca y otro en su propia comunidad.

La investigación de campo realizada en comunidades y delegaciones municipales de Landa de Matamoros revela que los familiares no denunciaron las desapariciones y también señala que, por ubicación temporal, dos desaparecieron entre 1940 y 1949; tres entre 1965 y 1969; dos entre 1978 y 1979; cuatro entre 1980 y 1987; siete entre 1990 y 1999 y dos entre 2003 y 2012.

Las comunidades de Landa de Matamoros se caracterizan por sus escasas fuentes de empleo y la extrema pobreza de sus habitantes, apenas contenida con programas asistencialistas federales y estatales (Progresa y Soluciones, respectivamente). Estos factores provocan el alto índice migratorio de los lugareños, quienes tienen como principales puntos de destino tres lugares: Estados Unidos, ciudad de México y la Huasteca.

La lista

A continuación se enlistan los nombres de las 20 personas desaparecidas del municipio de Landa de Matamoros. En la mayoría de los casos los familiares no recordaron las fechas exactas de nacimiento y desaparición de los ausentes, ante lo cual realizaron un ejercicio de aproximación en este sentido. Éstos son los datos generales, en los que primero figura el nombre, el lugar de procedencia y el año en el que desaparecieron:

-Martín García “N” de La Vuelta. Al parecer desapareció en algún lugar de la Huasteca potosina, entre 1940 y 1950.

-Onésimo Santana Roque, de La Reforma. Desapareció en 1949. Nacido en Jacala, Hidalgo, vivía en La Reforma y al morir de parto su esposa, no soportó la situación y se perdió entre el monte.

-Elías Acuña Ramírez, de Neblinas. Desapareció en 1965. Tenía 17 años de edad. Se enlistó en el Ejército en ciudad de México y ya no se supo nada de él.

-Renato Cervantes Salinas, de Neblinas. Desapareció en 1969. Tenía 16 años de edad. Salió a trabajar a ciudad de México, se enlistó en el Ejército y ya no supieron nada de él.

-Toribio “N”, de Neblinas. Desapareció en 1969. Pariente de Renato Cervantes Salinas, al parecer también se enlistó en el Ejército y ya no se supo más de él.

-Simitrio Ledesma Ponce, de Otates. Desapareció en junio de 1979. Tenía 35 años de edad. En el cruce de la frontera por Tamaulipas la Border Patrol persiguió al grupo con quienes se acompañaba. Se dispersaron entre los matorrales para esconderse y desde entonces no se sabe de Simitrio, quien dejó a su esposa con ocho hijos.

-Ignacio Montoya “N”, de El Naranjo. Desapareció en 1978. Cuando cruzaba la frontera norte por el estado de Tamaulipas fue mordido por una víbora. Quienes iban con él lo abandonaron.

-Quirino Sánchez Covarrubias, de El Lobo. Desapareció en 1980. Tenía 30 años de edad. Era albañil, soltero y se perdió en ciudad de México.

-Álvaro Chávez Amador, de Matzacintla. Desapareció en 1981. Tenía 14 años de edad. Al cruzar el río Bravo con otros indocumentados, se soltó de la cámara y la corriente lo arrastró.

-Prisciliano Covarrubias Almaraz, de La Florida. Desapareció en 1983. Salió a trabajar a ciudad de México, después sus familiares se enteraron que estuvo en Tamaulipas.

-José Abad Ramírez Yáñez, de Agua Zarca. Desapareció en 1987. Tenía 18 años de edad. Salió de su casa a Estados Unidos; dejó en el abandono a su esposa con dos hijos.

-Mario Hernández García, de El Lobo. Desapareció en 1990. Tenía 21 años de edad. Oriundo de Xilitla, San Luis Potosí. Desapareció en Timpson, Texas, lugar en el que se casó con una mujer de nombre Juana, quien les dice a los familiares de Mario que está en la cárcel.

-Fructuoso Almaraz Márquez, de El Charco. Desapareció en 1990. Tenía 17 años de edad. Su hermano lo reportó en Estados Unidos y en el 2000 las autoridades de Atlanta lo ubicaron, sin embargo no dieron con su paradero.

-Arnulfo Ramírez Vargas, de Neblinas. Desapareció en 1993. Tenía 23 años de edad. Cuando salió de su casa, le dijo a su esposa que se iba a ganar dinero para mantener a su hija recién nacida. Lo único que saben sus familiares es que alguien lo vio en Miami, Florida.

-Francisco Covarrubias “N”, hijo de Prisciliano Covarrubias Almaraz, de La Florida. Desapareció en 1993. Tenía seis años de edad. Se lo llevó una mujer (que no era su mamá) de Oaxaca con la que vivió Prisciliano, de quien no se conoce el nombre ni el lugar de su paradero.

-Gerardo González Jorges, de El Lobo. Desapareció en 1995. Tenía 31 años de edad. Oriundo de Mexcapalapa, Veracruz. Era un coyote muy conocido en El Lobo. Tenía tatuado un ave en el pecho, por lo que le decían El Zopilote.

-Iván Ramírez Yáñez, de Agua Zarca. Desapareció en 1998. Sobrino de José Abad Ramírez Yáñez. Tenía 18 años de edad, era soltero.

-Rosalba Barrientos Hernández, de Río Verdito. Desapareció en 1999. Tenía 16 años de edad. Salió de su comunidad a Estados Unidos, para trabajar con una señora de Texas, es todo lo que saben sus familiares.

-Virgilio Maldonado Hernández, de Tres Lagunas. Desapareció en 2003. Tenía 11 años de edad. Originario de Cuajilotes, Oaxaca. Salió de Tres Lagunas a Estados Unidos, iba acompañado de uno de sus tíos.

-Antonio Bustamante Martínez, de Palo Verde. Se perdió el 28 de junio de 2012. Tenía 33 años de edad y era oriundo de Ahuacatlán de Jesús, Xilitla, San Luis Potosí. A los ocho días en que se fue a Estados Unidos, su esposa le envió dinero a Ciudad Alemán, supuestamente para que lo pasara el coyote, fue la última ocasión en que se comunicó con su familia.

Extrema pobreza y migración

El “Informe de pobreza y evaluación en el estado de Querétaro 2012” del Coneval, sitúa al municipio de Landa de Matamoros con un 25.3 por ciento de su población en pobreza extrema, sólo superado por los municipios de Amealco de Bonfil y San Joaquín.

Charlatanes y adivinos

Según los testimonios de los familiares de la gente desaparecida, así como no han realizado la denuncia ante las autoridades correspondientes, tampoco han hecho nada por dar con su paradero y esperan que algún día regresen.

Algunas personas han acudido con adivinos para que les informen el destino de sus seres queridos, en tanto que otras tienen la creencia de que si acuden a los talk shows de “Laura de todos” del Canal de las Estrellas o al de “Cosas de la vida” de Televisión Azteca, las conductoras les auxiliarán para encontrar a sus familiares.

Ante esta ruda y oprobiosa realidad que desgarra a las comunidades serranas de Landa de Matamoros, lo único cierto es que las estaciones del año siguen su curso y los árboles mudan sus hojas para que el viento las lleve sobrevolando las chozas de los lugareños, construidas con materiales vegetales, techadas con láminas, de piso de tierra, en cuyas cocinas crepitan las madres y esposas que esperan a sus seres queridos.

*Reporte mensual –febrero 2013– del proyecto “La memoria de nuestros nombres. Migrantes queretanos desaparecidos”, del Centro de investigación Periodística, de la Universidad Autónoma de Querétaro, CIP-UAQ.

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