Opinión

Movilidad en la ciudad

Por: Daniel Muñoz Vega

Para escribir esta columna he adoptado una posición que me permita usar todos mis dedos en el teclado de la computadora. De lo mejor que aprendí en la secundaria fue mecanografía. Traigo una clavícula fracturada. El pasado viernes me caí de la bici sobre Paseo Constituyentes en dirección del Pueblito hacia Tejeda, exactamente enfrente de la Mega Comercial. Uso la bicicleta para fines recreativos no como medio de transporte. La bici que usaba era una bici de carreras, esas que tienen la llanta delgadita.

Mi caída se debió a que le atiné a la división entre los bloques de pavimento sobre la amplia banqueta de ésta avenida. Una zanja sobre la ciclopista me frenó en seco para proyectarme y caer sobre mi hombro. Una persona se bajó de su automóvil y me asistió. Me marcó un número telefónico y me acompañó unos minutos. Vino la radiografía, el doctor me dijo que había que operarme y al otro día por la mañana, estaba en el quirófano. Así son los accidentes.

En mis días de convalecencia y mientras divago por las redes sociales, he visto varias opiniones y noticias en torno al transporte público y el nuevo sistema que implementó Gobierno del Estado, la ya famosa RedQ. Toda la opinión pública oscila desde el sarcasmo hasta las lamentable noticias que se siguen dando en materia de accidentes. Por facebook circuló una imagen con el estilo y la tipografía que usa la propaganda oficial de RedQ donde ponían la forma como el conductor se supone que ve a los usuarios, en ella el conductor transporta puercos; en la otra, los usuarios (estudiantes, mamás, personas de la tercera edad) ven que el conductor de la unidad es un simio. Sarcasmo al estilo de las redes. Ese mismo lunes por la mañana, nos enteramos del camionazo sobre avenida de la luz. Una unidad que cubría la ruta 98 se impactó contra un tráiler y después se volteo con todo y sus 40 ocupantes. El chofer se dio a la fuga, por la noche los cuarenta lesionados habían sido dados de alta. El pésimo servicios del transporte público es el pan nuestro de todos los días.

Uno de los políticos que más ha debatido en el tema del transporte público es el diputado federal Marcos Aguilar. Últimamente ha estado difundiendo las opiniones que tienen los usuarios acerca de RedQ. Tanto en facebook como en twitter, Marcos está interactuando con los usuarios y comienza a generar la opinión de que RedQ no ha comenzado bien. Este programa estrella de la administración de Calzada parece no tener mucha forma. Sería ilusorio pensar que vamos a tener un transporte tipo Canadá en un par de meses en que echaron a andar las fases de implementación. El problema es mayúsculo. Hay que reconocer que de las últimas tres administraciones, la de Calzada ha sido la única interesada en resolver el problema. La gran interrogantes es el cómo. ¿Cómo resolver un problema que se dejó crecer durante los últimos veinte años de forma superlativa? ¿Cómo tratar de que funcione bien lo que se terminó por convertir en una mafia? ¿Cómo cambiar de mentalidad, todos, para hacer que esto pueda funcionar? ¿Hay voluntad política para realmente resolver el problema?

El problema de la movilidad en Querétaro se irá haciendo cada vez más complejo. Se entiende que las cosas no cambian de la noche a la mañana, pero es indispensable dar pasos acelerados. Cada vez somos más, el parque vehicular está colapsando a la ciudad y la sustentabilidad es materia hueca de discurso. La apuesta de RedQ parece perder fuerza por lo menos, en la percepción de la gente. No hay mucha confianza por parte de los usuarios. Las autoridades están un tanto aletargadas para resolver sus necesidades. Ya vemos las centrales de recarga en algunas tiendas de autoservicio pero si le preguntas a los encargados, nada saben. Como diría Cuauhtémoc Blanco en torno al funcionamiento de la selección, la RedQ es un desmadre.

Sin embargo, soy de los que apostaría por darle el beneficio de la duda, en primera porque no nos queda de otra y en segunda, porque cualquier cosa que se haga por mejorar el sistema de transporte, iremos de gane. Así las cosas en un Querétaro que todavía está en pañales en aras de convertirse en una metrópoli progresista y sustentable, donde hay buenas intenciones pero como dice el refrán “el infierno está lleno de buenas intenciones”.

Ya no hablemos de movilidad ciclista, nos falta toda una infraestructura para poder hacer que la ciudad se mueva en bici. Ha habido un buen esfuerzo en tratar de generar la cultura del uso de la bici, y no se trata sólo de usarla, sino también de procurar el respeto al ciclista y de habilitar espacios para hacer de un buen uso de ella. Mientras tanto pónganse un casco y tengan cuidado, no sólo son los carros y camiones los que generan las lesiones de los ciclistas, sino también las banquetas y calles en mal estado, mírenme a mi, que aquí estoy con placa y tornillos en la clavícula por atorarme con una zanja en plena ciclopista de Paseo Constituyentes.

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