Opinión

Nuevo ataque a la clase trabajadora

Por: Ángel Balderas Puga

El pasado 31 de agosto, Felipe Calderón envió al Congreso una iniciativa para reformar la actual Ley Federal del Trabajo. Esta iniciativa prácticamente propone lo mismo que el PRI propuso en marzo del año pasado, propuesta que a su vez está basada en una propuesta anterior del PAN. El antecedente más cercano de este tipo de propuestas es la llamada “Ley Abascal” impulsada por el panismo en 2002. Todas estas iniciativas tratan de cristalizar uno de los más grandes anhelos de los empresarios derechistas y nada tienen que ver con la búsqueda del bienestar común.

Madruguete

Calderón envió su iniciativa cuando apenas se estaban instalando las comisiones del nuevo Congreso. ¿Cómo es posible que una ley tan importante y que va a tener consecuencias, nefastas, sobre millones de personas se envíe tan al vapor? Los nuevos diputados no tienen tiempo de hacer un verdadero análisis de la iniciativa por lo que votarán por consigna de sus dirigencias sin consultar a sus supuestos representados que les dieron el voto el pasado 1° de julio.

Ilegitimidad

Ni Calderón ni el PAN tienen la legitimidad para hacer lo que están haciendo. Calderón es un espurio que usurpó la Presidencia de la República, llegó a ella mediante un fraude electoral y gobernó de manera pésima. 120 mil muertos pesan sobre sus decisiones. Por otro lado, Calderón va de salida. En el momento de presentar su iniciativa le quedaban aún cuatro meses de usurpar el poder por lo que su iniciativa es doblemente ilegítima.

En las pasadas elecciones federales y aún con las múltiples irregularidades, sobre todo en la elección presidencial, el PAN fue enviado al tercer lugar en la composición de la Cámara de Diputados. Esto hace aún más ilegítima la iniciativa panista.

Trabajo sucio

El PAN, como tercera fuerza en el Congreso, cuenta con apenas 114 diputados, de un total de 500. Número insuficiente para aprobar cualquier iniciativa. El peligro no viene sólo del PAN sino del PRI con sus 212 diputados más sus aliados de Nueva Alianza y del Verde “Ecologista”.

Dado que Calderón no tiene legitimidad, va de salida y que su partido cayó a tercera fuerza en el Congreso, la única cosa que puede explicar su iniciativa es hacer el trabajo sucio a Enrique Peña Nieto para que el nuevo impuesto no pague el precio político de una iniciativa tan impopular y tan lesiva para los intereses de la mayoría de los mexicanos.

Clase empresarial parásita

El objetivo central de la iniciativa derechista es abaratar el despido y el costo de la mano de obra, única forma de competencia que conoce nuestra clase empresarial parásita, perezosa y entreguista. Una clase “empresarial” que prefiere vender los bancos a los extranjeros para luego contratarse como serviles empleados y recibir algunas migajas de las ganancias que se exportan a las casas matrices.

Hace unos 30 años, aproximadamente, el gobierno de Corea del Sur se reunió con empresarios para preparar su ingreso a la competencia global. Ante la pregunta “¿qué necesitan?” los empresarios contestaron “mayor inversión en educación superior y en ciencia y tecnología”. Hoy sabemos donde se hallan los coreanos gracias a esa decisión.

Ante la misma pregunta los “empresarios” mexicanos habrían contestado pidiendo exenciones fiscales y poder pagar salarios de miseria.

En efecto, la razón de fondo de la iniciativa es aumentar la competencia pero no mediante la innovación, la ciencia o la tecnología, sino mediante salarios cada vez más bajos para abaratar los costos de producción. Es decir una posición nada moderna.

De acuerdo a los principales indicadores de ciencia y tecnología de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) los empresarios mexicanos son los que menos invierten en ciencia y tecnología, no rebasan el 0.2 por ciento del producto interno bruto (PIB). En países como Finlandia, Islandia, Portugal o Dinamarca los empresarios invierten cinco veces más (datos de 2010).

Atentado

La iniciativa de la derecha atenta contra los tres principios esenciales de un trabajo digno: la estabilidad laboral, el salario remunerador y el acceso a prestaciones sociales.

Legalizar el outsourcing

Uno de los ejes centrales de la iniciativa derechista es legalizar la subcontratación, que en México significa precariedad extrema: inestabilidad laboral, incertidumbre permanente, bajos salarios y sin prestaciones (seguridad social, aguinaldo, vacaciones pagadas, ayuda para vivienda, capacitación, derecho de preferencia, derecho a asociarse, derecho de huelga, días de descanso, jornada laboral máxima de ocho horas, entre otros).

Empobrecimiento generalizado

En caso de aprobarse la iniciativa, tal cual fue propuesta por Calderón, se tendrá un empobrecimiento generalizado, lo que ahondará todavía más la crisis social que estamos viviendo como resultado de las políticas neoliberales salvajes.

Si la gente no tiene dinero, no compra y si los negocios no venden, las fábricas no producen empleos, así de sencillo. Esta reforma sólo producirá millones de desempleados más, tal como está sucediendo en España luego de la aplicación de su “moderna” reforma laboral.

anbapu05@yahoo.com.mx

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