Opinión

Nuño el ignorante

Por:Ángel Balderas Puga

anbapu05@yahoo.com.mx

PARA DESTACAR: El currículum vitae de Aurelio Nuño es tan mediocre que hasta debería darle vergüenza ponerlo en el sitio web oficial de la SEP. Su única actividad dizque relacionada con lo educativo fue haber sido “coordinador de educación” dentro del equipo de transición entre los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto.

Uno de los grandes problemas con los gobiernos neoliberales es que sus integrantes se creen “todológos”. Su ignorancia es tan grande que creen que pueden ejercer cualquier función. Asumen un cargo y automáticamente, por “gracia divina”, adquieren las competencias básicas de ese cargo.

No es verdad que cualquiera pueda ser docente

Sabemos que el único mérito para que Aurelio Nuño ocupe la Secretaría de Educación Pública (SEP) es ser amigo o cómplice de Peña Nieto. En un gobierno menos anodino, Nuño sería un simple empleado de cuarta. Su currículum vitae oficial es tan mediocre que hasta debería darle vergüenza ponerlo en el sitio web oficial de la SEP. Su licenciatura (en Ciencias Políticas) y su maestría (en Estudios Latinoamericanos) nada tienen que ver con el ámbito educativo. Su única actividad dizque relacionada con lo educativo fue haber sido “coordinador de educación” dentro del equipo de transición entre los gobiernos de Felipe Calderón y Peña Nieto. Como puede verse, se trata de un cargo de lo más insulso que no le da derecho ni siquiera a opinar sobre cuestiones de evaluación educativa.

Como no sabe nada de educación cree que cualquiera puede ser maestro, así como cualquier hijo de vecina puede ser secretario de Educación en este país, como dice el dicho “el león cree que todos son de su condición”.

Ser maestro es una profesión. Para ingresar a una Normal se debe tener título de Bachillerato y luego cuatro años de una licenciatura especializada para la enseñanza y para tratar problemas de aprendizaje, además de que esta especialización está ligada a una franja de edad de los alumnos. Los normalistas se especializan en atender a niños y niñas de preescolar, primaria o secundaria. Lo mismo se necesita para ser ingeniero, biólogo o abogado, cuatro años de especialización para obtener una licenciatura con campo de trabajo específico. Los estudiantes que deciden ingresar a una Normal tienen además la vocación para la enseñanza, lo mismo que los jóvenes que egresan del bachillerato y quieren ser médicos o arquitectos.

En cambio, en los niveles medio superior y superior los docentes se improvisan. Por ejemplo, en mi caso, yo soy de formación ingeniero civil; durante cuatro años me formaron en la universidad para resolver problemas ligados a la topografía, a la mecánica de suelos, a la hidráulica, a la construcción, al cálculo estructural, etc. pero no para enseñar y mucho menos para tratar con problemas de aprendizaje.

Debido a los problemas de pedagogía derivados de profesionales que terminan por dedicarse a la docencia, la didáctica contemporánea planteó desde hace años una medida que ya se aplica en los países más avanzados de Europa: los que quieren dedicarse a enseñar sin ser normalistas deben tener título de maestría en algún área de la educación (pedagogía, ciencias de la educación, didácticas específicas, etc.), pero claro, esto Nuño no lo sabe y aunque lo sepa, no lo entendería pues dudo mucho que entienda ni siquiera la diferencia entre la didáctica general y una específica o que en su vida haya oído hablar alguna vez de obstáculos didácticos, ontogenéticos o epistemológicos. Para entender esto hay que ponerse a estudiar y Nuño no lo ha hecho, ni lo hará por lo que nunca entenderá. Él está feliz, al igual que el otro ignorante Claudio X. González, de “mexicanos primeros” con su nivel de “sentido común”. Por eso creen que “cualquiera puede enseñar”, lo que es totalmente falso como también lo es que cualquiera puede ser abogado, contador o médico sin haberse especializado.

Nuño dice tener un ejército de reserva de 26 mil maestros de los cuales 10 mil serían eventuales y pensionados. ¡Soberana tontería! De verdad ¿cree Nuño que un pensionado de Tamaulipas, por dar un ejemplo, está dispuesto a ir a sustituir a una maestra en paro en una comunidad perdida de la mixteca oaxaqueña a la que se accede luego de dos días de camino desde la capital del estado? Es más, hasta para un joven que no sea oaxaqueño esa tarea no le será para nada atractiva. A duras penas, un jubilado de una zona urbana, si quiere esquirolear a sus propios compañeros aceptaría dar clases, nuevamente, en una zona urbana cercana a su vivienda. Los maestros jubilados ¡por algo se jubilaron! La mayor parte de ellos por cansancio de la profesión. Y además ¿por cuánto tiempo piensa Nuño que un jubilado puede sustituir a un docente en activo? Lo dicho su ignorancia es ya proverbial.

 

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba