Opinión

Observatorio Virtual Electoral Argentina

Por Rafael Vázquez

La República Mexicana proyectada en la pared se colorea de un color azul, verde y amarillo. Más de 30 mexicanos se reúnen en torno a una computadora conectada a un reproductor de sonido que transmite desde aquel país lejano las noticias más importantes de las elecciones, algunos llevan más de 15 horas pendientes de los sucesos en México.

Aquella experiencia tiene nombre y apellido: Observatorio Virtual Electoral Argentina, una organización creada por mexicanos en Argentina dedicados a observar las principales irregularidades de un país cuya frágil democracia obliga a sus ciudadanos a cuidar de forma escrupulosa el transcurrir de la jornada en México.

Los mexicanos que componen dicho observatorio proceden de diferentes lugares, hay gente de Morena Argentina, algunos chicos cuya joven participación remite al famoso movimiento #YoSoy132 y algunos otros individuos apartidistas o cuya simpatía es hacia Josefina Vázquez Mota o Enrique Peña Nieto, todos pertenecientes a diferentes clases económicas y diversos estados del país.

A lo largo del día van surgiendo incidencias de diferente índole, éstas van desde robo de boletas hasta la muerte repentina –por ataque al corazón– de algunos ciudadanos en las casillas en donde se encontraban dando su voto. Sin embargo –y se tienen los datos registrados– cerca del 80 por ciento de los incidentes en las casillas responden a un actuar abusivo y deshonesto del PRI.

Es notorio como algunos ciudadanos han ido cambiando progresivamente su perspectiva sobre lo que representa dicho partido. Es innegable al momento del escrutinio, en tiempo real, la constante de dicho partido en esta campaña es lamentable; las denuncias corren desde medios afuera del país que muestran la complicidad entre el PRI y las televisoras más importantes de México, hasta el famoso carrusel o la compra de votos indiscriminada a cambio de algunos pesos.

Los observadores más convencidos se percatan de la tristísima realidad de un país en el cual el voto tiene un precio fijo y éste es variado dependiendo de la necesidad de la gente. No hay una sola persona que no descubra, con tristeza, que la democracia que tanto presumía el Partido Acción Nacional, fue sólo una simple pausa en lo que un PRI bien organizado retomaba fuerzas para apropiarse de nuevo del poder que otorga el ser titular del Ejecutivo.

El corte que establece el observatorio detiene los relojes al momento del cierre de las casillas. Para entonces se ha recopilado suficiente información para dar muestra de la impunidad que aún viven los mapaches electorales. Sugerimos una revisión al perfil del observatorio (http://www.facebook.com/ObservatorioVirtualInternacional) para comprobar por sí mismo lo observado. Cientos de denuncias contra el PRI por una jornada llena de incidentes.

Al momento de que esta columna está siendo escrita se ha contabilizado el 65.39 por ciento de las actas. 93 mil 804 actas de 143 mil 32 fueron cotejadas y sus resultados arrojan resultados francamente desalentadores para los mexicanos reunidos; Peña Nieto tiene 36.98 por ciento de la preferencia electoral, sobre 33.06 por ciento de López Obrador, 25.21 por ciento de Josefina Vázquez Mota y 2.41 por ciento de Quadri.

Los participantes del Observatorio Electoral se encuentran desmotivados –incluso aquellos cuyas simpatías iniciales iban en sintonía con el PRI– ganó de nuevo el abuso, el golpe, el uso del dinero para la compra de voluntades, ganó la miseria rampante cuyo beneficio de una despensa a corto plazo se impuso sobre la posibilidad de un futuro más incluyente a un largo término, ganó de nuevo el Goliath armado frente al indefenso David desarmado… o al menos eso es lo que parece.

¿Perdió López Obrador y la izquierda en el país?

Personalmente aseguraría que no. El candidato que representa a las izquierdas tuvo un magnífico desempeño. Pasó de tener una franca oposición –sobre todo en la clase media y empresarial– a lograr una aceptación considerable en gran parte de los mexicanos.

No sólo articula gran parte de la oposición, sino que también es el líder de un movimiento amplio que incluso en la ignominia tras el descrédito del 2006 dio una oposición importante durante el sexenio de Calderón. Evitó que Pemex sufriera una privatización fuerte y perjudicial, denunció con efectividad y franqueza la alianza perversa entre las grandes clases empresariales, el poder fáctico televisivo y la complicidad entre el PAN y el PRI para avanzar con medidas antipopulares en el Congreso de la Nación.

Hoy es el centro de referencia para conocer la otra realidad del país que ocultan –y el autor de este artículo se hace cargo plenamente de sus palabras– los periodistas y medios más “importantes” de este país. AMLO es vital para entender la cruda realidad de una nación desvalijada.

A pesar de ser un candidato controvertido, Andrés Manuel y su movimiento no han perdido una sola pluma. Grupos apartidistas como #YoSoy132 lo han demostrado, lo denunciado durante años ha tenido un eco en aquellos grupos cuya hechura es mucho más fuerte; no hablamos sólo de jóvenes que pelean por sus derechos en las calles y en los medios como una tendencia o una moda, como se les quiso tildar, hoy en día son jóvenes cuyo hartazgo proviene de la falta de empleo, de la imposibilidad de acceder al sistema educativo universitario, de la desvalorización de su trabajo y la precariedad de los servicios sociales en los empleos que logran conseguir.

Y no es que AMLO haya convocado a los jóvenes o a los medios en el exterior que han venido siguiendo sus pasos, es que cada vez hay más elementos para confirmar lo que López Obrador venía asegurando y cuyo componente irreal le atraía burlas y sobrenombres; “loco”, “paranoico”, “esquizofrénico”, le decían duramente… entonces aparecieron los medios en el exterior que publicaban lo que en México parecía vetado; un arreglo infame entre la televisora, los actores políticos y sucios intereses mezclados para encumbrar a un político a lo más alto de la administración federal. ¿Acaso el loco resultó ser la única luz que alumbraba a los cuerdos?

Sin embargo sucedió, y es que el papel timorato y simplón del IFE fue rebasado por el poderío de los ciudadanos organizados que durante semanas le señalaron en la cara las deficiencias a un instituto que tiene de ciudadano lo que el proceso tuvo de equitativo. Se omitieron las compras groseras de voto, se negaron a hacer una fiscalización de los gastos de campaña, obstinadamente transmitieron la guerra sucia encargada de revertir la tendencia que convertía al enemigo amarillo en un contrincante lo suficientemente poderoso para vencer al dinosaurio. No fue suficiente el material recopilado por los ciudadanos, que creyendo en el árbitro electoral, expusieron su integridad para conseguir unos segundos de prueba de lo que a todas luces era un delito electoral. Nada de esto importó, el IFE mostró su cara real; no se muerde la mano que alimenta y dicho organismo es resultado de la partidocracia. Los perdedores somos nosotros que tendremos el resultado que nos otorguen.

¿Obrador perdió? No, la organización ciudadana mucho más articulada ganará espacios. Al igual que hace seis años se confirmará el gradual deterioro de las instituciones, las muertes, la represión, la pobreza… pero esta vez la ciudadanía no está desvalida. El proceso electoral les enseñó cómo organizarse, ahora el gran tiranosaurio no pelea contra adversarios solitarios e inocentes, el movimiento que está en pie enfermará de tristeza momentáneamente, pero está destinado a sobrevivir para fortalecerse aún más con aquella gente que creía que había salida fuera del mesías, cuyo augurio era un destino negro y cuyas predicciones han resultado ser certeras. Peña Nieto ha cumplido su primera promesa; dijo que no iba a dividir al país y es cierto… Hoy se encuentra más unido que nunca, sólo que es en su contra.

 

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