Opinión

Para abrir la transición, una buena noticia

Por María del Carmen Vicencio Acevedo

Desde diferentes sistemas de pensamiento (incluidas las milenarias predicciones mayas) se plantea que estamos en una etapa de transición, similar a la caída del Imperio Romano; a los estertores de la muerte o, mejor, a los dolores de parto.

En economía, conceptos como recesión y depresión, van ligados a la metáfora de “tocar fondo”. “Lo bueno de tocar fondo –decía un buen amigo– es que todo lo que viene, sólo puede ir hacia arriba”.

Estas explicaciones representan para muchos cierto alivio, pues, como la realidad está en continuo movimiento, “lo que ahora toca son tiempos mejores” (¿por de faul?).

Como creencia o como deseo, pensar esto está bien, para no deprimirse más; sin embargo, la llegada de “algo mejor” no es tan simple. Por un lado, la caída de un imperio o de un sistema económico no se da de la noche a la mañana y, cuando cae, arrastra a todos los que dependen de él. Es difícil que nuestra generación vea el nuevo amanecer, así que tendremos que hacer algo para no pasárnosla tan mal en este proceso de transición. Por otro lado, la experiencia muestra que, después de tocar fondo, no necesariamente, “lo que viene es para arriba”. A veces las cosas se quedan atrapadas tanto tiempo en el inframundo, que terminan por degenerarse y, en otras, se quedan estancadas en esa especie de limbo, del ni pa’cá, ni pa’llá.

Para poder sacarlas de donde están, hay que ejercer sobre ellas una fuerza especial, que vaya en sentido contrario a la que las hizo hundirse o empantanarse (una revolución).

Con la Gran Transición de la Historia vienen múltiples pequeñas transiciones en los espacios particulares (económicos, políticos, filosóficos, científicos, personales, etc.). Éstas pueden contribuir a acelerar o, al contrario, a ralentizar el gran proceso transformador; y pueden contribuir también a ubicarnos en diversos espacios (más o menos jodidos, más o menos promisorios).

La transición, en nuestro país, en el año 2000, del PRI hacia el PAN, que tantas expectativas de cambio despertó, se ve, ahora a la distancia, como un movimiento que nos hundió aún más en la ciénaga en la que ya estábamos. Por eso no es muy creíble que un Peña Nieto, con todos sus secuaces, o una Vázquez Mota, con todos los suyos, representen el motor que nos sacará de ahí. No es creíble porque, por muy enemigos que sean, ambos siguen la misma lógica neoliberal de sumisión acrítica a modelos extraños que destruyeron la capacidad productiva y creativa de nuestro pueblo y que lo volvieron sujeto mínimo, dependiente y supuestamente “inepto”.

Sin embargo, muchos votarán por ellos, a pesar de todo, no sólo por ignorancia o cortedad de miras, sino porque una de las características del sistema que tenemos es que crea espacios de inmovilidad social, ya sea por confort (entre los pudientes o clasemedieros); ya por miedo a lo distinto que “podría ser peor”; ya por sensación de fatalidad (entre los más limitados, que terminan por sentirse cómodos, en el espacio que queda entre el tacón y la suela de la bota que los aplasta).

Al respecto, Piotr Kropotkin, pensador ruso, en su libro La conquista del pan, consideraba que la única forma de que la revolución avanzara, era volverla atractiva, no sólo profundamente gozosa por el nuevo sentido de vida que ofrece, sino placentera a corto plazo. Y es que, después de ver y oler tanta sangre como la que hemos visto y olido últimamente, ¿quién podría resistir esa revolución violenta, de largo alcance, que se requiere para transformar a fondo el estado actual de las cosas?

La gente ya está harta de oír malas noticias y la sola palabra “revolución” genera pánico y repulsión. Por eso, una buena noticia es que, con esa misma idea de generar gozo y placer, mientras surge el nuevo mundo (no por magia, sino por construcción social), un amplio grupo de artistas e intelectuales de izquierda crearon la Comisión Promotora del Movimiento de Regeneración Nacional de Cultura y están convocando a todos los poetas, pintores, dramaturgos, músicos, bailarines, maestros y toda clase de intelectuales convencidos de que otro mundo es posible, a adherirse a este movimiento, que busca rescatar nuestra identidad sociocultural, nuestra alegría y todos esos valores humanos que hemos ido perdiendo, a fuerza de tratarlos como mercancía.

Gane quien gane las elecciones del 2012, sólo movimientos como éste podrán liberarnos.

metamorfosis-mepa@hotmail.com

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba