Opinión

Paternalismo a medias

Estamos en un periodo de cambios en el que la atención se centra en cierta reforma a la manera en que se integran los poderes de la Unión.  Sin embargo, otras reformas que habían sido anunciadas parecen haberse olvidado.  Una de esas propuestas era la desaparición de organismos autónomos.  Además, la entrante presidenta ha indicado su deseo de reformar organismos administrativos, fusionándolos o recuperando sus atribuciones a alguna Secretaría (Sexenio de Sheinbaum, 2024).

Sin meterme de fondo en los elementos de estas propuestas, me parece interesante ver que se ha estado dando un proceso inverso al ocurrido en las previas décadas.  Es decir, durante el periodo neoliberal y de apertura del mercado que aconteció desde finales de la década de los 80, se había dado un proceso de descentralización en el que el gobierno soltaba algunas de sus funciones dándoselas a organismos descentralizados. Esto, sin duda, se realizaba como una forma de emular a gobiernos liberales, especialmente al de los Estados Unidos.

Sin embargo, está emulación del sistema norteamericano siempre me pareció incompleta.  Si bien es cierto que los Estados Unidos cuentan con agencias gubernamentales con aparatos burocráticos importantes y atribuciones para llevar a cabo sus cometidos (como las famosas agencias EPA o la FDA), en dicho país también se cuenta con un sistema legal que les da atribuciones a sus ciudadanos para la autodefensa.  Esto es diferente al sistema empleado en México en el que se favoreció al derecho administrativo.

Lo que quiero decir es que, en México, cuando el gobierno decidía descentralizar sus funciones, usualmente se optaba por la creación de organismos administrativos.  Se creaban institutos, procuradurías, comisiones, y un largo etcétera de organismos administrativos.  Me daba la impresión de que al gobierno le daba “miedo soltarnos la mano”. Esto es diferente al sistema norteamericano en el que se suele optar por legislar en el sentido de dar a los ciudadanos nuevas formas de demandar al gobierno o a otros ciudadanos. No se crean órganos administrativos que “cuiden” a los ciudadanos, sino que se les da a estos la opción de demandar y buscar retribución en los juzgados.

Esto se ve en lo poco desarrollada que es la figura de los “cuasicontratos” en México.  La Suprema Corte de Justicia de la Nación ha estirado el concepto de “daño moral” en un intento de desarrollar la mencionada figura, pero sólo se puede lograr cierto avance.  En cambio, en los países anglosajones, se cuenta con una rama del derecho dedicada a esa y otras figuras equivalentes, la rama tiene el nombre de torts.
Cierto es que este sistema también acarrea problemas, como el poder que han adquirido las empresas aseguradoras en los Estados Unidos.  Sin embargo, espero que, en la próxima ola de reformas, se discuta la posibilidad de aumentar las opciones de los ciudadanos sin, necesariamente, aumentar la burocracia.

Referencias

Sexenio de Sheinbaum: Estos son los 17 órganos administrativos que fusionará. (2024, August 4). El Financiero. https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/2024/08/04/adios-al-inapam-en-el-sexenio-de-sheinbaum-estos-son-los-17-organos-administrativos-que-fusionara/

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