Opinión

Pensar la metrópoli

Alcazar 20-100

Por: Omar Arcega E.

Desde hace unos años los municipios de Querétaro, Huimilpan, Villa Corregidora y El Marqués comparten problemáticas en común, por esta razón se les considera como una zona metropolitana según los indicadores del Gobierno Federal. Esto significa que entre ellos hay un permanente flujo de personas que se movilizan con fines laborales, escolares o lúdicos. Esto trae como consecuencia que algunas problemáticas sean compartidas y por lo tanto la solución también lo debe ser.

Una herramienta institucional para solucionar la coordinación entre los alcaldes es la creación de un Instituto metropolitano de planeación que tenga real autonomía del poder político y se guíe por criterios técnicos. Para nadie es un secreto que uno de los “negocios” que ofrece el poder municipal es el cambio de usos de suelo a favor de desarrolladores inmobiliarios, los cuales pagan estos “favores” otorgando terrenos y casas al presidente municipal en turno, regidores y allegados. En esta práctica han caído autoridades de todos los partidos políticos. Bajo este esquema poco importa una planeación científica del desarrollo de una ciudad. Un instituto de planeación metropolitana con autonomía y dirigida por especialistas haría más difícil que estas acciones se realizaran. Por ley, un organismo de esta naturaleza debía existir desde hace años, sin embargo las distintas administraciones se han desentendido.

En la zona metropolitana de Querétaro las distintas administraciones no han logrado ponerse de acuerdo en la creación de un instituto que se encargue de planear se crecimiento equilibrado. Esto genera que haya profundas desigualdades en el territorio. Hay áreas donde se la abundancia económica y de oportunidades se hace evidente, mientras que en otras sus habitantes están condenados a la deserción escolar y empleos mal pagados.

Es prioritaria la puesta en marcha del Instituto Metropolitano de Planeación. La estructura administrativa que vaya a adoptarse debería sociabilizarse entre el sector académico, empresarial y organismos de la sociedad civil interesados, de tal manera que se genere un instituto en el que los intereses económicos de los 2 grandes desarrolladores que hay en el estado no se terminen imponiendo.  Se podría hacer una junta de gobierno con representantes de la sociedad, la cual sea escogida por la cámara de diputados y garantizar que los integrantes del instituto tengan un servicio civil de carrera de tal manera que pueda haber continuidad en las políticas, pues no se trata de “inventar ciudades” cada 3 años y avanzar a las ocurrencias, odios y amores de los gobernantes en turno.  Esta junta de gobierno bajo criterios técnicos previamente establecidos se encargara de seleccionar a los directores o coordinadores de las diferentes áreas, se debe contar con un perfil específico para cada uno de los puestos.  Es necesario que el personal de este instituto sea experto en las diferentes esferas. Una posible cantera son los alumnos y egresados de la Facultad de Ciencias Políticas de la UAQ. Plantear un proyecto de esta naturaleza puede resultar hasta cierto punto utópico, pero habiendo voluntad política se puede hacer.  Ya no se puede estar sujeto a las fobias partidistas de un secretario de finanzas estatal, ni dejar el crecimiento de la zona metropolitana al interés económico de los grandes desarrolladores.

Hablar de la mejora de la zona metropolitana significa hacer eficiente el uso de la avenidas primarias, potenciar el transporte urbano, fortalecer los esquemas de seguridad pública, fomentar el uso de la bicicleta, generar suficientes espacios para la convivencia social, planear el desarrollo urbano para evitar problemáticas futuras, por todo ello, urge que el tema sea tratado con prontitud y rapidez. Si deseamos ser una región para el futuro, debemos planearla y proyectarla desde nuestro presente.

 

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