Opinión

¡Perdón! Pero es la palabra exacta

Jicotes

Edmundo González Llaca

El problema del lenguaje correcto es que a veces no abarca con toda su fuerza y vivacidad lo que se quiere expresar. La primera palabra que se me ocurrió fue malestar, pero me pareció blandengue, tal vez sería mejor indignación, sin embargo la seguí sintiendo tímida, quizás la palabra es ira, siento que me acerco a lo que quiero decir pero no del todo.

Busco sinónimos: la furia, la cólera, el arrebato, ninguna me parece lo suficientemente realista para describir el sentimiento. Por fin la encuentro, aunque diría mi abuelita que es propia de un carretonero, pero que me disculpe, la palabra es: encabronamiento social. Y el problema para encontrar la palabra justa es porque la sociedad está como está, no solamente por los graves daños por el alza de la gasolina, sino por la forma en la que se asestó la decisión: en vacaciones; mintiendo, con explicaciones pueriles; con paliativos que son una burla.

Disculpas otra vez, pero el pueblo está encabronado.

 

¿Qué hubieran hecho ustedes?

Cuando el presidente Peña Nieto explicó el aumento de los precios de la gasolina, en un testimonio claro de su impotencia y desesperación, nos asestó: “¿Qué hubieran hecho ustedes?”. La pregunta también es intimidatoria y nos conmina a mejor no opinar. Recordé la siguiente anécdota.

En una corrida de toros un aficionado increpaba al torero por su falta de valor y destreza. El torero respondió al crítico: “Pues bájate tú  a torear”. El aficionado le respondió: “Yo no soy torero, pero dame lo que te pagan y me bajo al ruedo”. Nosotros no somos profesionales de la política, no tenemos la información del presidente, ni sus asesores, ni por supuesto ganamos lo que el Ejecutivo.

Pero algo queda claro. El alza no brotó de pronto, como una palomita de maíz, el problema se viene arrastrando hace años y no se tomaron las medidas pertinentes ni se informó al pueblo la situación. El gobierno mintió, no previno y actuó peor. Por eso la indignación y la rabia popular.

 

Trump, Peña Nieto y López Obrador

Si bien es necesario no desdeñar las amenazas de Donald Trump, considero que existe un factor que obligará al xenófobo, racista, prepotente, misógino y acosador sexual a ponderar sus acciones hostiles a México. López Obrador y su partido aparecen arriba en todas las encuestas de preferencia electoral: tres puntos arriba del PAN y hasta diez puntos arriba del PRI.

Si el país profundiza su crisis económica y las agresiones a México se intensifican por parte de Trump en esa medida las posibilidades para que López Obrador sea presidente de la República se multiplicarán y lo harán imbatible. El tabasqueño, que tiene entre sus paradigmas a Lázaro Cárdenas y la defensa de la soberanía nacional, sería para Estados Unidos un vecino diez rayitas arriba del calificativo de incómodo. Si Trump debilita a Peña Nieto y no lo fortalece estos dos últimos larguísimos años de su gobierno se convertirá en el primer propagandista de López Obrador para presidente.

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