Opinión

Piedritas en el zapato

Por: Jorge Antonio Torres

Es viernes en la madrugada y despierto en la sala de mi casa. Las dos últimas grandes luminarias de la izquierda en México se muestran en una foto, sonrientes, alzando los brazos que se ven coronados por el estrecho abrazo de sus manos en son de solidaridad, unión y lucha conjunta contra lo que en esta ocasión viene golpeando el escenario político, la llamada Reforma Energética.

 

Sí, gozosos los participantes de la izquierda podremos decir que a partir de ahora la lucha toma un rumbo diferente, de unidad en contra de estos crímenes a la estabilidad, la soberanía y la independencia de la nación, interpretada como la defensa de nuestros recursos naturales.

Y yo me pregunto: ¿Era necesario tanto circo para esto?

Sinceramente ya van más de 2 meses que se han vuelto a volcar las voluntades de miles de mexicanos cansados de que nos quieran dar “atole con el dedo” con las llamadas Reformas Estructurales, propuestas desde el Pacto por México. Y es que este documento es el último embate de la autodenominada “Clase Política” para decirnos de frente “me vale madres lo que pienses, lo que digas, lo que necesites. Aquí quienes decimos qué se necesita, qué se hace y qué haremos: somos nosotros, los partidos políticos”. Y es que es cierto. La autodenominada “Clase Política” es un grupo selecto de personajes que detentan la posibilidad de ocupar un cargo “público” (ya no insistamos en lo de “representativo” o no) desde el cual se colocan como autoridades de una sociedad “zombie”.

En este juego, ambas partes tienen la culpa de que las cosas se mantengan. Tanto la “Clase Política” que establece la distancia hacia con el resto de la sociedad a la que “mandan”, como este “resto” de la sociedad que no exige que se haga efectiva la supuesta “representatividad” sobre la que reposa el sistema político mexicano (y mundial).

Hasta el cansancio, desde esta columna, se ha escrito acerca de la necesidad de la participación ciudadana en contra de la injusticia social, la desigualdad y el estado deplorable en que nos encontramos como ciudadanos.

Sin embargo, es la fecha en que necesitamos ver en las noticias cómo es que los engranajes siguen girando a favor del sistema y “sus formas de ser”. ¿Es acaso muy necesario que tengamos que ver la foto de Cárdenas y López Obrador para poner “manos a la obra” en la lucha?

Mi respuesta tajante es que ya estoy hasta la madre de ello. De que tengamos que depender de caudillismos, simpatías que rayan en el borreguismo de preguntar por la “cabeza” de un movimiento político para saber si vamos a entrarle o no. Estoy harto de que necesitemos de “líderes” para saber que, justamente en la medida en que el sistema político se sirve de un individualismo exacerbado, impulsado por el mercado y el egoísmo del goce personal, la toma de conciencia del individuo ante las decisiones es justamente lo que se necesita para hacer frente.

Por eso que uno de los grandes paradigmas para entender a la izquierda (ya no digamos “nacional” únicamente) es el RESISTIR. ¿Qué significa esto? ¿Se parte de la premisa de que única y exclusivamente se responde ante el embate, ya cuando las decisiones nos hacen cuestionarnos si empezar a nadar por el agua que nos llega al cuello? ¿Tenemos vocación de piedra, ya no digamos por la dureza de las convicciones, sino porque estamos sólo a la espera de que quieran rompernos para ofrecer fuerza contraria?

Pero para eso es necesaria la toma de conciencia. Un duro auto-diagnóstico de las capacidades, la autoevaluación de nuestros resultados y la autoconciencia de nuestras posibilidades.

Mucha queja, algunas propuestas de solución:

Mientras sigamos esperando, resistiendo, no creo que podamos hacer mucho. O actuamos o seguiremos bailando al son que nos quieran tocar la “clase política”.

Estimado/estimada lector/lectora: le hago la invitación a que se haga consciente de sí mismo/misma y se pregunte: ¿mis acciones demuestran lo que quiero para y de mí mismo/misma? ¿Necesito de alguien más para saber lo que quiero y necesito? Dependiendo de su respuesta debe de ser su actuar futuro. Solo le recuerdo que hay otra persona a su lado que podría congeniar en su forma de pensar. Entonces pueden unir fuerzas.

Deshágase de viejos paradigmas. ¿Quién necesita de dinosaurios?

Y por sobre todas las cosas, no olvide que aquí quienes debemos mandar somos los ciudadanos.

Además opino que se debe de respetar la libertad de expresión en los medios de comunicación (DEMOCRATIZACIÓN DE LOS MEDIOS), legislarse adecuadamente sobre los derechos indígenas (MARICHIWEU AMERICA LATINA), evitar que los grandes capitales se involucren en nuestras elecciones y con NUESTRO PETRÓLEO, NUESTROS METALES Y NUESTRO GAS (NO A LA REFORMA ENERGÉTICA), dejar de disfrazar el fraude electoral desde los medios (#1DMx) y permitir la autogestión y autodefensa de los pueblos. #YoSoy132 #ParticipaciónCiudadanaYA

Esta y más opiniones en facebook.com/DePerrosYBarriles

@AntonioTorresA

antoniotorresanaya@gmail.com

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