Opinión

Postales Chiapanecas

Por: Agustín Escobar Ledesma

Sayul y Bibiana son dos niñas que obtienen algunas monedas de los despistados turistas que llegan en tropel a admirar las lagunas de Montebello; su táctica es tan simple y hermosa como la poesía repentista que improvisan al unísono con los nombres de los visitantes: “Agustín bonito, Agustín precioso, / come chilito porque te ves hermoso. Yes, yes en inglés / , piano, piano en italiano, / yo te quiero pero en castellano. / Eres una rosa, eres un botón, / eres un pedazo de mi corazón. / Olas que vienen olas que van/, hola, Agustín, cómo te va. / Paloma blanca, piquito de oro, / ven a mis brazos porque yo te adoro./ Al cortar un betabel me corté una zanahoria, / cómo quieres que te olvide si te llevo en mi memoria.”

Ambas niñas del color de la tierra recitan tomadas de la mano, moviéndose de un lado a otro, como las mansas y cristalinas aguas del lago de Montebello, envueltas en una atávica miseria.

Belleza y miseria

Chiapas es un estado de bellezas naturales inconmensurables, que al mismo tiempo ocupa el primer lugar nacional en porcentaje de población que se encuentra en pobreza y pobreza extrema. Es tal la cantidad de miserables, que existen algunos municipios con el 97 por ciento de su población en la indigencia.

La cruda realidad, que deja a cientos de millares de personas sin un bocado qué llevarse a la boca, contrasta con los diez millones de dólares que Juan Velazco Coello, un junior entronizado como gobernador, tomó del erario estatal para promover su imagen personal en los mass media locales y nacionales.

El ingenio

Antes de arribar a El suspiro, Alas de ángel y Velo de novia, del conjunto de hermosas cascadas El Chiflón, y sentir sobre el rostro la fresca brisa del agua que cae lamiendo la montaña, los turistas tienen que cruzar por una carretera cacariza de baches flanqueada de inmensos cañaverales por los que decenas de camiones transportan caña de azúcar para nutrir el Ingenio de Pujultic.

A la distancia es posible observar el humo de la quema de la caña, en tanto que en las encrucijadas de los cañaverales, los centros botaneros esperan la oscuridad de la noche para abrirse al alcohol y al sexo por paga, mientras sólo algunos mototaxis esperan con paciencia franciscana a algún pasajero.

Dando tumbos por el bacheado camino también circulan desvencijados camiones en los que viajan decenas de cortadores de caña que, a diferencia de los turistas, van cansados y con la mirada perdida en la desesperanza; en sus sudorosos y morenos cuerpos llevan pegadas costras negras sobre la piel, formadas por el hollín de la quema de la caña de azúcar.

Santos y naguales

Las sagradas imágenes de los santos católicos del templo de San Lorenzo Zinacantán lucen vistosos atuendos bordados en hilos multicolores, de cada uno de ellos penden uno o más espejos que, de acuerdo a la cosmovisión de los tzotziles, son para reflejar el mal. Las imágenes llevan docenas de listones a manera de exvotos, en tanto que diversos naguales en forma de jaguares, toros, perros, bueyes, chivos y venados están alineados en el piso y cubiertos de restos de cera y tizne de las veladoras.

Chamula

Alonso, nuestro guía a San Juan Chamula insiste una y otra vez que dentro del templo no debemos tomar fotografías, debido a que los tzotziles creen que las cámaras les pueden robar el alma. Dentro del templo algunos fieles toman posh (el alcoholismo entre la población indígena es de cuidado) en tanto que otros toman Coca-cola debido a que creen que con los eructos que les provoca la gaseosa salen los pecados. Algunas mujeres encienden y colocan en el piso decenas de parafinas para suplicar la ayuda para algún familiar enfermo; entre más grave es la situación, mayor es el número de parafinas y su colorido.

San Cristóbal

En la catedral de San Cristóbal de las Casas descansan los restos del obispo emérito de Chiapas, Samuel Ruiz García; ante su cripta, los fieles se santiguan y rezan como si fuera el santo patrono del lugar. En el sagrado recinto todavía retumban las mentiras del supremo gobierno ante los reclamos de paz, justicia y dignidad de la población maya militante del EZLN.

Poesía popular

Danny Antonio Espinoza Vázquez es un niño de doce años de edad que, a la vez que ofrece sus servicios como guía de turistas en las lagunas de Montebello, también es un avezado poeta que improvisa versos con cualquier nombre: “Salomé bonita, Salomé preciosa/ come chilito porque te ves hermosa. / Aquí en los lagos de Montebello tenemos una laguna que se llama Bosque Azul/ si quiere Salomé yo sería su príncipe azul. / Desde el cielo cayó un perico con una flor en el pico, / al que se meta con Salomé le reviento el hocico./ Cuando vayas al campo afila bien tu machete, / cuando beses a Salomé no le beses en el cachete./ Desde el cielo cayó un enano con una flor en la mano, / el que se meta con Salomé le reviento la mano./ De la zanja nace el agua, del agua el caracol, / pero los ojitos de Salomé nacen de los rayos del sol./ Cuando mires a las estrellas acuérdate de mí/ porque en cada una de ellas hay un beso para ti.”

Las niñas y los niños poetas pertenecen a diversas comunidades del municipio La Trinitaria y acuden a los lagos de Montebello durante los fines de semana y en las temporadas de vacaciones, que es cuando llegan los turistas; y así, mientras sus madres preparan y venden alimentos a los turistas en los paradores -principalmente exquisitos quesos servidos en hojas de plátano con frijoles y chorizo- ellos guían a los visitantes por las hermosas lagunas y la improvisada poesía popular.

El avión, el avión…

Los viajes ilustran y estriñen, como dice el maestro Hugo Gutiérrez Vega y con mayor razón si en el avión te dan bebida y productos chatarra que matan lentamente. ¿Cuándo será el día en el que las aerolíneas ofrecerán tascalate, deliciosa bebida de origen prehispánico elaborada con maíz, cacao, achiote, piñones, canela y azúcar?, ¿alcanzaré a ver el día en el que señoritas del aire ofrezcan posh (aguardiente de caña que en tzeltal significa medicina) y tamales de chipilín (hierba aromática muy utilizada en la cocina tradicional chiapaneca)?

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