Opinión

Querétaro, puntero en posesiones demoniacas

Por: Mar Robledo

El tema no tiene la apertura por parte de la ciencia y la religión

PARA DESTACAR: Sobre los exorcismos, desde la parte científica se duda de las posesiones demoniacas y son consideradas como parte de una enfermedad mental. Solo en el ámbito eclesiástico se habla de los síntomas de una posesión demoniaca, como la aberración a las cosas sagradas.

Querétaro es uno de los lugares con mayor número de posesiones demoniacas a nivel mundial, principalmente en las zonas de Jurica y Juriquilla, en el Pueblito, así como en los municipios de El Marqués, San Juan del Río y cerca de Peñamiller, según datos del Grupo de Exorcistas de la Diócesis de Querétaro, sustentado en los casos atendidos.

Además, los que estudian el fenómeno o son cercanos a él, observan que la mayor parte de los casos ocurren entre el sector juvenil, hecho que explican los creyentes mediante las referencias en textos religiosos en donde se advierten que el demonio es atraído especialmente por aquellos que mantienen su pureza sexual.

Sin embargo, desde la parte científica se duda de las posesiones demoniacas y son consideradas como parte de una enfermedad mental. Solo en el ámbito eclesiástico se habla de los síntomas de una posesión demoniaca, como la aberración a las cosas sagradas, como la presencia de un sacerdote o la lectura de un pasaje bíblico, explicó la psicóloga clínica, María Teresa Cervantes Ortiz.

“Hay una línea muy delgada entre una posesión demoniaca y una enfermedad mental. Lo importante es que la gente lo sepan y no crea en lo primero que le dicen”, recomendó la psicóloga, quien fue miembro del Grupo Exorcista de la Diócesis de Querétaro y escribió una tesis sobre el tema.

María Teresa Cervantes consideró que para tratar una posible posesión demoniaca, primero se deben descartar las enfermedades psicológicas y físicas, posteriormente se puede pensar en si la persona debe ser exorcizada o no; antiguamente ni siquiera se les hacía pruebas o se les atendía, las familias solo lo encerraban y amarraban en casa, o bien, era enviados a la Castañeda recalcó Cervantes Ortiz.

Este lugar era un Hospital Psiquiátrico en donde no se atendía como debía ser a los pacientes y ni siquiera se contaba con los fundamentos suficientes para saber tratar lo que pudiera presentar el paciente.

Se puede afirmar con gran seguridad que más de la mitad de la gente encerrada tenía una enfermedad mental y no estaban siendo víctimas de un ser maligno declaró la psicóloga, lo cierto es que el desinterés por parte de familiares y médicos era también muy grande y evidente.

Es importante resaltar que “El exorcismo viene desde los tiempos de Jesús, quien siempre exorcizó a los poseídos por los demonios. Y cuando sus discípulos le preguntaron por esta virtud, les contestó diciéndoles que esto se logra con base en ‘la oración y el ayuno’” anticipó el presbítero Martín Lara en el periódico ‘Plaza de Armas’.

El problema radica en las cifras de estas posesiones diabólicas, que reportaba entonces el obispado, eran para alarmarse, fueron dadas a conocer hace pocos años: más de 400 casos de posesión diabólica entre 1999 y 2004, según datos sustraídos de Religión en libertad. A pesar de que la Iglesia los mantuvo con suma discreción, por respeto a la dignidad de los involucrados, era imposible seguir haciendo a un lado el tema y hacer como si nada pasará.

En ese entonces, 2004, el obispo a cargo era Mario de Gasperín Gasperín, quien más adelante terminaría bendiciendo una capilla hecha casi exclusivamente para exorcismos, justo a un costado de la catedral de Nuestra Señora de los Dolores de Soriano, municipio de Colón.

Desde la parte clínica no hay un estudio que mida científicamente cada uno de estos casos, sin embargo, desde la parte eclesiástica sí hay varios niveles: “hay una aberración muy fuerte a las cosas sagradas, desde la presencia del sacerdote, la lectura de un pasaje bíblico, en fin, hay muchas cosas que indican que puede haber cierta influencia” declaró la psicóloga María Teresa, quien cuenta con una tesis basada en exorcismos, además de haber sido miembro del Grupo Exorcista de la Diócesis de Querétaro.

Reforzando esto, el presbítero Martín Lara Becerril para el periódico ‘Plaza de Armas’ declaró: “Hay que ir con muchísima cautela. La mayoría de los casos son enfermedades de tipo psicológico: desajustes de personalidad, esquizofrenia, paranoias, que son enfermedades de corte psicológico, aunque en ningún momento se descarta la posesión (diabólica)”.

Presenciar una liberación demoniaca es sin duda un gran desafío y se debe tener la preparación suficiente para poder estar en ese lugar. Pocos son los que se atreven a hablar del tema después de lo que han visto, escuchado o sentido; incluso los sacerdotes capacitados tienen prohibido comentar al respecto; las víctimas prefieren dejarlo en el olvido, o bien, no recuerdan mucho sobre el tema, pero son los médicos quienes cuestionan y hablan un poco más sobre lo ocurrido.

“Es una experiencia impactante y nada que ver con la ciencia ficción, todo se queda corto. Estuve en secciones muy relax. Hay olores, ruidos, percibes muchas cosas a nivel corporal, hay gente que vomita en colores, yo no lo creía pero se puede llegar a vomitar en morado, vomitar clavos, incluso estropajos, parecería imposible pero lo es. Se ven cosas que salen de lo natural, de la física, y sí, es cierto que pueden caminar por las paredes” dijo la psicóloga María Teresa en entrevista.

Además, a esto se le puede sumar que muchas de las personas que se encuentran poseídas o lo fueron, la mayor parte del tiempo han dado pie para que este tipo de cosas sucedan: jugar ouija, practicar brujería, leer cartas, comunicarse con los difuntos, tener cultos a la muerte y demás, son algunas de las formas más conocidas. “Prácticamente ahora como científica si puedo decir que hay algo que la ciencia no puede explicar, que pasa a nivel de una posesión demoniaca” argumentó la psicóloga.

Rodrigo Mendoza, paramédico y exmiembro del Grupo de Exorcismos de la Diócesis de Querétaro tuvo oportunidad también de presenciar estas situaciones y ha declarado “nada tiene sentido, después de haberse retorcido una persona, aplicar tanta fuerza, lanzar tantos golpes, dejarse caer y demás, al llegar a atender a las personas están en perfectas condiciones, con un pulso en buen estado y ni una sola contractura”.

Sin duda alguna todos los servidores de la Iglesia confirman que la mejor manera de estar al margen de esto es estar en “gracia de Dios” y siguiendo sus principios. Pero también es importante mencionar que aún no existe la apertura suficiente para lograr escuchar ambas partes –eclesiástica y científica-, por lo tanto se busca la objetividad, o bien, se recae en la fe. Hoy en día vale la pena escuchar las dos y es de suma importancia tener los panoramas, para permitirles a todos ser escuchados, y tener muy en claro que no todo son posesiones y tampoco todo son enfermedades.

 

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