Opinión

Quién gana con el Maratón

Por: Saúl Ugalde

Pasada la euforia por correr, qué nos deja el Maratón Querétaro 2015. Dirán los que saben que una importante derrama económica, dirán también que la enorme satisfacción de los 18 mil corredores inscritos y la “alegría” de las “120 mil personas que salieron a las calles para alentarlos”, aunque nadie las haya contado, claro.

Pero qué nos deja el Maratón. Qué nos deja esta historia que empezó como empieza buena parte de los proyectos gubernamentales en este país, por un capricho personalísimo del mandatario en turno. Al gobernador le gusta correr, entonces, a algún vivo se le ocurrió proponer el asunto y el mandatario compró la idea. También puede ser que el propio mandatario haya promovido todo, que haya sido su idea, su gusto, su capricho, para eso tiene el aparato de gobierno a su disposición, faltaba más.

Así las cosas, lo que empezó como un personalísimo gusto del gobernador, se ha convertido en uno de los proyectos de gobierno que mejor posicionan su imagen, perdón, en uno de los eventos más esperados por los queretanos, siempre que no tengan una emergencia o algo importante que hacer el primer domingo de octubre porque la ciudad se paraliza por unas horas y cientos de policías, agentes de tránsito y cuerpos de socorro están al servicio de un proyecto estatal coordinado por un particular ¿Qué raro no?

La policía estatal, municipal y las unidades de protección civil bajo el mando de una persona de nombre Enrique Tarancera Sanz ¿Quién es? A lo mejor estoy pecando de ignorante, probablemente se trata de un destacado deportista, quizás de un reconocido maratonista o un exitoso empresario en la organización de eventos deportivos.

Para no verme tan mal me di a la tarea de googlear su nombre y lo que apareció fueron siete resultados, siete. Sin embargo, sólo uno correspondía a la persona de Tarancera Sanz, una nota del periódico “A.M. Querétaro” de fecha 25 de septiembre de 2014, en el que se le menciona como “Coordinador del Proyecto” del Querétaro Maratón, así sin más.

Al parecer el señor Tarancera Sanz no es funcionario público, no está en la estructura de gobierno. De confirmarse, lo que habría sucedido el domingo es que las entidades de seguridad y protección civil estuvieron al mando de un particular ¿Es eso posible? Bueno, de hecho ya fue posible ¿No se contravino alguna disposición legal? Poner esas corporaciones bajo la coordinación de un particular.

Ya entrados en dudas, otras que me asaltan son ¿Qué gana el señor Tarancera, quién le paga por “coordinar el proyecto”? Cuánto le pagan, le pagan todo el año, un par de meses, le pagan “por proyecto”, nos sale gratis, es puro compromiso desinteresado de su parte.

Según cifras oficiales, al Querétaro Maratón se inscribieron 18 mil corredores. Suponiendo que todos pagaron su inscripción y que éstas no fueron utilizadas como gancho para “convencer” a jóvenes de asistir a mítines priistas, como sucede con los boletos de los Gallos, el gobierno habría ingresado 6 millones 300 mil pesos, a esto habría que sumar las aportaciones en efectivo o en especie que hayan hecho los patrocinadores del evento, que según la publicidad oficial de la carrera son 12, a los cuales no voy a mencionar porque a mí no me patrocinan, pero aparecen en toda la publicidad pagada con recursos públicos, así que algo tuvieron que aportar, de lo contrario estaríamos financiando intereses privados con recursos públicos y eso en este país no sucede.

¿Cuánto aportó cada patrocinador? Difícil saberlo. Son temas que no se abordan en las conferencias de prensa, menos si está presente el gobernador. Y ni pensar en solicitar la información por los canales formales.

La realidad es que se nos puede acabar el gobierno de Calzada y quedarnos sin recibir respuesta o recibir una del tipo “la información que solicita no es suficientemente clara”, “la solicitud no se dirigió a la instancia adecuada”, “no se encuentra la información solicitada” o, el último recurso, “se trata de información reservada”.

Sí sabemos (aunque a medias) lo que el Maratón representó de ingreso para el gobierno. Lo que no sabemos es cuánto gasto. Cuánto costó su organización y, sobre todo, cuánto “invirtió” el Poder Ejecutivo del estado en la amplísima campaña de promoción.

No es que no deba promocionarse, el problema es que no nos informan cuánto gastaron. En este punto debo aclarar que no tengo nada en contra de la carrera en sí. Es más, corrí el medio maratón hace dos años, pero el enorme gusto de correr no me quita lo preguntón, ni creo que esté peleada una cosa con la otra.

Qué bueno que hay un evento deportivo de estas dimensiones, qué bueno que cada año participan más corredores, qué bueno que hay miles de voluntarios (cuatro mil, según nos dicen), qué bueno que miles salen a apoyar, qué bueno que se promueva el deporte y la vida saludable.

Qué malo que su coordinación esté en manos de un particular, qué malo que los costos de promoción sean tan opacos, qué malo que el Poder Ejecutivo no utilice el entramado institucional del deporte para organizarlo. Eso demuestra que el gobernador no confía en su director del deporte o que hay cosas que su administración prefiere dejar fuera del entramado institucional.

Al no ser un proyecto cien por ciento institucional, su continuidad depende de que al próximo gobernador le interese, le guste correr o lo convenzan de mantenerlo. Ojalá exista el interés de continuarlo, ojalá siga habiendo más corredores, pero ojalá también se corrijan los errores de su coordinación poco institucional y su, esa sí, muy institucional opacidad financiera.

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