Opinión

Recorte presupuestal y UAQ

Por: Ángel Balderas Puga

anbapu05@yahoo.com.mx

PARA DESTACAR: ¿Que nuestros en la UAQ pagan poco los estudiantes? ¡No! Pagan poco los de la UNAM, apenas 200 pesos anuales; pagan poco los universitarios noruegos, suecos, finlandeses, daneses, alemanes, irlandeses… que no pagan nada porque en sus países sus universidades son gratuitas. Estos países tienen muy claro que lo que gastan en educación superior no es un gasto, sino una inversión.

Platicando con algunos profesores y estudiantes y escuchando lo que dicen algunos jubilados y personas externas a nuestra Universidad, observo que muchos de ellos no tienen datos básicos sobre el funcionamiento financiero de nuestro centro de estudios, lo que les impide entender la gravedad de los recortes presupuestales propuestos por el gobierno federal para 2017.

Nuestra clase política es de la que menos invierte en educación superior, apenas tristes 57 dólares por persona, comparados con los mil 700 dólares de Francia, los 2 mil 700 de Suecia, los 3 mil 300 de Finlandia y los 6 mil dólares por persona de Noruega. He ahí el origen del problema, la falta de inversión en educación superior.

El primer dato básico es que nuestros ingresos son inferiores a nuestros egresos, por lo que la Universidad viene funcionando, desde hace más de 20 años, con un eterno déficit.

Nuestra Universidad recibió en 2016 un subsidio federal por aproximadamente mil 250 millones de pesos y uno estatal de 515 millones de pesos: mil 765 millones de pesos en total. Esta cantidad no alcanza ni siquiera para pagar la nómina, que este año fue de casi 2 mil 300 millones de pesos. A la nómina hay que agregar 145 millones de pesos anuales por gastos de operación (agua, electricidad, equipo de cómputo, etc.).

Tomando en cuenta que este año se recibió un subsidio estatal extraordinario por 34 millones de pesos y que se generaron recursos propios por 327 millones, se tuvieron ingresos por 2 mil 131 millones de pesos y egresos por 2 mil 430 millones de pesos lo que arroja un déficit de 300 millones de pesos.

Es muy importante señalar que la nómina del personal activo es de mil 400 millones de pesos, lo que equivale al 62 por ciento del total, mientras que la nómina del personal jubilado es de casi 900 millones de pesos, el 38 por ciento del total.

Es en este contexto que algunos maestros jubilados pretenden un cobro doble por su jubilación: quieren cobrar su jubilación completa en la Universidad y además cobrar íntegro lo que les paga el Seguro Social. O no conocen a su Universidad o no les interesa.

Quien no conoce esta situación propone medidas absurdas.

Por ejemplo, hay quien propone que se aumenten las cuotas a los estudiantes, los que pagan unos mil 300 pesos semestrales, 2 mil 600 pesos al año. Sin embargo, casi la mitad de los estudiantes proviene de familias que ganan menos de dos salarios mínimos al mes, unos 4 mil pesos mensuales y el 80 por ciento proviene de familias que ganan menos de cuatro salarios mínimos, unos 8 mil pesos mensuales lo que hace inviable cualquier fuerte aumento en las cuotas. Lo anterior implicaría que muchos estudiantes dejarían de estudiar, no por falta de méritos académicos sino por motivos económicos, lo que sería una tragedia adicional en un país en el que de cada 100 estudiantes que ingresan a primaria, solo 29 logran ingresar a estudios superiores.

¿Que nuestros estudiantes pagan poco? ¡No! Pagan poco los estudiantes de la UNAM, apenas 200 pesos anuales, pagan poco los universitarios noruegos, suecos, finlandeses, daneses, alemanes, irlandeses, checos, polacos y eslovenos los que no pagan absolutamente nada porque en sus países sus universidades son gratuitas. Estos países tienen muy claro que lo que gastan en educación superior no es un gasto, sino una inversión.

Otros proponen cerrar programas con pocos estudiantes, lo que es una soberana tontería y atenta contra el desarrollo científico de nuestro país. Si la Universidad ha venido cumpliendo con su valioso papel social es también gracias a la oferta educativa que se ofrece, tanto en licenciatura como en posgrado a los estudiantes queretanos pero también a los estudiantes de la región.

Por ejemplo, en la Facultad de Ingeniería tenemos programas que no son masivos, como Matemáticas Aplicadas, Ingeniería Biomédica, Ingeniería Física o Ingeniería en Nanotecnología, pero no porque haya pocos estudiantes dejan de ser valiosos. Se sabe que en todo el mundo las carreras científicas y tecnológicas no atraen a masas estudiantiles, sin embargo, esos programas se mantienen por lo que aportan para el desarrollo de un país.

Cerrar programas implica que muchos jóvenes tendrían que emigrar a otros estados de la República para poder estudiar algo cercano a su vocación, pero emigrar cuesta y no siempre es viable para las familias mandar a sus hijos a estudiar a otra parte del país. Y si no pueden emigrar se deben conformar con estudiar algo cercano a lo que es su vocación o de plano ya no estudiar.

Lo mismo puede decirse de los campus lejanos, como los de la Sierra Gorda, los que han permitido que jóvenes del norte del estado puedan acceder a estudios universitarios lo que a la larga será un detonador importante de desarrollo económico en aquella zona.

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