Opinión

Reforma “educativa”: desinformación y vaguedad

Por: Ángel Balderas Puga

Desde el 15 de abril hasta el 14 de junio de 2013 alertamos en ocho artículos en Tribuna de Querétaro lo que se venía con la reforma laboral que se pretende hacer pasar por “educativa”. Las etapas formales se han venido cumpliendo cabalmente desde 2013: el 26 de febrero de ese año se cambió el artículo 3º constitucional para introducir los conceptos de calidad y de idoneidad de los docentes; ese mismo día el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) se convirtió en un organismo público autónomo, con personalidad jurídica; el 20 de abril tomó protesta la Junta de Gobierno del INEE (conformada por cinco miembros); el 1 de septiembre la Cámara de Diputados aprobó la Ley General del Servicio Profesional Docente (LGSPD), la que fue publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF), junto con modificaciones a la Ley General de Educación (LGE), el 11 de septiembre de ese año.

El futuro, que a muchos parecía exagerado y lejano ya está aquí. El 6 de marzo de este año, el INEE difundió el calendario de evaluaciones del Servicio Profesional Docente: se pretende “evaluar” a un primer grupo entre el 9 de septiembre y el 30 de noviembre del año en curso y otro bloque entre el primero de febrero y el 31 de mayo de 2016.

Campaña de desinformación

Desde el anuncio de esta reforma ha habido una campaña de desinformación por parte del gobierno federal, de los gobiernos estatales, del INEE, de las televisoras comerciales, de grupos de presión (como “mexicanos primero”) y de grupos empresariales. Esta campaña, al igual que las campañas de desinformación sobre los cambios a la ley del ISSSTE en 2007, sobre la reforma laboral de 2012 y sobre la reforma energética de 2013 se basan en abiertas mentiras, en medias verdades, en supuestos falsos y en un “sentido común” bastante barato, con el objetivo de buscar la aceptación por parte de la opinión pública.

Una de las cantaletas más recurrentes de dicha campaña es que “no se afectarán los derechos laborales de los trabajadores del magisterio” cuando la LGSPD dice exactamente lo contrario y hay un principio básico: lo único que tiene valor jurídico es lo que dice la ley por lo que es necesario remitirse a las fuentes originales. En este caso los textos de las leyes mencionadas al inicio de este artículo.

¿Cómo se mide la vaguedad?

La nueva redacción del artículo 3º constitucional señala que “el estado garantizará la calidad en la educación obligatoria de manera que los materiales y métodos educativos, la organización escolar, la infraestructura educativa y la idoneidad de los docentes y los directivos garanticen el máximo logro de aprendizaje de los educandos”. El problema es que ni en la Constitución ni en la LGSPD se definen los conceptos de calidad educativa o calidad del trabajo docente, lo que es un problema bastante serio. La única especie de definición que aparece en las leyes es lo que aparece en el artículo 8º fracción IV de la LGE: “será de calidad, entendiéndose por ésta la congruencia entre los objetivos, resultados y procesos del sistema educativo, conforme a las dimensiones de eficacia, eficiencia, pertinencia y equidad”. Una pregunta clave es cómo se pretende medir esto pues la congruencia a la que se refiere dicho artículo no depende exclusivamente de los maestros sino de todos los actores involucrados, incluyendo a las autoridades.

¿Evaluar desde la ignorancia?

El pasado 23 de junio, la consejera presidenta de la Junta de Gobierno del INEE, Mtra. Sylvia Schmelkes, fue incapaz de responder al senador Manuel Bartlett, quien en una reunión de dicha Junta de Gobierno con la Comisión Permanente del Congreso, de manera pertinente preguntó “¿qué es la calidad de la educación?

Uno se esperaría una respuesta contundente por parte de Schemelkes, sin embargo, ¡la señora no pudo responder! Contestó de manera cantinflesca: “es sumamente difícil definirla, es un concepto que no se deja definir… por eso es muy difícil definirla” (véase el magnífico artículo de Luis Hernández Navarro en La Jornada del 30 de junio de 2015, “El galimatías de la calidad educativa”).

Si los del INEE no saben definir el concepto de calidad educativa, es lícito preguntarse ¿qué van a medir con sus “evaluaciones”?

anbapu05@yahoo.com.mx

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