Opinión

Reforma energética: debate en la UAQ con privatizadores

Por: Ángel Balderas Puga

Entre el 4 y el 14 de este mes tuve la oportunidad de participar en tres debates con legisladores acerca de la reforma energética: con el senador del PRI, Enrique Burgos, el 4 de octubre en la sala anexa de Rectoría; con el diputado local del PAN, Alejandro Delgado, el 7 de octubre en el auditorio de Ciencias Políticas y el 14 de octubre con el senador del PAN, Francisco Domínguez, en el auditorio Díaz Ramírez. Todos los legisladores acudieron en respuesta a la solicitud que hizo el Consejo Universitario de nuestra universidad.

 

 

Es de agradecer a dichos legisladores que hayan sido los primeros en aceptar participar en verdaderos debates sobre la reforma energética que, en esencia, se reduce a quitar el control absoluto del estado sobre nuestros recursos estratégicos (hidrocarburos y energía eléctrica) para abrir la puerta a extranjeros después de más de 70 años en los que nuestra industria petrolera ha sido la base del desarrollo industrial de México, sustento para el crecimiento económico, base de nuestra independencia económica (sobre todo antes de la llegada al poder de los depredadores, ineficientes y entreguistas gobiernos neoliberales) y fuente de desarrollo tecnológico.

Muchos universitarios y público en general tuvieron la oportunidad de comparar dos visiones diferentes de país: la que predica que nuestro desarrollo depende de extranjeros “benefactores” y la que apuesta por nuestro país y nuestra gente; la que cede ante intereses extranjeros y la que propone soluciones modernas (que consisten en el control del estado de los recursos energéticos).

 

El mismo libreto

Una constante en los referidos debates, y a pesar de que provienen de partidos distintos, es que los legisladores dejan la impresión de que siguen un mismo libreto, una misma argumentación, que alguien les prepara sus materiales con las mismas características: muchas afirmaciones sin datos que las sustenten, verdaderos dogmas acríticos. También observé una escasa capacidad crítica acerca de la información que ellos mismos presentan, la creen a pié juntillas y eso a pesar de que se les presentó información contundente y sustentada en fuentes oficiales y confiables. Luego de observar esta información, seguían con sus afirmaciones que resultaban así más grotescas.

 

Noruega, Colombia y Cuba

La televisión comercial ha estado publicitando de manera casi permanente spots falaces con los que se trata de convencer a la población mexicana de que la entrega de recursos estratégicos a extranjeros es buena para México (copia de dichos spots se hallan en el sitio web de la presidencia de la República).

Uno de estos videos se refiere al sector petrolero en otros países. En el spot de marras se dice “¿sabías que los productores de petróleo de todo el mundo han realizado reforma energéticas como la que hoy impulsa México?” cosa totalmente falsa, además de absurda.

Como hemos señalado en otros artículos, de los 194 países del mundo sólo 65 cuentan con petróleo en cantidades relevantes así que es absurdo referirse a “todo el mundo”.

Por otro lado la mentira es más que evidente pues no es posible que otros países hayan realizado reformas energéticas “como la que hoy impulsa México” pues muy pocos países llevaron a cabo una nacionalización de su industria petrolera cuando lo hizo México. En los años 40, por ejemplo, el petróleo de los árabes pertenecía a las famosas “siete hermanas”. Otros países no tenían ni tienen en sus constituciones artículos semejantes a nuestros artículos 27 y 28 constitucionales, así que la analogía es absurda.

El video termina señalando a Cuba, Noruega, China, Brasil y Colombia, con la frase bastante estúpida “¿adivina quién no?… México…” y concluye con la frasecita chocante “si se puede”.

O sea que la propuesta es reformar por reformar sin discutir los resultados de las supuestas reformas en otros países y sin analizar el contexto de cada país.

Los tres legisladores con los que debatimos repitieron, acríticamente, la “argumentación” del video “patito”, todos mencionaron a Brasil, Noruega, Colombia y Cuba sin mencionar qué es lo que han hecho esos países y cuáles han sido los resultados de tales acciones.

De acuerdo a la clasificación de Petroleum Intelligence Weekly “Piw’s top 50 how the firms stack up” Pemex ocupa, desde 2006, el lugar 11 entre las principales petroleras del mundo; Petrobras, de Brasil está abajo, en el lugar 15; Statoil, de Noruega está en el lugar 27; Ecopetrol, de Colombia, está en el lugar 50 y, naturalmente, no se menciona a ninguna compañía cubana por el simple motivo que ¡Cuba no tiene petróleo! Es verdaderamente ridículo y absurdo que nuestra clase política nos diga que una potencia petrolera mundial como Pemex tiene que emular en sus políticas públicas a la petrolera número 50 o a un país que ni siquiera tiene petróleo, como Cuba, en vez de emular a las compañías 100% públicas que son las mejores del mundo como Saudi Aramco, National Iranian Oil Company, Petróleos de Venezuela o China National Petroleum Company, las número 1, 2, 4 y 5 del mundo. Se copia a los mejores que uno no a los peores.

En la figura 1 se muestra la producción diaria de petróleo en 2012 de México, Brasil, Noruega, Colombia y Cuba de acuerdo al British Petroleum BP Statistical Review of World Energy de junio de 2013. Salvo China (que no aparece en la gráfica), todos los demás países con los que se nos quiere comparar están por debajo de México. Como ya señalamos, el caso más ridículo es que se proponga a la onceava petrolera del mundo que emule las políticas energéticas de un país como Cuba que no tiene petróleo. La producción diaria de Cuba es de apenas 50 mil barriles. ¡Pemex produce en menos de una semana lo que Cuba produce en un año! Así de ridícula es la comparación, especialmente grave en el caso del senador panista Domínguez que es miembro de la Comisión de Energía del Senado.

Figura 1: producción diaria de petróleo (en millones de barriles).

 

Resultados de las privatizaciones

Los privatizadores sólo dicen que Colombia y Brasil privatizaron parte de sus industrias petroleras pero no nos dicen cuáles fueron los resultados de la privatización. Nos quieren hacer creer que todas las privatizaciones son exitosas y benéficas para los pueblos que las aceptan. Sin embargo, no es así, ¡al contrario!

Ecopetrol, de Colombia, fue privatizada, parcialmente, en 2007, en ese año ocupaba el lugar 38 en la clasificación mundial de Petroleum Intelligence Weekly, al año siguiente, ya privatizada cayó hasta el lugar 50, perdió 12 lugares en tan sólo un año.

Fernando Siqueiras, vicepresidente de la Asociación de Ingenieros de Petrobras, fue entrevistado el 19 de marzo por Carmen Aristegui (http://bit.ly/16HFJT7) y señaló varias cosas muy interesantes con respecto a la privatización de Petrobras: “Brasil perdió parte de su patrimonio y Petrobras se devaluó en materia petrolera… (la privatización) fue mala para Petrobras y pésima para Brasil… Brasil que tenía el 100% de la propiedad del petróleo pasó a tener el 10%, de impuestos, 100% de la propiedad pasó a ser de quien lo produce, una compañía extranjera… (Petrobras) pasó a ser controlada por leyes norteamericanas voraces… perdió su independencia nacional e internacional… pasamos a tener interferencia de accionistas extranjeros en nuestra producción más estratégica para el país, que es petróleo… una vez que se abre (a empresas extranjeras) no se tiene más control… la apertura tiende a crecer cada vez más, las compañías son muy poderosas, presionan a la prensa y a la sociedad de tal forma que es difícil controlar, aunque esta apertura sea gradual, no se tiene control”.

El futuro de nuestra industria petrolera es claro con la privatización: en el párrafo anterior, estimado lector, donde dice Petrobras póngale Pemex y donde dice Brasil póngale México. Si es esto lo que usted quiere para su país no mueva un dedo para evitar la privatización. Claro, eso no lo eximirá de pagar, amargamente, las consecuencias como todos los demás.

anbapu05@yahoo.com.mx

 

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