Opinión

Reforma energética

Punto y seguido

Por: Ricardo Rivón Lazcano

La caída del Muro de Berlín, el colapso de la Unión Soviética, el Consenso de Washington y, El fin de la historia del hegeliano Fukuyama, gravitan en las iniciativas de reforma energética propuestas por los principales partidos políticos PAN, PRD, PRI. (La propuesta de Morena y López Obrador es, hasta el momento, el NO a la reforma).

 

Para fines analíticos conviene reducir el debate energético a sus aspectos más simples. En ese sentido seguiré la tendencia de los medios masivos de comunicación: se habla de la reforma energética pero la gran discusión se centra en el petróleo.

En sentido estricto, ninguna de las iniciativas plantea la privatización ni de los hidrocarburos ni de la empresa encargada de procesar y producir la energía que consume el país. Pero eso, en lugar de tranquilizar, debe preocuparnos aun más.

La clave está en la “apertura” a la inversión de capitales privados, cuestión muy clara en las iniciativas del PAN y PRI, pero tampoco desechada totalmente en la propuesta perredista.

La euforia aperturista porta una retorica simplona en la que la iniciativa privada es, con mucho, más eficiente que cualquier empresa manejada por el Estado, lo que se traduce, casi mecánicamente, en mayores rendimientos e ingresos al presupuesto público.

La realidad es distinta.

Por lo tanto – dice Juan Carlos Boué-, la piedra de toque de cualquier política de apertura… tiene que ser la estructura impositiva que habrá de regir en el sector. Y es que, hablando en plata (literalmente), ni la propiedad de los recursos del subsuelo ni la soberanía sobre los mismos valen para nada si no están bien apuntaladas fiscalmente.

Este punto no se ha reconocido plenamente en México, donde la discusión en torno a los emotivos conceptos de “Soberanía Nacional”, por un lado, y “Eficiencia”, por el otro, ha sido tan constante como estéril, y revestida con tintes de neurosis.

En esta discusión prevalecen los legalismos más que las leyes.

La obsesión por preservar los símbolos y apariencias externas de la soberanía ha desviado la atención de un par de verdades fundamentales del negocio petrolero:

La primera es que el confiar la explotación de yacimientos especialmente fecundos a una compañía estatal, más que una cuestión de derecha versus izquierda, es una cuestión de arriba versus abajo (es decir, de qué parte de la colosal renta económica que generan estos yacimientos se queda con el dueño de los recursos petroleros y qué parte se queda con el operador que los explota).

La segunda es que si bien es cierto que la renta petrolera no garantiza el desarrollo justo y equitativo de  México, en ausencia de tal renta sería la ausencia de futuro.

La trampa y la trama están en la apertura. Las multinacionales petroleras tienen exceso de capital y buscan dónde invertirlo. La buena voluntad del capital privado no existe, sin embargo, la apertura no necesariamente es veneno. Ahí, creo, estará la clave.

Todavía no se supera la crisis global de 2008 provocada por los diseñadores de ilusiones y la venta de futuros.

Contaminados con la retórica de la competitividad no debemos soslayar que la economía nacional, si se somete a tales criterios, más que peligroso, puede resultar letal.

(Ver, de Juan Carlos Boué, “Eficiencia o ingreso fiscal? El verdadero desafío para las grandes empresas petroleras estatales” http://www.depfe.unam.mx/p-cientifica/coloquio-erdal/07CJuanCarlosBoueLtt.pdf )

Pertinencia del Diccionario del Diablo.

Patriotismo, s. Basura combustible dispuesta a arder para iluminar el nombre de cualquier ambicioso. En el famoso diccionario del doctor Johnson, el patriotismo se define como el último recurso de un pillo. Con el respeto debido a un lexicógrafo ilustre, aunque inferior, sostengo que es el primero.

Honorable, adj. Dícese de lo que está afligido por un impedimento en su capacidad general. En las cámaras legislativas se acostumbra dar el título de «honorable» a todos los miembros. V.g.: «El honorable diputado es un perro sarnoso».

Injusticia, s. De todas las cargas que soportamos o imponemos a los demás, la injusticia es la que pesa menos en las manos y más en la espalda.

Mitología, s. Conjunto de creencias de un pueblo primitivo relativas a su origen, héroes y dioses, por oposición a la historia verdadera, que inventa más tarde.

rivonrl@gmail.com

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