Opinión

Regreso a clases

Por: Salvador Rangel

A Dios gracias han empezado las clases, los niños y jóvenes de preescolar a secundaria regresan a las aulas, las madres de familia descansan de los niños que durante la temporada de vacaciones no sabían qué hacer con ellos, no todos pueden enviar a los cursos de verano. Los hermanos mayores han descansado, ya no cuidan a los menores, ya no pelean con ellos.

Pero aparte de la felicidad de ver que los hijos se van a la escuela, está la pesadilla de los gastos, cuotas escolares “voluntarias” aprobadas en asamblea de padres de familia, que a decir de las autoridades educativas no es obligatoria, pero en la realidad si el padre de familia no presenta el comprobante de pago, no hay inscripción. Y los directores de las escuelas señalan que es una decisión de los padres de familia y que ellos no pueden hacer nada.

El dinero se ha de aplicar a mantenimiento que no dan las autoridades, baños tapados, falta de vidrios, material de limpieza (jergas, escobas, etc.), focos, reparaciones menores de mesa-bancos, etc.

Otro gasto, compra de uniforme, en algunos casos lo venden en la propia escuela (principalmente las particulares) y nada de adquirirlos fuera porque no dejan entrar al alumno, con todas las consecuencias emocionales que ello implica. Y por si fuera poco lo cambian cada año, para que no usen el del hermano, amigo o pariente que se lo herede.

En las escuelas particulares hacen paquetes de cuadernos, libros y material didáctico, a precios de ellos, en algunos casos las tapas tienen el nombre del colegio, nada de comprarlos en el mercado o en el tianguis. Como si el cuaderno “oficial” de la escuela asegure el aprendizaje.

Y después, en las escuelas que no venden los paquetes armados de útiles, la lista de cuadernos, lápices de colores, plastilina, forros, es interminable. Cuaderno para tareas, cuaderno para ciencias naturales, cuaderno de cuadrícula chica o grande, cuaderno de doble raya, cuaderno para dibujo, etcétera. Al término del curso, de muchos cuadernos únicamente se utilizaron una o dos hojas, los primeros días de clase y después el maestro se olvida de ellos.

Y las ceremonias de apertura de cursos, en las oficiales se hace en una escuela primaria, previamente pintada, jardines arreglados, bardas sin anuncios o grafiti, llega el funcionario y de forma solemne declara inaugurados los cursos, se hace acompañar por el líder magisterial que lleva años sin impartir clases (se encuentra comisionado con goce de sueldo), y el funcionario señala que este gobierno es el que más ha invertido en educación e invita a alumnos y maestros a seguir adelante en su educación, fotos para el periódico, declaraciones de rutina… siguiendo las instrucciones del señor gobernador, etc.

En las escuelas particulares, llevan a cabo una misa, en algunas ocasiones en una iglesia en otras en el auditorio de la escuela o en el patio. Benito Juárez y el artículo 3° constitucional, bien gracias.

Después el reparto de libros de texto gratuito, en las escuelas particulares los distribuyen, pero no los usan y bien lo saben los inspectores escolares, al igual que Benito Juárez y el artículo 3° constitucional, bien gracias.

En cuanto a los días de asueto, existe el calendario oficial de la SEP, donde no están incluidos los días de “asamblea sindical”, los paros por diferencias sindicales, nueve días de permiso económico a que tienen derecho los maestros (conquista sindical y ahí ni un paso atrás), cursos académicos, etc.

Y que decir de los gastos que origina el regreso a clases, los padres no encuentran reposo económico, unos recurren a préstamos de caja popular, otros al “tarjetazo”, otros a sablear a los compañeros de oficina o a la familia.

Y los gastos diarios de transporte, bien sea en el camión de la escuela que hace que los alumnos conozcan toda la ciudad y disfruten de la siesta en el autobús, o el transporte público, o el uso del auto familiar. Y naturalmente darle a los niños una pequeña cantidad para comprar algo a la hora del recreo o del descanso, ya que los lunches ecológicos y nutricionales que les prepara mamá con tanto esmero terminan intercambiados, olvidados o bien el conserje de la escuela los aprovecha.

Y los nostálgicos recomiendan a los padres de familia, lo que diría Kalimán, El hombre increíble, al pequeño Solín… serenidad y paciencia en este regreso a clases.

rangel_salvador@hotmail.com

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