Opinión

Respuesta… tardía

Sólo para nostálgicos…

Por: Salvador Rangel

En la vida, si las respuestas no se dan a tiempo y con plena seguridad de lo que se dice y sobre todo si no las cree a quien van dirigidas, todo argumento no servirá de nada.

En la historia reciente de México, sobran los ejemplos de las declaraciones oficiales a las que nadie creyó en su día y hoy son leyenda urbana.

Una de ellas fue el asesinato del cardenal Posadas Ocampo, en el aeropuerto internacional de Guadalajara, oficialmente se dijo que fue una equivocación, el auto en que llegó se parecía al de un narco. El entonces Procurador de la República, Carpizo McGregor, en noticiero de televisión con horario estelar, presentó su teoría con un programa que parecía de Nintendo, nadie le creyó.

Y como olvidar al asesinato de Francisco Ruiz Massieu, donde para localizar a un testigo clave se apoyaron en una mujer, “La Paca”, quien con “métodos científicos” de brujería señaló el lugar donde estaban los huesos, que resultaron… falsos.

Y así toda clase declaraciones oficiales que no convencen a nadie, ni siquiera a quien las dice. El principio de todo buen mentiroso es que él debe creer la mentira, para convencer a los demás.

Y el recién estrenado Gobierno Federal, a los dos meses de ejercer el poder, se enfrenta a una tragedia, el 31 de enero a las 15:55 de la tarde, una de las torres administrativas de Pemex, la B2, en al colonia Verónica Anzures de la ciudad de México, se colapsa y el número trágico de muertos es de 37.

De inmediato las declaraciones extraoficiales son que se trató de acumulación de gases en el sótano y eso provocó la explosión de una subestación eléctrica.

Pasan los días y no hay declaración oficial, pero no se descarta ni afirma ninguna línea de investigación.

Han de transcurrir más de cien horas, el 4 de febrero a las ocho de la noche, cuando el procurador General de la República, José Murillo Karam, acompañado por Miguel Osorio Chong, Secretario de Gobernación y Emilio Lozoya Austin, director de Pemex, declara en forma oficial, que la explosión se debió a la acumulación de gas, y fue contundente al afirmar que las investigaciones preliminares se basan en los peritajes de expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, Policía Federal, Policía del Distrito Federal, especialistas de la PGR, Marina, Ejército y, por si esto no fuera suficiente, también especialistas de la Policía Nacional de España, ATF de Estados Unidos y de la empresa inglesa SGS.

Y puntualizó que descarta el atentado, porque no hubo huellas de explosión focalizada, ni desmembramiento de los cuerpos, ni oídos reventados, ni fracturas en las vigas de acero. No fue un explosivo, fue gas metano lo que causó la tragedia.

Es decir, quien señaló al principio de la tragedia que fue por acumulación de gas, es un experto de grandes vuelos, ya que antes de que todos los peritos dijeran lo mismo, él lo manifestó sin más pruebas que su deducción.

El procurador fue cuestionado en el sentido de que se habla de una maleta, presuntamente con material explosivo o una bomba, de inmediato desmintió el asunto y en tono de broma, expresó que sí se encontró una mochila, con un contenido altamente peligroso para los hombres y se descubrió que contenía cosméticos para dama y ropa.

Y el Secretario de Gobernación invitó a los diputados para que formen una comisión y visiten el lugar de los hechos. Otra comisión.

Eso sí se precisó, que siguen las investigaciones para saber con exactitud de dónde provino el gas metano.

Y ante la falta oportuna de información oficial, las leyendas urbanas han aparecido, un mando de la policía capitalina de los primeros en llegar al accidente, informa que el equipo antibombas sacó de los escombros una maleta que en su interior contenía un artefacto negro con varios cilindros.

Afirma que la vio y desconoce qué autoridad la tiene.

Y los nostálgicos consideran que los “nuevos” funcionarios se vieron bisoños con respecto a la información. Tantos años de marqués y no saber mover el abanico, dan pena ajena.

 

 

rangel_salvador@hotmail.com

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