Opinión

Síndromes de origen legal. La explotación de un nuevo mercado

Por Claudia Díaz Molina


El aumento en el número de separaciones y divorcios en México permite concluir que la familia tradicional tiende a dejar de ser la organización familiar dominante ante el creciente número de uniones sin reconocimiento legal y familias monoparentales. (Galicia, 2010)

 

En una época en que los roles socialmente asignados a cada sexo se diluyen, al tiempo que las funciones de la familia se alejan de la protección de los miembros a la satisfacción individual, aumentan las disputas por custodia en las que puede advertirse que los padres pelean la custodia exclusiva del menor en un gesto que expresa que el cónyuge es prescindible para los hijos después de la separación.

 

En el contexto neoliberal, estos cambios en la estructura familiar y en la expresión de la conflictividad conyugal, son hilos que se entretejen con el discurso capitalista que implica el desarrollo infinito del mercado, un mercado sin límites en el que todo es potencialmente mercancía. Fue así, que en los Estados Unidos de Norteamérica, las prácticas legales se hicieron industria. En su frenesí “productivo”, la industria legal norteamericana abrió un mercado privilegiado para una nueva mercancía: síndromes diseñados para propósitos legales específicos.

 

Llamados por Alan Dershowitz, un famoso abogado norteamericano, Excusas de abuso, los síndromes descritos por primera vez para fines legales, conforman una larga lista. Por mencionar algunos, el Síndrome de la mujer maltratada, el Síndrome del niño adoptado, el Síndrome del admirador obsesivo y el Síndrome de alienación parental. (Derschowitz, 1994).

 

Este último, puede describirse (según se mire desde uno u otro extremo de la polémica en torno a su legitimidad) como la descripción científica de un trastorno emocional por el que un niño rechaza injustificadamente a uno de los progenitores, debido a la influencia negativa del otro progenitor, o bien como el invento pseudocientífico de un psiquiatra al servicio de las fuerzas militares estadounidenses creado para tramitar las numerosas acusaciones de abuso de los soldados contra sus propios hijos.

 

Una vez que uno de estos síndromes es admitido por un jurado, el síndrome en cuestión se convierte en una etiqueta diagnóstica que amenaza con engrosar la lista de los trastornos mentales. Éste es el caso del Síndrome de alienación parental, descrito por primera vez en 1985 por Richard Gardner, psiquiatra norteamericano del que se dice se enriqueció testificando como experto y publicando libros sobre el tema en su propia editorial.

 

No puede negarse que en las disputas por custodia en juicios de familia se dan fenómenos conductuales de gran complejidad tanto en los padres como en los hijos, pero es justamente la complejidad de estos fenómenos la que exige renunciar al uso de etiquetas que pretenden simplificar su identificación y manejo terapéutico.

 

Los estudios de mercado existen en todos los ámbitos para segmentar a la población en tipos de clientelas; las disputas por la custodia de los hijos en los divorcios conflictivos son el nicho de ciertos profesionales y aficionados que están decididos a explotarlo promoviendo el reconocimiento del Síndrome y proclamándose expertos en su diagnóstico y tratamiento.

 

Matrimonios y divorcios, años seleccionados 2000-2007 (miles)

 

 

Relación divorcios-matrimonios, años seleccionados 1996-2007 (divorcios por 100 matrimonios)

 


Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba