Opinión

Suicidio, problema social

Por: Salvador Rangel

Existen temas que causan escozor entre las personas, la sociedad y las autoridades. Uno de ellos es el suicidio, en el que se ven involucradas: religión, sociedad, salud pública, familia, etc.

En cuanto a la religión, desde el punto de vista cristiano se ve al suicidio igual que al asesinato –eso es lo que es– asesinarse uno mismo. Dios es quien va a decidir cuándo y cómo va a morir una persona, es el poder de Dios, y cometer suicidio es pecado.

En cuanto a la sociedad, es un cuestionamiento a los sistemas de educación, de valores humanos de la familia, presiones de la vida diaria donde las personas se ven involucradas en un ritmo de vida que los abruma, en ocasiones, la cuestión económica que está por encima de sus posibilidades; contraen deudas que a la postre los colocan en una situación insostenible.

Los medios masivos de comunicación que por medio de la publicidad de bebidas alcohólicas presentan un cuadro de sonrisas y buen ambiente, de bienes y servicios que no están al alcance de todas las personas y provocan en algunas un sentimiento de inferioridad, de rechazo social.

La salud pública, juega un papel muy importante en la prevención de actitudes suicidas, existen excelentes programas de prevención al suicidio dirigidos a jóvenes y a la población en general; desafortunadamente, grande es el número de personas que no tienen acceso a los servicios de seguridad social y lo más grave es el reducido número de doctores especialistas en salud mental. Y por si fuera poco, la conducta defensiva que asumen las personas frente a la necesidad de acudir con un psicólogo o psiquiatra; por lo general dicen: no estoy “loco”. Cuántos candidatos al suicidio andan en la calle, por la falta de conciencia en asumir que se tienen tendencias autodestructivas.

Y la familia, el núcleo fundamental de la sociedad, que ha cambiado en poco tiempo de manera vertiginosa; en plena era de la comunicación se padece incomunicación, se dedica más tiempo a las redes sociales que a la interacción familiar. La necesidad de elevar el nivel económico de la familia, obliga a que los padres trabajen y dejen a los hijos solos, o con parientes que en ocasiones no tienen la autoridad para actuar, únicamente son cuidadores, los dejan solos o en manos de terceras personas.

Cada día los jóvenes exigen más libertad, pero no todos saben ejercerla responsablemente y los peligros están a la vuelta de la esquina: adicciones al juego, al alcohol, a las drogas, y es por falta de comunicación en la familia que los padres no detectan el riesgo en que están sus hijos; cuando lo hacen, la respuesta, en no pocas ocasiones, es agresiva, y lejos de buscar ayuda profesional, hay agresión y culpas mutuas en la pareja; se crea un problema dentro de otro.

En la familia que sufre el suicidio de uno de sus miembros, queda el sentimiento de culpa, de dolor eterno, la vida cambia, hay un vacío que nada ni nadie llena. Tampoco es ajena la conducta de sentir ira contra la persona que se ha suicidado. Y otro aspecto, el que asumen que no podían estar al corriente del pensamiento del suicida y por más que hicieran para evitarlo, nada ni nadie podría impedírselo.

El suicidio no sólo atañe a los jóvenes, también a los adultos, no conoce clases sociales, estudios, religión; es democrático.

Las causas que provocan tendencias al suicidio son variadas: depresión generada por la muerte de un ser querido o el rompimiento sentimental, cuestiones económicas, el despido, enfermedad incurable, etc.

El método escogido por una persona para suicidarse es determinado por los factores culturales y la verdadera intención de lograrlo.

Hay suicidas que dejan un recado, en el que piden que no se culpe a nadie a de su muerte, otros explican el motivo de decisión y dejan pesada losa a determinada persona; también están los que no dejan nota y cada quien asume la parte de lo que cree es culpable.

Y los nostálgicos consideran que si bien en la vida no es todo color de rosa, tampoco es negro. Hay múltiples razones para disfrutarla.

rangel_salvador@hotmail.com

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