Tiktok el reclutador

El día del operativo militar donde mataron al Mencho, murieron también alrededor de treinta jóvenes vinculados al crimen organizado. No sabemos sus nombres ni quiénes eran, pero podemos deducir algo: su edad.
Lo creo porque en este país el homicidio es la principal causa de muerte entre hombres de 25 a 34 años. Para los más jóvenes, de 15 a 24, es la segunda, según la estadística de defunciones registradas del INEGI. Por eso asumo que eran jóvenes o muy jóvenes.
También es probable que, meses antes de ese día, esos mismos jóvenes estuvieran sentados en algún lugar donde hemos estado: en una banqueta, una plaza, en la sala de su casa o acostados en la cama, mirando el teléfono y deslizando el dedo sobre TikTok. Tan natural como lo hacen millones de jóvenes que buscan entretenimiento, distracción o, incluso, trabajo.
TikTok tiene millones de usuarios en México. Muchos de ellos son tan jóvenes que ni si quiera podrían votar.
Hace unos días entré al buscador de la plataforma y escribí un hashtag con el nombre de uno de los cárteles más poderosos y violentos del país. No tuve que buscar demasiado, el algoritmo comenzó a trabajar.
El primer video que apareció era una rara y tentadora oferta.
“¿Tengo plazas disponibles, te animas?”
Es verdad que también había otros videos bajo el mismo hashtag: jóvenes conduciendo camionetas en caminos de tierra, mujeres posando con armas, dinero o símbolos de pertenencia. Todo aquello que la cultura de la violencia nos ha hecho normalizar. Pero ese primer video era distinto porque no glorificaba al crimen, reclutaba.
El Colegio de México estudió este fenómeno y encontró que el 47% del contenido en TikTok vinculado al crimen organizado tiene ese objetivo específico. Es decir, uno de cada dos videos con contenido criminal tiene la intención explícita de emplear a jóvenes.
Las ofertas están dirigidas a todos. El estudio también revela que el 80% del contenido apunta tanto a hombres como a mujeres. Pero cuando se segmenta, el 16% se dirige exclusivamente a hombres y el 4% a mujeres, con mensajes que prometen apoyo económico para madres solteras o estudiantes. El lenguaje es el mismo que cualquier empresa cuando busca trabajadores: Ofrecen hospedaje, entrenamiento y buenos sueldos.
Yo sé que esto no es sorpresa. El crimen organizado siempre ha reclutado porque es parte de su naturaleza. Lo preocupante es la arquitectura que hace posible el reclutamiento. Porque ahora ocurre en plataformas donde navegan millones de jóvenes -incluso menores de edad- diseñadas para captar atención, prolongar la permanencia, recopilar datos y recomendar contenido con precisión para interactuar.
En uno de esos videos, un usuario respondió: “Me interesa”. Acción suficiente para alterar su algoritmo y, quizá, el de sus amigos. De esta manera, el crimen se expande y las plataformas lo monetizan.
En marzo de 2025, el secretario de Seguridad en el país, Omar García Harfuch, dio a conocer la existencia de una red de reclutamiento criminal que operaba en TikTok. Identificaron al menos 39 cuentas dedicadas a captar jóvenes. Treinta y nueve cuentas en una plataforma con decenas de millones de usuarios.
El esfuerzo de las autoridades se reconoce, pero también exhibe sus límites. En otros países, las plataformas han sido obligadas a responder cuando su impacto amenaza la estabilidad pública. En Brasil, por ejemplo, la justicia ordenó la suspensión de una red social completa. En España, el debate es cómo impedir que menores de 16 años puedan siquiera entrar. Se empieza a entender que el problema no es solo el usuario, sino el algoritmo que lo permite, lo distribuye y lo promueve.
Aquí, en cambio, el reclutamiento digital ocurre sin responsables ni consecuencias. Y aunque no sabemos con certeza si los jóvenes asesinados durante el operativo fueron reclutados de esta manera, hoy sabemos que el algoritmo es capaz de perfilar y acercar el crimen a los jóvenes con una precisión que, hasta ahora, nadie limita.



