Opinión

Veinte

Por: Daniel Alejandro Muñoz Vega

Veinte años del levantamiento armado zapatista. Veinte años del Tratado del Libre Comercio. Veinte años han pasado  desde que coincidieron el surgimiento legítimo del hartazgo indígena y la entrada al mundo del liberalismo económico.  El antagonismo marcado por una fecha: 1 de Enero de 1994. Progreso y abandono. Dos méxicos, dos realidades, dos formas de contraste.

Hoy, veinte años después, podemos analizar el resultado de nuestra democracia. Podemos ver en retrospectiva en lo que se ha transformado el país después de la histórica entrada en vigor de México al Tratado del Libre Comercio y de la histórica también, aparición del zapatismo, sin dejar de lado,  el año 2000 como el de la “transición democrática”.

A Veinte años de tales sucesos, la prosperidad económica del país queda fragmentada en la concentración de la riqueza en pocas manos. Son pocos los que tienen acceso a los beneficios que ha traído consigo el TLC. De entrada, hay que entender que México firmó un tratado económico donde tenía las de perder. La infraestructura, el desarrollo tecnológico y nuestra capacidad de producir no podían competir contra el desarrollo de Estados Unidos y Canadá. Los países vecinos del norte nos vieron como consumidores y vaya que lo hemos sido. Hoy encontramos de todo en los grandes centros comerciales. Las grandes marcas norteamericanas encontraron un excelente mercado en México. Hoy, Veinte años después, México produce prácticamente nada a comparación con lo que producen nuestros socios comerciales y ¡qué decir de China!

Veinte años después de la firma del TLC, el campo siguió con la misma dinámica de abandono. La agroindustria es poca y la figura del campesino ha desaparecido. Tenemos nuevas amenazas como la biotecnología que producirá productos transgénicos.

Veinte años después de la firma del TLC, México sigue sin invertir en ciencia y tecnología. Son las empresas transnacionales las que invierten, obvio para beneficio del incremento de sus utilidades. Seguimos sin inventar cosa alguna. Un poco de inversión en el establecimiento de empresas extranjeras en el país, es todo lo que hay.

Veinte años después del surgimiento de los zapatistas, el país sigue teniendo escenarios desoladores de pobreza. El progreso del libre mercado y la exigencia de justicia para los menos favorecidos no han dado resultado alguno en beneficio de construir un mejor país.

Veinte años después volvió el PRI después de su salida en el año 2000, peor aún, volvieron los mismos priistas, responsables de la construcción de un  país infestado de corrupción y desigualdad. Aquellos que crearon ese México de beneficios particulares, de 24 supermillonarios, de monopolios grotescos y de injusticia absoluta, nos gobiernan otra vez.

Veinte años después de que lo zapatistas alzaron la voz para exigir mejores condiciones de vida, México no está mejor. La democracia que se pudo haber construido desde 1994, se desplomó por la insensatez de una clase política de naturaleza corrupta. Las principales fuerzas políticas han estado en posiciones importantes de poder y no han transformado nada, las aparentes reformas que se han dado, no son para forjar un mejor país, simplemente tapan hoyos y abren otros para seguir alimentando intereses de partido.

Veinte años después de la guerrilla zapatista, vino la guerra contra el narco donde quedó exhibida la putrefacción del estado y sus corporaciones de seguridad. Exactamente hoy, cuando hace 20 años veíamos la ofensiva del ejército contra las comunidades indígenas de Chiapas, vemos al mismo ejército desarmando a los grupos de autodefensa en Michoacán, estado podrido por gobiernos locales y federales del PRI, PAN y PRD.  Michoacán es el resultado del abandono, de la corrupción,  de la narcopolítica. Es el entendimiento exacto de que  los políticos lo cagaron todo y después embarraron la mierda por doquier.

Catorce años después de la alternancia democrática, México no logró siquiera construir bases para un mejor país. Pasaron 14 años en los que perdimos el rumbo si es que algún día lo hubo. Fox fue el gran artífice de lo que tenemos como país, no fue el cambio sino la consolidación total, el asentamiento absoluto de la peor clase política.  Tres gobiernos oligarcas a partir de la esperanza que surgió en el año 2000. Todos igualmente corruptos. Fox ineficiente y déspota; Calderón y la simulación de la guerra contra el Narco; y Peña y el resurgimiento de la dictadura perfecta.

Han pasado veinte años del primer texto del “Sup”, donde explica el por qué del levantamiento. Veinte años después las realidades son las mismas para México. Donde Chiapas es gobernado por un personaje de telenovela al estilo de Peña Nieto; con la gran diferencia a comparación de veinte años atrás, de que la dignidad indígena se manifiesta a través de “Los Caracoles” y las Juntas del Buen Gobierno.El zapatismo ha puesto el ejemplo de la desobediencia civil bajo la autonomía de sus territorios. Veinte años después, en lo personal, creo que no podemos perder la esperanza de que vendrán tiempos mejores.

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