Opinión

¿Y la credibilidad apá?

Por Carlo Daniel Aguilar González

En Querétaro, los periódicos de circulación diaria son predecibles en sus contenidos. Se ‘mueven’ al ritmo de los deseos y las conveniencias del Ejecutivo estatal y la elite en el poder. Así, decepcionan a un amplio sector de la población.

 

Estas líneas se escriben la tarde del jueves 12 de abril, horas antes de que salgan a circulación las ediciones del viernes 13.

En estos momentos se puede pronosticar con anticipación cuál será la ‘nota de ocho’ en los cinco periódicos locales: la visita de Enrique Peña Nieto, candidato del PRI a la Presidencia de la República (o alguna de sus declaraciones que haya pronunciado durante la visita).

No se trata de dotes predictivos o sobrenaturales del autor de este texto. Tampoco, o muy difícilmente, de que la visita de Peña Nieto sea el hecho más trascendente para la sociedad queretana. Dudo que sea algo que le preocupe o le interese a la mayoría de la población.

Nada de eso. Es el reino de la monotonía en las portadas de los diarios queretanos, donde lo que cuenta es quedar bien con el partido de los tres colores, con el gobernador Calzada y, en un alcance más lejano, con quien pudiese convertirse en el próximo Presidente. El dinero y los compromisos políticos por encima de la salud informativa de los lectores. Así de simple.

No importaría que los diputados aprobaran nuevos impuestos o que modificaran el contenido de una ley, que el Cabildo de Querétaro anunciara la regularización de 20 colonias, que ocurriera un accidente con múltiples lesionados y vehículos involucrados, o que por condiciones del clima se perdieran miles de hectáreas de cosecha.

La de ‘ocho’ se decidió con antelación: la tiene acaparada Peña Nieto (o “Peña”, como algunos acostumbran nombrarlo).

Para los diarios tampoco sería relevante que el equipo de seguridad del candidato causara molestias a la gente para tratar de ‘abrirle paso’ al político en su mitin, o que se tuvieran que cerrar calles en las inmediaciones del evento donde estuviera el priista.

El equipo de seguridad de Enrique Peña ha obstaculizado el libre tránsito de trabajadores de uno de los periódicos ¡en su propio centro de labores!, al utilizar su helipuerto e instalaciones en general (esto ha ocurrido dos veces que EPN ha visitado Querétaro durante 2012, cuando aterrizó en el edificio de un periódico ubicado en avenida Constituyentes).

Sin embargo, nada de eso ha sido consignado o se publicará en la prensa local. Estoy seguro que para cuando usted lea esto, los cinco periódicos habrán destinado no sólo la nota principal de sus respectivas portadas, sino al menos otras dos páginas de interiores a la cobertura a la visita del ex gobernador del Estado de México.

De esta manera contribuirían en el intento de apuntalar la percepción de que es “el bueno”, que su triunfo es “inevitable”, que es “cercano con la gente”, que va a “cumplir compromisos”, o que sencillamente él y su visita al estado fueron “lo más importante” acontecido el jueves (casi casi venderían el discurso de que ningún candidato como él).

Cualquiera de estas mentiras se convertirá en la premisa o el ‘criterio’ bajo el cual querrán convencer a los lectores de la supuesta importancia de la nota.

Qué importa la muy baja ESTATURA INTELECTUAL del priista. Menos que durante su sexenio el Estado de México haya sido la entidad donde más mujeres fueron asesinadas (recuérdese que fue el estado con mayor número de feminicidios, por encima de Chihuahua, donde está Ciudad Juárez).

Tampoco sería relevante que hayan proliferado la inseguridad y el narcotráfico en su sexenio de “gobierno”. O, como usted seguramente recordará, que la lectura y los libros no sean una prioridad en su vida. Hay línea con este presidenciable… por lo menos en territorio de “PP”.

Al día siguiente de cuando vino López Obrador (1 de abril), ningún periódico le otorgó ‘la de ocho’ a su visita o a su discurso. ¿Qué pasará cuando venga Josefina Vázquez Mota (PAN)? ¿Usted cree que los periódicos queretanos le darán, como sucede con EPN, ‘la de ocho’?

Son pocos los momentos en que los diarios locales se unen para una misma causa, pero en donde sí coinciden es en elogiar y replicar el discurso del Ejecutivo. Recuérdese que tan solo el 2011 los diarios locales unificaron ‘cabezas’ o titulares ‘de ocho’ en 52 días, replicando o elogiando al gobernador José Calzada (Tribuna de Querétaro 604, 14 de diciembre de 2011).

 

‘El que no se vista de rojo, no sale en la foto’… (incluso reporteros)

Conforme ha avanzado el año, ha ido en aumento el espacio destinado y la cobertura en la prensa para los políticos priístas que buscan competir por un cargo de elección popular. En especial llama la atención la manera en que tratan a Roberto Loyola Vera (ex Secretario de Gobierno y en estos momentos precandidato a la Presidencia Municipal de Querétaro).

Y es que en aras de ‘alinearse’ con el partido en el poder, con el futuro candidato o en la búsqueda de amarrar futuros convenios publicitarios con el posible alcalde, se ha llegado a extremos de verdad penosos para el ejercicio periodístico local, al grado de que no disimular preferencias políticas o de no guardar las formas políticas en los contenidos que se publican.

Para muestra un botón: el jueves 5 de abril apareció publicada en portada una fotografía (en un periódico cuyo nombre evoca a un lugar del Centro Histórico), donde se observa al Jefe de Información de dicho medio sentado junto a Roberto Loyola Vera, en el marco de un café-desayuno que ofreció el político a reporteros que cubren ‘la fuente’.

La imagen no tendría mucho de extraordinario a no ser porque el reportero luce una camisa roja del mismo tono que la que porta el ex Secretario de Gobierno (y que utilizan en eventos públicos el gobernador Calzada y su equipo de trabajo, con  un color propio del PRI).

Además, en el pie de foto se ‘presume’ que el Jefe de Información está a “la derecha” de Loyola Vera. (¡!¿?). Y como título para la nota se puso “Al que me pongan: Loyola”. Usted, amable lector, tiene la mejor opinión.

Por si esto fuera poco, en las últimas semanas el dirigente estatal del PRI, Braulio Guerra Urbiola, aparece casi todos los días en portadas de periódicos locales, con alguna u otra declaración. Incluso se ha jerarquizado como principal el anuncio de “carro completo”, expresión propia del régimen autoritario priísta.

Así, en lo que va del año lo mismo se encuentra en portada el “PP”, que “Braulio”, “Roberto”, e inclusive han llamado “Tona” al ex Secretario de Desarrollo Sustentable, Tonatiuh Salinas Muñoz, quien hoy es coordinador de la campaña de EPN en Querétaro.

En su afán de dirigirse a los poderosos como si fueran sus cuates o por un sobrenombre que les agrada, no se disimulan las formas y no se cumplen los estándares periodísticos mínimos. En Querétaro lo que se publica en portada no es el reflejo de la sociedad, ni lo que le preocupa, ni los temas importantes, sino lo que quiera la elite.

Otro ejemplo: en el marco del 6 de enero (Día de los Reyes Magos) los periódicos publicaron una foto en portada donde aparecía la presidenta del Patronato del DIF estatal, Sandra Albarrán de Calzada, mostrando ‘el muñeco’ que le había salido al partir la Rosca. En la imagen se le observa sonriente junto a integrantes del gabinete estatal.

Todos los diarios le dieron un espacio en portada para incluir esta imagen. Entre las preguntas que se pueden formular están las siguientes: ¿qué tuvo de trascendente, desde el punto de vista social, este hecho? ¿en qué le benefició o perjudicó a la sociedad queretana que la señora Albarrán ‘se sacara el muñeco en la rosca’? ¿Tuvo un impacto social?

¿Que no había acontecimientos más importantes que consignar en la portada de aquella edición (con todo el respeto que me merece la esposa del gobernador)?

Así como este, existen múltiples ejemplos. Desafortunadamente, los contenidos de los diarios queretanos no obedecen a las necesidades sociales, sino a la complicidad que tienen con el poder. Aun cuando esto implique llevarse a los lectores y a la propia credibilidad del medio “entre las patas”.

Por eso, con base en lo que se lee y observa durante las últimas semanas en los periódicos locales, se puede cuestionar “¿y la credibilidad, apá?”.

 

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