Opinión

Y les valió..!

Por: Efraín Mendoza Zaragoza

PARA DESTACAR: Ningún diputado queretano se atrevió a salirse del coro. Todos se disciplinaron del modo más ignominioso. Hemos retrocedido. Los diputados volvieron a su triste condición de levantadedos. Como antes del paréntesis plural del régimen mexicano. Un paso más en la ruta de restauración del viejo autoritarismo.

Quisiera poder entender las razones de la mayoría que aprobó el presupuesto federal para 2017. En apabullante mayoría, 438 de los 500 integrantes de la Cámara de Diputados decidieron no ver ni oír nada distinto de lo que los supremos poderes ya habían decidido. Fueron desechadas 359 “reservas”, es decir, todas las propuestas de redistribución de los recursos.

Hemos retrocedido. Los diputados volvieron a su triste condición de levantadedos. Como antes del paréntesis plural del régimen mexicano. Un paso más en la ruta de restauración del viejo autoritarismo, hoy de nuevo tan rozagante. Los diputados no se miden. Les valió. Les valieron las protestas. Y todavía el presidente de la Comisión de Presupuesto, Alfredo del Mazo, se recorrió al extremo del cinismo al decir que este presupuesto “fue uno de los más difíciles de dictaminar en la historia del país”.

Frente a todo el PRI, todo el PAN y casi todo el PRD, hay que advertir la notable oposición de Morena, cuyos 34 legisladores presentes votaron en contra.

Detengámonos en los legisladores que representan a Querétaro para averiguar cómo votaron. Pongamos sus nombres en letras de oro. En la lista de los 200 priistas que votaron a favor están, relucientes, los dos diputados que proclamaron a los cuatro vientos que no le fallarían a su pueblo. Aquí con todos sus nombres y todos sus apellidos: Braulio Mario Guerra Urbiola y José Hugo Cabrera Ruiz. Antes de que traten de negarlo, encuéntrelos usted mismo en los números 34 y 80 del tablero de votación. Para no creerles más una sola palabra.

Y los del PAN, con el número 81, Armando Alejandro Rivera Castillejos; con el 67, María Guadalupe Murguía Gutiérrez; con el 39, María García Pérez; con el 26, Gerardo Gabriel Cuanalo Santos, y con el 16, José Apolinar Casillas Gutiérrez. Ningún diputado queretano se atrevió a salirse del coro. Todos se disciplinaron del modo más ignominioso. Bueno, a la última diputada que aparece registrada como plurinominal por Querétaro, la diputada verde Alma Lucía Arzaluz Alonso, hasta pena da mencionarla, pues ni a la sesión se presentó.

Tal como lo dispuso la Secretaría de Hacienda, se consumó el recorte a la educación, pero también al medio ambiente y a las comunicaciones. De cada 10 pesos recortados, cuatro son en perjuicio directo del desarrollo social. A la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano, por ejemplo, le rebanaron nada menos que 37 por ciento de su gasto.

Pero al mismo tiempo, al Poder Judicial le aumentaron más del 9 por ciento y al bien alimentado Tribunal Electoral cerca del 18 por ciento. Y ni una sola pluma le quitaron al pago de los intereses usurarios de la banca internacional. A la educación superior le recortaron más de 37 mil millones de pesos. Para la ciencia, tecnología e innovación la reducción fue de 9 por ciento. Absoluta indiferencia y aún desprecio, hacia la investigación científica, estación de paso hacia los sótanos del subdesarrollo.

Eso sí, en lo que nuestros diputados fueron puntualmente escrupulosos fue justo para autorizarse a sí mismos injustificados incrementos. El año pasado ejercieron 7 mil 559 millones 432 mil 185 pesos y para el que viene ejercerán nada menos que 7 mil 629 millones 432 mil 189 pesos. Repase usted esa cifra e imagine peso sobre peso. Tiene razón la organización Ciudadanos por una Mejor Administración Pública al recordarnos que lo que permite que se sirvan con la cuchara grande es precisamente “el hecho de que no exijamos a los diputados y que no estemos supervisando su trabajo”.

Ya conoce usted la lista de la ignominia. Los legisladores, marcados por la insensibilidad y la irresponsabilidad, deberían ser acusados de crímenes de lesa humanidad equiparados. No creo exagerar, pues lo que han hecho es un acto inhumano intencional que causará grandes sufrimientos a la población civil. Han hecho del perjuicio a la sociedad un daño sistemático y continuado, y lo han elevado a categoría de política pública.

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