Invierno y mundial siempre de la mano

La FIFA, a través de su director técnico de desarrollo, Arsene Wenger, ha mencionado que ve viable la posibilidad de seguir realizando mundiales en invierno, una de las peores decisiones que ha tomado en los últimos años, o ¿no?
La edición número 22 del torneo de selecciones se realizó por primera vez en la temporada de invierno, situación que ha causado polémica, por provocar un parón a mitad de las temporadas europeas para que se juegue el torneo, pero esta no es para nada una mala decisión de la FIFA.
Esta decisión de mover el mundial a invierno permite que una mayor cantidad de países se encuentren en la posibilidad de organizar el evento, ya que las condiciones climatológicas lo permiten, cómo es el caso del propio Catar, país en el que es imposible practicar el deporte durante el verano.
Es claro, que se rompen ciertas tradiciones de que el torneo se lleve a cabo entre los meses de junio y julio, cuando las ligas de la mayoría de países ya concluyeron, pero si algo nos ha enseñado esta edición es que los futbolistas se encuentran en su mejor momento, en pleno ritmo de competencia, brindándonos una de las ediciones con mayor cantidad de goles que se haya visto.
Si bien la cantidad de lesiones en los días previos al mundial es enorme, con jugadores como Benzema, Lo Celso o Jota perdiéndose todo el torneo; se ha señalado al mundial cómo el culpable, por añadir partidos al calendario, cuando realmente el problema de la sobrecarga de partidos viene de los torneos de clubes, que ponen a los futbolistas a jugar más de 40 partidos al año.
Otro tema a considerar, es que realmente no es igual para todos, las estaciones del año no son las mismas en todo el planeta, hemisferio norte y sur, tienen estaciones diferentes, por lo que en países del sur de América, África y Oceanía, no es el primer mundial de invierno, sino el primero en primavera; cerrarnos a pensar únicamente en el hemisferio norte del planeta, implica silenciar a la mitad de los países que por primera vez tienen el privilegio de ver los partidos de sus selecciones con un clima veraniego; bajo esta misma idea, no es el primer mundial de invierno, ya que en Brasil 2014, se disputó el mundial en los meses de junio y julio, pleno invierno brasileño, situación que no alarmó a nadie, puesto que seguía los lineamientos establecidos, sin importar las condiciones del país anfitrión.
Es una realidad que es nuevo para todos tener un mundial en los meses de diciembre y noviembre, pero es un cambio que trae cosas positivas y nos permite vivir en un mundo más global, en el que más países tienen la posibilidad de albergar un evento deportivo tan importante como este.



