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Crónica de un fraude anunciado en el SUPAUAQ

No hay en esta historia, un Santiago Nasar que le quite la virginidad a Ángela Victoria, ni tampoco que los hermanos Victoria pretendan recuperar el honor de la familia a través de provocarle la muerte al causante de tal vergüenza social. La trama, a pesar de la evidencia, y de que ‘ningún borracho se come su propia caca’, se va urdiendo hasta ser consumada fatalmente.

Para el caso que nos ocupa, no hay vírgenes, no hay hermanos, no hay borrachos, acaso ángeles y banderas sindicales que quieren mantener el control del SUPAUAQ desde el año 2010-2023 para prolongarlo al 2026. En las colaboraciones anteriores de quien esto escribe a nuestro semanario ‘Tribuna de Querétaro’, ediciones 1082 y 1083, se pasó de la narrativa de las amenazas de expulsión a Saúl García, ex-Secretario General del SUPAUAQ (2016-2018, con Toma de Nota de Conciliación y Arbitraje), por parte de Ricardo Chaparro, Secretario General del SUPAUAQ (2018-2023), a la operación de una maquinaria electoral de mayores dimensiones para iniciar con el control de las tres ‘Comisiones Autónomas’ del SUPAUAQ (Vigilancia, Honor y Justicia, y Hacienda) en una burda maniobra al lanzar una Convocatoria el 29 de agosto de 2023, para registrar las planillas contendientes el 1 de septiembre, supuestamente respaldada en los artículos 76 y 88 de los Estatutos, interpretados por la Comisión de Vigilancia –Comisión Electoral en funciones- de manera discrecional y parcial, emitiendo en forma de ‘madruguete’, el 4 de septiembre, un ‘Resolutivo Único’ que solo reconoce el registro de las tres comisiones respectivas que respaldan la continuidad sindical y la protección de las espaldas del grupo en el poder, mientras que las otras seis planillas alternativas NO reciben el registro, no les extienden notificación oficial, por escrito de las razones de su exclusión, ni les contestan sus inconformidades.

A pesar de la valiente oposición y deslinde de las maniobras arbitrarias de tres miembros de la Comisión, por parte de Pilar Escott Mota, integrante de la misma Comisión Electoral en funciones, por medio de un ‘Acta Circunstanciada’, en la que da cuenta de las irregularidades del proceso y de la descalificación de 30 integrantes de las 6 planillas de la oposición que, con todo derecho, podrían participar en la contienda por ganar espacios en las comisiones autónomas. A partir de ese momento, ya no convocan, ni aparece en los documentos el nombre de Pilar Escott, la integrante de la Comisión quien se declara inconforme con el procedimiento realizado por sus compañeros del estercolero sindical.

Como ocurre en toda controversia electoral, siempre se otorga un período de tiempo para recibir y responder impugnaciones, sin embargo, a pesar de que se incorporaron impugnaciones y peticiones de revisión por parte de las seis planillas excluidas, desde el día 5 de septiembre, los representantes de la Comisión Electoral en funciones, no dieron la cara y no ofrecieron ningún tipo de respuesta, en tanto que Ricardo Chaparro hizo pública la Convocatoria a una Asamblea General Ordinaria para el día 11 de septiembre, reiterando, en el punto 4, la elección de las comisiones autónomas y en el punto 5, la toma de protesta de las comisiones electas, a pesar de recibir escritos de inconformidad de por lo menos ocho delegaciones del SUPAUAQ, para suspender el proceso de elección de las Comisiones Autónomas y reponer el procedimiento, dadas las irregularidades antiestatutarias.

Nada contestó Ricardo Chaparro y se hizo pública, en forma extemporánea, en el Portal del SUPAUAQ, una explicación imprecisa, por no decir tramposa de los artículos 76 y 88, en el que se explicita claramente qué requisitos son exigibles para la elección de los miembros del Comité Ejecutivo y cuáles para las comisiones autónomas. Sin reversa en el carro del Comité Ejecutivo, se realizó el fatídico 11 de septiembre, una Asamblea General ilegal, en la que la protesta sindical se hizo sentir de manera pacífica, pero sin atender a ello, se realizó ‘de facto’ una votación con 240 personas que apenas alcanzó entre un 13 y 15 por ciento del Padrón de Sindicalizados, sin observar la cláusula 73 de los Estatutos que señala: “Para los asuntos de extrema importancia y PARA TODOS LOS PROCESOS ELECTORALES DE CUALQUIER NIVEL, deberá reunirse una mayoría de DOS TERCIOS, para que el proceso sea válido”, además del artículo 82 que remarca que el Padrón es sobre el total de personas sindicalizadas. En consecuencia, lo que ocurrió, en esta fase del proceso de elección de comisiones autónomas, es ni más ni menos, una CRÓNICA DE UN FRAUDE ANUNCIADO EN EL SUPAUAQ.

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