Estancia infantil en Campus Concá UAQ

Antes de entrar en el tema, valdría la pena precisar los conceptos que están detrás de las guarderías o estancias infantiles. Por cuidar se entiende la acción de responsabilizarse de un dependiente para que pueda desarrollar sus capacidades, ya bien sean físicas, intelectuales o emocionales hasta alcanzar un estado de bienestar; las acciones suelen consistir en alimentar, educar, sanar y ofrecerles seguridad en un hábitat propicio. A su vez se entenderá por dependiente a aquellas personas que por su edad o por situaciones incapacitantes no pueden valerse por sí mismas y necesitan la ayuda de otros para tener cubiertas sus necesidades (Rubio, 2014: 386).
Ahora bien, en las definiciones dadas con anterioridad destaca el que alguien (persona u organización) debe de ser el responsable de dar cuidados a los dependientes. En primera instancia, es en el cobijo de la familia en donde se dan estas atenciones, donde un pacto social de hacer posible las funciones reproductivas compromete a los miembros a ello. Sin embargo, también existe la posibilidad que el cuidado pueda proporcionarse a cambio de un pago, y no sea la familia, sino otros actores de la sociedad quienes asuman esta función. Así, el sector privado puede crear una empresa para prestar estos servicios a cambio de una compensación económica. De manera emergente, la comunidad puede organizarse para asignar esta labor (con o sin pago). Por otro lado, al reconocer el cuidado como un derecho humano, el Estado es quien asume la obligación de crear instituciones para atender dicha encomienda (Rubio, 2014: 388).
Lo que se pretende es proponer un modelo de estancia infantil con financiamiento bipartita:
- Insumos: mobiliario, equipo, material didáctico y consumibles por parte de Rectoría de la Universidad Autónoma de Querétaro; al mismo tiempo, se solicitaría a la comunidad universitaria una colecta voluntaria para material didáctico.
- Salarios: a la Federación se solicitaría el registro de la Estancia Infantil para el salario de las educadoras; a su vez, se gestionaría becas para los jornaleros y así poder hacerles accesible los pagos de inscripción.
Tomando como referente a las guarderías del Instituto Mexicano del Seguro Social para atender a los hijos de trabajadores formales, la prestación incluye: la educación, dinámicas recreativas, la alimentación y el cuidado de la salud (no se incluye trabajo social ni atención médica completa o atención psicológica). Se brinda servicio a menores desde que terminan el periodo de lactancia o 1 año, hasta el tiempo previo al que ingresen a formación preescolar, es decir, hasta los 3 años con 11 meses (Rubio, 2014: 383).
Lo anterior está en concordancia con las recomendaciones del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (o UNICEF, por sus siglas en inglés de United Nations International Children’s Emergency Fund) que dictaminan:
“…proveer a los niños de alimentación y atención propias de su edad, además de un programa de actividades académicas y de prodigarles afecto en un ambiente familiar” (López, 2007: 136).
Las Estancias infantiles, operadas por personas físicas, grupos de personas o personas morales, obtienen subsidio gubernamental para establecer y operar la guardería siempre y cuando cumplan con las siguientes recomendaciones:
- Se cuente con espacio físico para recibir al menos 5 infantes.
- El personal acuda y apruebe cursos, talleres y demás actividades de capacitación para demostrar competencias en el cuidado infantil, dominio de actividades lúdicas y proporcionar alimentos sanos a los menores (Páez, 2007: 249).
Ahora bien, la estancia infantil puede ser un espacio magnífico para promover la cultura de la paz y la inclusión, haciendo que nadie se sienta discriminado, estableciendo la igualdad de condiciones con los demás y enalteciendo el respeto a los derechos de todas y todos. A diferencia de los adultos que tienen bien inculcados prejuicios y estereotipos de su referente cultural, los infantes tienden a tener comportamientos naturalmente inclusivos; se puede aprovechar esta disposición no tendenciosa y, mediante la interacción y el juego propiciar un ambiente de convivencia pacífica y afectiva entre la diversidad. Se les puede explicar a los pequeños que cada ser humano es único y nadie vale menos que otro, independientemente de su idioma, el color de su piel o las destrezas y habilidades que presenten a tareas específicas (PNUD, 2016: 22).
Para dilucidar si las aspiraciones de contar con este servicio eran legitimadas por la comunidad universitaria del Campus Concá UAQ, se llevó a cabo una encuesta de manera virtual, publicada en redes internas al Campus Concá, en que de manera voluntaria se respondieron. Se obtuvieron 35 encuestas contestadas, y de lo cual se concluye por las respuestas del cuestionario (con aceptación al proyecto de más del 90%, se considera como legítima la aspiración de contar con estancia infantil dentro de las instalaciones del Campus Concá de la Universidad Autónoma de Querétaro, por lo que se precederá a las gestiones para que este proyecto se convierta en una realidad.
Bibliografía
López, S. (2007) Políticas de cuidado infantil, género y ciudadanía. el proyecto cai en Tijuana. Revista de Estudios de Género. La ventana, núm. 26, pp. 125-166.
Rubio, J. (2014) Retos y estrategias para el cuidado infantil de las madres trabajadoras en la industria maquiladora de Apodaca, Nuevo León Nova Scientia, vol. 7, núm. 13, pp. 374-410.
Páez, J. (2007) Programa de guarderías y estancias infantiles para apoyar a madres trabajadoras. Revista Latinoamericana de Derecho Social, núm. 5, pp. 247-250.
PNUD (2016) Modelo de atención y cuidado inclusivo para niñas y niños del Programa de Estancias Infantiles para Apoyar a Madres Trabajadoras. México. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Escrita por:
Flor Larissa Nevarez Arvide, alumna de la Licenciatura Producción Agropecuaria Sustentable de la UAQ Jorge Adán Romero Zepeda. Profesor Tiempo Completo de la Facultad de Ingeniería Campus Concá, UAQ


