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Terapia Forestal: una práctica de autoconocimiento

Dentro del vasto mundo del turismo y sus características se encuentra la versatilidad y sus diferentes formas de vivirlo, tal es el caso del turismo rural el cual se identifica como una modalidad de viaje que se enfoca en experiencias en zonas alejadas de los centros urbanos, que incitan a participar de la gastronomía local, el patrimonio cultural e histórico, la observación, así como la interacción con la flora y fauna del destino. Esto nos lleva a tener la oportunidad de conocer experiencias orgánicas y auténticas en contacto con la naturaleza, la cultura y las relaciones locales y, a su vez, promueve la confianza, la amistad y la paz individual y colectiva.

En este contexto, el turismo rural, también tiene la capacidad de complementar acciones que nos dan la oportunidad de crecer y desarrollar capacidades como el autoconocimiento (aspecto de la cultura de paz). Uno de los lugares en los que podemos encontrar este tipo de prácticas es en el municipio de Pinal de Amoles específicamente en el ejido Tejamanil, espacio de la Sierra Gorda queretana, donde se nos invita a ser partícipes de una experiencia llamada “terapia forestal”, en la cual las personas conectan con el entorno en el que ésta se desarrolla.

La experiencia consiste en sumergirse en los bosques y con ayuda de nuestros cinco sentidos conectar con la naturaleza y con nuestros compañeros de viaje, ésto al recolectar “tesoros” en el camino, que al final entregamos reconociendo las capacidades, habilidades y virtudes del otro, aspecto que nos incita a meditar y agradecer por el espacio en el que nos encontramos y con ello creamos un sentido de responsabilidad ambiental debido a que se genera un vínculo de respeto entre los turistas y el lugar que se visita, donde más allá de conocer zonas rurales podemos descubrir nuevos aspectos de nosotros mismos y nuestro entorno. Además, regresamos a casa con una mayor claridad y propósito. Cabe mencionar que esta práctica, aunado a sensibilizar sobre temas sostenibles, igualmente nos beneficia en el fortalecimiento del sistema inmunológico, reduce el estrés y la ansiedad, mejora nuestro estado de ánimo y favorece para superar la depresión.

A lo largo de la historia el ser humano se ha caracterizado por ser un ente motivado por la curiosidad de conocer más allá del horizonte, por lo que descubrir nuevas tierras ha sido un impulso más que suficiente para que la humanidad lleve a cabo viajes y travesías a lo largo del mundo, esto con la finalidad de entender y conocer contextos e individuos distintos a los propios.

Es por ello que el turismo juega un papel imprescindible en la vida de cualquier ser humano, ya que como sociedad nos encontramos cada vez más cerca de la monotoneidad, siendo la generación de nuevas experiencias un elemento disruptivo muy importante para el bienestar emocional y físico de los individuos, propiciando la adquisición y desarrollo de distintas capacidades tales como el autoconocimiento, el cual se puede implementar a partir de la conexión con la naturaleza y desconexión con la rutina, tal como sucede con la terapia forestal, actividad que recomendamos experimentar en Tejamanil, sitio donde el cuidado de los bosques es primordial y donde se exhorta, a través de esta actividad de turismo rural, a ser conscientes del ahora y sobre todo de identificar el valor de uno mismo, del otro y del entorno.

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