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El amor a través del tiempo: perspectivas filosóficas, literarias y generacionales

Platón consideraba el amor como un impulso que buscaba ir más allá de lo material y acceder a la belleza, Michel Foucault lo interpretó como una tecnología del yo, que afecta ciertos modos de sentir sobre uno mismo y Helen Fisher lo definió como un sistema cerebral conformado por tres conceptos: deseo sexual, atracción romántica y apego.

El amor puede ser definido de diferentes formas, según la perspectiva, enfoque y contexto social en el que se desarrolle. Sin embargo, lo que es una realidad es que el sentimiento de amor es algo que todos los seres percibimos, todos de diferente manera.

Narrativas del amor: evolución, mitos y realidades

Para complementar este análisis, se entrevistó a Edita Solís Hernández, doctora en Psicología de la Educación por la Universidad Autónoma de Querétaro, quien brindó una perspectiva literaria sobre la evolución de la narrativa del amor a lo largo de la historia.

Según la académica, el amor ha sido tratado de diversas formas en la literatura: desde el amor idealizado e inalcanzable, como en «Romeo y Julieta», hasta el amor pasional y destructivo, como en «Otelo» o «Madame Bovary». La literatura nunca ha estado lejos de la exploración del amor y sus variantes.

Respecto a si el amor es más romántico en ciertas épocas, la socióloga señaló que el amor y sus expresiones han cambiado según las condiciones históricas, económicas e intelectuales. «Siempre hay cambios, modas y lenguajes modelizadores de las expresiones amorosas», explica.

Sobre la idea del amor eterno, la también Maestra en Ciencias de la Educación consideró que sigue vigente en ciertos contextos, especialmente en el ámbito religioso, pero en sociedades de hiperconsumo y relaciones laborales inestables, las relaciones amorosas también se transforman.

En cuanto a la influencia de la tecnología en la concepción del amor, Solís Hernández argumentó que no es la tecnología la que afecta las relaciones afectivas, sino las condiciones económicas y sociales que influyen en la forma en que nos vinculamos. La pandemia, por ejemplo, reveló que muchas relaciones se sostenían por la rutina laboral y que, al cambiar las dinámicas, también cambiaron los vínculos interpersonales.

Finalmente, destaca que el amor sigue siendo una de las principales búsquedas humanas, aunque su expresión se vea influenciada por la modernidad líquida y la inmediatez de la época actual. «El amor sólido sigue siendo posible, pero requiere condiciones que lo sostengan y discursos que lo fomenten», concluyó.

El amor a través de la historia

Desde tiempos antiguos, el amor ha sido un concepto complejo que ha evolucionado según la época y la cultura. En la Antigua Grecia, por ejemplo, se distinguían diferentes tipos de amor: el “Eros”, relacionado con la pasión física; el “Philia”, el amor entre amigos; y el “Agápe”, un amor más espiritual y desinteresado. Durante la Edad Media, el amor cortés se convirtió en un ideal romántico donde la caballerosidad y la devoción eran claves en la relación. En la modernidad, Sigmund Freud analizó el amor desde la psicología, relacionándolo con los impulsos del inconsciente y las experiencias de la infancia. Con la llegada de la era digital, el amor ha tomado nuevas formas a través de las redes sociales y las aplicaciones de citas.

La percepción del amor según las generaciones

Para entender cómo ha cambiado la visión del amor, conversamos con personas de distintas generaciones y les preguntamos cómo definen el amor, qué consideran más importante en una relación, si creen en el amor para toda la vida y cuál es la palabra que mejor lo describe.

Victoria de 71 años comentó: «El amor es compañía, estar ahí cuando se necesita, en las buenas y en las malas, es un gran y puro sentimiento incondicional. Lo más importante es el respeto, la comunicación y el saber llevar la relación sin imposición mutua y un buen trato de ambas partes y mucho cariño. Yo sí creo en el amor para toda la vida, aunque no es como en las películas, a veces con altas y bajas, pero cuando hay un verdadero amor sí es para siempre, 49 años juntos lo dicen todo. Si tuviera que definirlo en una palabra sería ‘incondicional’«.

Por otro lado, María de 50 años dijo: «Para mí, el amor es bueno, paciente, bondadoso, no es celoso, ni fanfarrón, mucho menos es orgulloso, no guarda rencor, no se irrita, es humilde, no se alegra de la injusticia, nunca se da por vencido, siempre tiene esperanza, no pierde la fe y se mantiene firme en toda circunstancia. Puede ser hacia una persona, hacia una familia, un proyecto o una causa. Lo más importante en una relación es el respeto, comunicación, comprensión y los detalles. Creo que el amor para toda la vida existe, pero requiere esfuerzo, pues el amor no es un sentimiento, sino una decisión. La palabra que lo define para mí es ‘sacrificio’«.

José de 30 años dijo: «El amor es un sentimiento hacia algo o alguien. Para mí, lo más importante en una relación es la comunicación y la confianza. Creo en el amor para toda la vida, pero en un sentido amplio: amaré toda la vida a mis padres, hermanos, amigos y familia. Si tuviera que definirlo en una palabra diría ‘vida'».

Por otro lado, Gustavo de 22 años comentó: «El amor es un vínculo donde te permites sentir y también permites sentir a alguien más. Se demuestra con amigos, familia, trabajo y lugares. Lo más importante es la honestidad y el riesgo en el amor. Creo a medias en el amor para toda la vida, porque somos personas finitas y cambiamos. La palabra que lo define para mí es ‘experiencia’«.

Finalmente, Sofía de 13 años dijo lo siguiente: “es algo muy cambiante, a veces dura y otras veces no, es cuando demuestras cariño y tu lado cariñoso hacia una persona. Lo más importante en el amor considero que es el cariño, pero sobre todo el respeto. El amor para toda la vida depende totalmente de las dos personas, considero que todo debe ser mutuo, pues si hay toxicidad por un lado la relación no será para toda la vida. Si pudiera definirlo en una palabra sería ‘fidelidad’”.

El amor, a pesar de sus variaciones a lo largo de la historia y entre generaciones, sigue siendo un concepto universal que define nuestras relaciones y experiencias humanas. Para algunos, es compañía y hogar; para otros, es vida o construcción. Lo que queda claro es que, aunque las formas en que lo vivimos cambien, su esencia aún marca nuestra existencia.

Ángel Rivera

Estudiante la Licenciatura en Comunicación y Periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la Universidad Autónoma de Querétaro. Reportero del Tribuna diario y semanario desde enero de 2024.

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