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The Crush, la delgada línea entre el deseo y la obsesión

Hay una línea bastante delgada entre el deseo y la obsesión, y muchas veces las personas no distinguen cuando ya han cruzado el límite. También dicen que por amor se cometen locuras y que el fin justifica los medios pero, ¿Qué pasa cuando el amor se confunde con algo menos sano, con algo que puede resultar peligroso? The Crush es una película que describe a la perfección la evolución de un sentimiento de atracción que poco a poco escala en un violento colapso de emociones.

The Crush vio la luz en 1993 y fue dirigida por Alan Shapiro. La trama sigue la historia del escritor Nick Elliot, quien se acaba de mudar al apartamento en alquiler de Liv y Cliff Forrester para asentarse en un sitio más cercano a su trabajo. El problema surge cuando Adrien, la joven hija de catorce años de los Forrester, le declara explícitamente su interés romántico al nuevo alquilino, quien por obvias razones rechaza rotundamente sus peticiones. Es después del rechazo que Adrien, envuelta en profunda ira, comienza una serie de eventos en contra de Nick, con el objetivo de centrar la atención del escritor en ella y, además, evitar que este pueda comenzar una nueva relación de pareja.

Al principio la película parece tener un plot problemático, pues inicia con elementos que dan un ambiente de drama romántico, lo cuál sería pésimo considerando la diferencia de edad entre los protagonistas. Sin embargo, el tono de la película se va  modificando durante el transcurso de la historia, y tras varios minutos en pantalla podemos darnos cuenta que el ambiente se vuelve cada vez más oscuro, haciéndonos saber que lo que estamos presenciando no es una historia de amor, sino algo más parecido al suspenso.

De igual manera, los personajes resultan muy interesantes. Por una parte tenemos a Nick, que busca la manera más cordial para alejar a Adrien, quien poco a poco lo va acorralando, afectando negativamente su entorno laboral y social. Adrien, por otro lado, esconde tras su actitud inocente y tierna algunos comportamientos peligrosos, que van guiados por su obsesión hacia Nick. Y lo que en un principio parece ser un enfado por celos sin importancia, después se convierte en un desgracia tras otra.

La película no es para nada compleja y tiene un ritmo que hace que las escenas pasen rápido. Estéticamente se ve influenciada por la moda de las revistas juveniles de su época, en donde abunda el estilo veraniego y las gafas de sol con monturas anchas. Y, aunque en el momento de su estreno no fue muy aclamada, hoy en día The Crush es considerada como una película de culto que ha impactado en la época actual, sobre todo en el mundo del internet, en donde abundan referencias en redes y música sobre la película.

The Crush te va a ofrecer una trama entretenida, que quizá en el principio te incomode por la situación que plantea, pero el final te aseguro que te dejará satisfecho. Incluso puede que te sorprenda un poco. Así que, si no tienes nada que ver este fin de semana, The Crush es una buena opción.

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