Jacobo Silva Nogales: “La militarización sólo fortalece al Ejército, no a la sociedad”

A 25 años de haber dejado las armas, Jacobo Silva Nogales, conocido en los noventa como el comandante Antonio, fundador del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI) reflexionó sobre el presente de México: la violencia, la militarización y el debilitamiento de los movimientos sociales.
Seguridad: La deuda del gobierno
En entrevista, Silva Nogales aseguró que el gran pendiente de la administración de Claudia Sheinbaum, al igual que la de Andrés Manuel López Obrador, es la seguridad. “Yo no noto una gran mejoría. Los resultados no son nada halagadores: sigue aumentando el número de desaparecidos y asesinatos. Esa es la mancha de este gobierno”, afirmó.
Al comparar la violencia de los años noventa con la actual, señaló que antes era “selectiva”, dirigida a ciertos sectores, mientras que hoy “nadie está seguro”. “Cualquiera puede ser víctima: un joven, una mujer, un hombre. El hecho de que haya más de 100 mil desaparecidos habla de lo grave de la situación”, subrayó.
Movimientos sociales: debilitados y fragmentados
Sobre los movimientos sociales, destacó que hoy enfrentan mayores divisiones y un proceso de debilitamiento impulsado por el propio Estado: “Desde 2018 se ha buscado que la protesta quede institucionalizada, quitándole fuerza a la población. Mientras el narcotráfico se organiza, la sociedad está cada vez más fragmentada”.
Respecto a la Guardia Nacional y el papel del Ejército, Silva Nogales señaló que su creación ha significado la consolidación de la militarización del país. “Violando la ley, se ha hecho que la Guardia Nacional dependa del Ejército. Y además ha absorbido a jóvenes con formación universitaria, que podrían desempeñarse en otras áreas, pero terminan siendo militares. Para mí es una vergüenza”, expresó.
Frente a este panorama, el exguerrillero planteó que la salida no está en las instituciones, sino en la organización comunitaria: “La mejor vía es que la gente tome en sus manos la solución de sus problemas. La seguridad pública debe estar en manos de la población, como ocurre con las policías comunitarias en Guerrero. Ahí no tienen cabida los delincuentes porque son parte de la misma comunidad y no pueden corromperlos”.
Finalmente, advirtió que el fortalecimiento del crimen organizado, con control económico en varias regiones del país, plantea un reto mayúsculo: “Hoy la ganancia se obtiene no por la competencia económica, sino por la violencia. Contra eso no hay manera de competir solo con medios económicos, se requiere voluntad política, pero no la hay”.



