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Jornadas posporno: dejar lo comercial para vivir la sexualidad “más saludable”

El posporno es otra forma de representar la sexualidad humana, y fue expresada por Aura Spitale, Diana J. Torres, Alejandra Labala Rodríguez y Leche de Virgen, artistas y activistas de las disidencias sexo-genéricas. Las propuestas fueron desarrolladas en el Museo de la Ciudad de Querétaro y Maximiliano: la Cantina Gay.

Sexualidad no comercial

Las personas involucradas definieron el término posporno como una forma autónoma y no comercial de representar la sexualidad humana, por lo que se diferencia de la pornografía “mainstream”, es decir, aquella producida por grandes empresas y plataformas que muestran escenas estandarizadas: con guion, estereotipos y, a menudo, con normas heterosexuales.

En tal sentido, los responsables del evento la consideran “muy limitante”, enfocada en “un cierto tipo de prácticas y cuerpos”. Por lo tanto, el posporno busca visibilizar “otras corporalidades, deseos e identidades”. Al mismo tiempo, también es una postura que cuestiona la representación dominante y plantea una dimensión contravisual. “No solo es una cuestión estética, sino que sí atraviesa el cuerpo de la gente que lo hemos hecho”, insistió Leche de Virgen.

El concepto viene de los términos griegos “pornē”, que significa “prostituta”, y “gráphō o graphē”, que equivale a “escribir” o “representar”; y sumado a la forma latina de “post-”, o sea “pos-”, que significa “después”, alude a lo que hay después de la pornografía. Tiene orígenes en Estados Unidos y España durante los 80, pero fue apropiado en Latinoamérica; y en México existen antecedentes en los 90, aunque no siempre con ese nombre.

Posporno queretano

En cuanto a Querétaro, en 2012 se realizó el “Primer Simposio de Pospornografía y Cultura Visual” en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), además de presentaciones y muestras en otros espacios culturales de la ciudad a base de estudios y trabajos en torno al género y a la población de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans y más disidencias (LGBT+).

Para 2013, Diana J. Torres, que visitó la entidad por primera vez, y llevó a cabo actividades al respecto en el Museo de la Ciudad, como muestra de videos, taller de performance o arte corporal y de “Pornoterrorismo”, título de su libro publicado en 2010 en España. Las más recientes jornadas surgieron porque Diana regresó a México a manera de gira y, junto a sus colegas, retomó la idea de hace 13 años.

Las actividades pospornos de 2026, celebradas el 18 y 19 de febrero, consistieron en un taller de danza llamado “Despierta tu cuerpo erótico”, desarrollado como “movimiento para la afirmación de cuerpos no hegemónicos, disidentes sexo-genéricos, trans, gordos” y con discapacidad. También se trató de un taller nombrado “Escrituras marranas”, que consistió en una “experimentación poética, gramatical y lingüística para expresar pulsiones y fantasías”, las mismas que fueron materializadas en textos que formaron un “fanzine”, es decir, una publicación artesanal. Asimismo, se realizó una actividad de micrófono abierto en Maximiliano: Cantina Gay, donde hubo lecturas en vivo. Todas las actividades fueron de entrada libre.

¿Hubo censura?

Leche de Virgen reiteró que no enfrentaron obstáculos para incluir las jornadas en la cartelera oficial del recinto, por lo que reconoció la apertura del museo y el respaldo de la Secretaría de Cultura del Estado de Querétaro (Secult), y de la UAQ a través de la Coordinación de Arte y Género de la Secretaría de Extensión y Cultura Universitaria.

Sin embargo, advirtió que “todavía sigue habiendo prácticas de censura”. Por ejemplo, apuntó que en algunos eventos se han modificado imágenes o títulos por considerarlos sensibles. Esto lo atribuyó a “ese conservadurismo que sigue reinando en Querétaro a pesar de que pasan los años”. Aun así, agradeció que el Museo de la Ciudad haya mantenido una política de inclusión hacia expresiones relacionadas con sexualidad y arte contemporáneo.

¿Cómo se ve el posporno fuera del Museo?

Las personas organizadoras sostienen que el impacto ocurre cuando las personas cuestionan y replantean su identidad y sexualidad en su vida cotidiana. Sin embargo, no se obliga a nadie: “quienes se sientan convocados, esto es un espacio para eso”. Uno de los objetivos de las Jornadas posporno fue brindar herramientas para que las personas construyeran textos eróticos desde la poesía o la prosa, así como la exploración de su cuerpo desde la danza.

En el plano político, social e íntimo, plantearon la necesidad de vivir una sexualidad “plena, autónoma y digna”, sin prejuicios ni culpas, dado que “el primer territorio que tenemos que recuperar es nuestro cuerpo”. También aseguraron un efecto cercano a lo terapéutico, entendido como la posibilidad de mirar el cuerpo y el deseo “desde un ángulo más saludable” y no desde las prácticas de la pornografía comercial.

Christopher Chávez Gómez

Periodista en formación por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UAQ. Interesado por la Lingüística y las redes sociales. Cuando menos se lo esperó, un orgasmo de tinta corrió por él; y después de un arranque textual, bien supo cual era el punto final.

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