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Las administraciones panistas, más eficientes que las priistas

A diferencia de la mayoría de los queretanos, a Martha Gloria Morales Garza, Directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), el triunfo de Ignacio Loyola en las recientes elecciones para gobernador no le sorprende demasiado. Desde su perspectiva, el crecimiento del voto panista en la entidad dista de ser repentino; por el contrario, afirma, ha venido creciendo desde principios de los ochenta y ha tenido triunfos importantes desde 1991 en sitios como San Juan del Río. Inclusive, agrega, si uno se va a los antecedentes del PAN en Querétaro, encuentra que, según la historia oral de este partido, en 1958 el panista Jesús de la Isla ganó la alcaldía de la ciudad capital aunque, al final, su triunfo no le fue reconocido.

— ¿ A qué factores atribuye el triunfo del PAN en Querétaro?

— Primeramente a una mayor participación de la ciudadanía respecto de la que hubo hace tres años. Baste recordar que en 1994 el porcentaje de votación en las elecciones locales fue de un 50 por ciento y ahora, según veo en los resultados preliminares, fue de un 65 por ciento. En segundo término, y aunque todavía no tengo las cifras definitivas, me parece que el comportamiento del voto campesino fue distinto, no totalmente favorable al PRI; esto habría que analizarlo teniendo a la mano los resultados oficiales. Por otro lado, la ciudadanía tenía la certeza preelectoral de que Cárdenas obtendría el triunfo en el DF; lo cual le hizo pensar que su voto también podía valer aquí. Además hubo otro voto, el de castigo, que tanto menciona el PRI y que es parcialmente cierto. Por otro lado, sorprendentemente, el voto de la gente fue razonado en cierta medida, pues quienes no eran panistas y querían votar en contra del PRI, sabían que, por ejemplo, votar por el PRD no servía de nada y decidieron ejercer el voto útil y sufragar a favor del PAN.

De acuerdo con Morales Garza los análisis históricos de larga duración no explican las coyunturas y por lo tanto la historia no es suficiente para explicar por completo el triunfo de Ignacio Loyola. Al continuar su relato, la coordinadora del libro Grupos, partidos y cultura política en Querétaro, describe cómo de 1962 a 1982 el PAN, al igual que el resto de la oposición, no compite en ninguna elección local. A principios de los ochenta, agrega, la industria en Querétaro repunta y el campo pierde peso en la economía, lo cual influye decisivamente en la definición del voto ciudadano. Explica que ya en 1988 un 15 por ciento de los electores vota por Cárdenas; un 17 por ciento, por Clouthier. En 1994 el PRD desaparece, pierde lo ganado en 1988, no aprovecha el auge de Cárdenas y el PAN aumenta su porcentaje de votos.

Respecto del candidato triunfador, Ignacio Loyola, la directora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales valora:

Loyola es un novato en la política, en el PAN mismo, pero no creo demasiado en lo propagado por algunos medios en el sentido de que Diego lo va a mangonear. Hay que recordar que en las elecciones internas para decidir a su candidato por la gubernatura Diego estaba con el grupo panista de San Juan del Río, con su primo Francisco Cevallos Urueta, precandidato que al final perdió ante Ignacio Loyola.

— En su opinión, ¿cómo gobernará Loyola?

— Primero creo conveniente aclarar que la gente tiene demasiadas expectativas en la alternancia en el poder, piensan que el desempleo, la pobreza, entre otros problemas, se van a resolver, y no es tan sencillo. En los gobiernos panistas se han modificado las relaciones gobierno-estado. Un ejemplo de ello son, en Aguascalientes, los miércoles ciudadanos, durante los cuales los funcionarios de la presidencia municipal salen a la plaza a escuchar las quejas de la ciudadanía. Otro aspecto es el de la educación, pues en casos como el de Guanajuato el gobierno quiere imponer una educación más conservadora, de valores; lo cual le ha causado problemas a las autoridades panistas. El PAN debe entender que ni en Guanajuato ni ahora en Querétaro ha ganado sólo con el voto conservador y católico.

Cada gobierno panista es distinto: Fox tiene mucha experiencia y es muy astuto; Cárdenas Jiménez es muy mocho; nuestro próximo gobernador es más liberal, o al menos así lo demuestran su broma sobre el uso obligatorio de la minifalda. Un mocho no se atrevería a soltar esas frases.

Las gestiones panistas son más empresariales, implementan sistemas de eficacia administrativa, como la de Ernesto Ruffo en Baja California; son más eficientes que las priistas, según demuestran investigaciones del investigador Enrique Cabrero. Además, en ellas ha habido una disminución de la corrupción. Y aunque a veces han tendido a privatizar los servicios públicos, se han dado cuenta de que esto no ha sido muy efectivo, que lo han hecho por cuestiones meramente financieras.

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